Existe una herramienta muy útil y poderosa, que muchas personas ignoran tener: El razonamiento adecuado. Razonar es establecer una relación entre conceptos e ideas, para llegar a conclusiones. Es claro que muchas personas pueden perderse en los retruécanos de la mente, pensando y pensando y pensado; de ahí que digo: El razonamiento adecuado.
Un razonamiento adecuado sería una capacidad de pensar que incluye sólo conceptos e ideas que sí sirven, es decir, que sí nos ayudan a llegar a una mayor claridad de nosotros mismos.
Es común que ante un suceso fuerte de la vida, se sumerjan las personas en un mar de emociones y sensaciones, que dificultan la capacidad de pensar adecuadamente acerca del asunto. Hay que saber interpretar los momentos; observándonos a nosotros mismos, sabremos cuando el mar de emociones y sensaciones se ha calmado, y debemos empezar a razonar adecuadamente acerca del suceso.
Un razonamiento adecuado, puede ahorrarnos muchos meses de carga emocional y confusión. Pero para ello, hay que abrirse a vivir la confrontación con la situación y con nosotros mismos. Hay que encarar lo que sentimos, lo que pasa en nuestro interior con respecto al asunto.
Lo primordial sería saber qué estoy sintiendo y entonces existen una serie de preguntas sencillas, que obviamente, cada persona puede tomar para profundizar en su situación.
Algunas de estas preguntas pueden ser:
¿Qué siento?
¿En qué parte o partes de mi cuerpo lo siento?
¿Por qué estoy enojado?
¿Por qué estoy triste?
¿De qué tengo miedo?
¿Qué juicios estoy estableciendo acerca de los otros, de mí y de la situación misma?
¿Por qué siento la necesidad de defenderme?
¿Me siento culpable de algo?
¿Culpo a alguien o algo de esto?
¿Por qué me estoy ubicando en el pasado y no en el presente?
¿Puedo manejar esto solo o necesito ayuda?
¿Qué busco cuando les hablo a los demás de mi problemática?
¿Qué considero que es malo o está mal en esta situación?
¿Estoy condenando a alguien o me estoy condenando a mí?
¿Estoy siendo sincero y honesto conmigo y los demás en esta situación?
¿Qué necesito ante esta situación?
Son algunas preguntas guía que pueden ayudarnos a razonar y clarificar nuestros pensamientos confusos acerca de las situaciones; así, puedes darte cuenta de cómo estás pensando y verás que si haces el esfuerzo de ir cambiando lo que piensas acerca del asunto, la situación, por lo menos en tu interior, cambiará.
Hay que ser conscientes que de inicio, tendrás una cantidad de respuestas en la mesa ante ti. Pero poco a poco, te irás dando cuenta que si le vas quitando el peso de tus creencias limitadas al asunto, el asunto mismo se irá desvaneciendo.
Pongamos un ejemplo. Una persona se encuentra muy deprimida porque su pareja lo abandonó y se fue sin darle explicación. Esta persona está muy dolida, deprimida, no quiere levantarse de la cama, ha fallado en su rendimiento laboral, se ha aislado, no come bien, ha comenzado a beber de más alcohol, se siente víctima y está generando un resentimiento fuerte hacia su ex pareja, en resumen, su vida, se está desequilibrando por este abandono.
Esta persona piensa de manera consciente o inconsciente: "Pobre de mí, yo no merecía esto, yo le di todo y miren cómo me paga, no volveré a confiar en nadie, no me volveré a enamorar, las personas son malas, sólo ven su conveniencia, no soy suficiente, claro, todos me rechazan, no valgo, este mundo es horrible..." Etcétera, etcétera. Para agregarle más condimento fatalista al asunto, sus familiares y amigos, le refuerzan todas estas ideas y creencias, sumiéndolo más en una vibración de "pobre de ti".
Esta persona que vivió el abandono, puede decidir desde el instante en que lo elija pensar:
Miraré y comprenderé cuál es mi responsabilidad en esta situación, lo demás no voy a cargarlo. Perdono y dejo ir a mi ex pareja, habrá tenido sus razones aunque yo tal vez nunca las comprenda, pero son razones que no necesito comprender. Por ahora me duele porque yo sí quería a mi pareja, pero antes me amo más yo y sigo caminando con mi vida. No necesito a esta pareja, ni a ninguna para ser feliz, yo soy responsable de mi propia felicidad y bienestar, y puedo compartirla con alguien que comprenda también esto. Aprenderé de esto, y soy consciente que esta persona deja un espacio en mi vida que se podrá llenar con nuevas amistades y tal vez en el futuro, una pareja más adecuada para mí. No merezco abandonar mi vida, sólo porque esta persona decidió irse. Todo es temporal y el cambio es lo único constante. Estoy abierto a lo nuevo, a nuevas personas, alegrías y vivencias.
Y digo que es posible, porque es posible, cambiar las creencias limitantes sobre un asunto a un razonamiento adecuado para seguir caminando en amor a nosotros mismos y a la vida. A veces habrá que crear a diario ese razonamiento nuevo y adecuado, hasta que se nos salga por los poros y forme parte de nuestra nueva forma de construirnos a nosostros mismos, de mirarnos a nosotros mismos.
Estas preguntas que al principio pueden causarte temor de adentrarte en ellas, pueden abrirte el corazón, y el propio universo que eres ante tus ojos.
Gracias!
Cecilia.
Un razonamiento adecuado sería una capacidad de pensar que incluye sólo conceptos e ideas que sí sirven, es decir, que sí nos ayudan a llegar a una mayor claridad de nosotros mismos.
Es común que ante un suceso fuerte de la vida, se sumerjan las personas en un mar de emociones y sensaciones, que dificultan la capacidad de pensar adecuadamente acerca del asunto. Hay que saber interpretar los momentos; observándonos a nosotros mismos, sabremos cuando el mar de emociones y sensaciones se ha calmado, y debemos empezar a razonar adecuadamente acerca del suceso.
Un razonamiento adecuado, puede ahorrarnos muchos meses de carga emocional y confusión. Pero para ello, hay que abrirse a vivir la confrontación con la situación y con nosotros mismos. Hay que encarar lo que sentimos, lo que pasa en nuestro interior con respecto al asunto.
Lo primordial sería saber qué estoy sintiendo y entonces existen una serie de preguntas sencillas, que obviamente, cada persona puede tomar para profundizar en su situación.
Algunas de estas preguntas pueden ser:
¿Qué siento?
¿En qué parte o partes de mi cuerpo lo siento?
¿Por qué estoy enojado?
¿Por qué estoy triste?
¿De qué tengo miedo?
¿Qué juicios estoy estableciendo acerca de los otros, de mí y de la situación misma?
¿Por qué siento la necesidad de defenderme?
¿Me siento culpable de algo?
¿Culpo a alguien o algo de esto?
¿Por qué me estoy ubicando en el pasado y no en el presente?
¿Puedo manejar esto solo o necesito ayuda?
¿Qué busco cuando les hablo a los demás de mi problemática?
¿Qué considero que es malo o está mal en esta situación?
¿Estoy condenando a alguien o me estoy condenando a mí?
¿Estoy siendo sincero y honesto conmigo y los demás en esta situación?
¿Qué necesito ante esta situación?
Son algunas preguntas guía que pueden ayudarnos a razonar y clarificar nuestros pensamientos confusos acerca de las situaciones; así, puedes darte cuenta de cómo estás pensando y verás que si haces el esfuerzo de ir cambiando lo que piensas acerca del asunto, la situación, por lo menos en tu interior, cambiará.
Hay que ser conscientes que de inicio, tendrás una cantidad de respuestas en la mesa ante ti. Pero poco a poco, te irás dando cuenta que si le vas quitando el peso de tus creencias limitadas al asunto, el asunto mismo se irá desvaneciendo.
Pongamos un ejemplo. Una persona se encuentra muy deprimida porque su pareja lo abandonó y se fue sin darle explicación. Esta persona está muy dolida, deprimida, no quiere levantarse de la cama, ha fallado en su rendimiento laboral, se ha aislado, no come bien, ha comenzado a beber de más alcohol, se siente víctima y está generando un resentimiento fuerte hacia su ex pareja, en resumen, su vida, se está desequilibrando por este abandono.
Esta persona piensa de manera consciente o inconsciente: "Pobre de mí, yo no merecía esto, yo le di todo y miren cómo me paga, no volveré a confiar en nadie, no me volveré a enamorar, las personas son malas, sólo ven su conveniencia, no soy suficiente, claro, todos me rechazan, no valgo, este mundo es horrible..." Etcétera, etcétera. Para agregarle más condimento fatalista al asunto, sus familiares y amigos, le refuerzan todas estas ideas y creencias, sumiéndolo más en una vibración de "pobre de ti".
Esta persona que vivió el abandono, puede decidir desde el instante en que lo elija pensar:
Miraré y comprenderé cuál es mi responsabilidad en esta situación, lo demás no voy a cargarlo. Perdono y dejo ir a mi ex pareja, habrá tenido sus razones aunque yo tal vez nunca las comprenda, pero son razones que no necesito comprender. Por ahora me duele porque yo sí quería a mi pareja, pero antes me amo más yo y sigo caminando con mi vida. No necesito a esta pareja, ni a ninguna para ser feliz, yo soy responsable de mi propia felicidad y bienestar, y puedo compartirla con alguien que comprenda también esto. Aprenderé de esto, y soy consciente que esta persona deja un espacio en mi vida que se podrá llenar con nuevas amistades y tal vez en el futuro, una pareja más adecuada para mí. No merezco abandonar mi vida, sólo porque esta persona decidió irse. Todo es temporal y el cambio es lo único constante. Estoy abierto a lo nuevo, a nuevas personas, alegrías y vivencias.
Y digo que es posible, porque es posible, cambiar las creencias limitantes sobre un asunto a un razonamiento adecuado para seguir caminando en amor a nosotros mismos y a la vida. A veces habrá que crear a diario ese razonamiento nuevo y adecuado, hasta que se nos salga por los poros y forme parte de nuestra nueva forma de construirnos a nosostros mismos, de mirarnos a nosotros mismos.
Estas preguntas que al principio pueden causarte temor de adentrarte en ellas, pueden abrirte el corazón, y el propio universo que eres ante tus ojos.
Gracias!
Cecilia.

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