La capacidad de vivir los vacíos

Es reconocido ya, que vivimos en una era de consumismo abrumadora. Las personas con sólo hacer algunos clicks en sus teléfonos celulares, pueden acceder a un sin número de artículos de toda clase, y practicamente cualquier día.

Los centros comerciales y super mercados, en nuestro país, cada vez cobran mayor auge; se habilitan y abren más y más.

Todo esto parecería que no tiene nada que ver con el estado interno de las personas, pero no es así. El auge de consumismo, tiene mucho que ver con los estados internos emocionales y sentimentales de las personas. Desde pequeños miramos que comprar es parte de la vida y hay veces que las compras de más, e innecesarias, se ven como virtud y no como signo de alarma. Pero hay algo que no vemos desde niños en los adultos y que no se está viendo en gran parte de la sociedad hoy:

Tener la capacidad de vivir los vacíos interiores.

Un vacío interior se produce ante una carencia en nuestra vida, de cualquier tipo, es decir, ante un nuevo espacio que queda vacío en nuestra vida, y por lo tanto en nuestro interior; por ejemplo, la muerte de un ser querido, la ruptura de una relación amorosa importante, la ruptura de una amistad significativa, la pérdida de un empleo, la pérdida de bienes materiales patrimoniales, etcétera.

Ante el vacío, ante la carencia, las personas comienzan a experimentar toda una gama de emociones y sentimientos como miedo, estrés, angustia, ansiedad, tristeza, enojo, negación, resentimiento, etcétera. Parecería que esta gama de emociones y sentimientos son un problema en sí, pero no lo son, el problema es:

1. No darse cuenta de que los vivimos
2. No asumirlos, negándolos o evadiéndolos
3. No realizar un trabajo interior para darles su justo cauce y liberación

El no darse cuenta de que los vivimos, responde a vivir en una total o gran desconexión con nosotros mismos, la cual se produce por vivir en el afuera, en los demás, el trabajo, la familia, los amigos, el mundo, el clima, etcétera; y nunca hacer pausas en soledad, para detenerse y reflexionar en cómo estamos relamente y en qué sentimos relamente.

Si este paso se logra, muchas personas se sienten abrumadas por lo que sienten y prefieren evadir y no tomar en cuenta sus emociones y sentimientos más profundos, entonces comienzan de manera consciente o insconsciente a "tapar" esos vacíos, esos espacios internos que quedaron por ahora carentes, con comida, bebidas, compras, salidas desequilibradas con amigos, series de televisión, horas navegando en internet, video juegos, viajes, mascotas (que tratan como hijos); o tomando decisiones precipitadas y sin mucho fundamento sólo para no sentir y no vivir esos huecos, como cambiarse precipitadamente de trabajo, de casa, de look,  empezar una nueva relación de pareja, etcétera.

Hay que ser muy cuidadosos porque la sociedad contemporánea aclama, aplaude e incita a que no te hagas cargo de ti y de tus asuntos internos, aplaude que te reinventes, así le llaman, en una semana después de una pérdida o asunto que te descolocó, te dicen que lo vales, que te consientas, que te olvides ya del pasado y que seas optimista, que todo fue por algo y que vendrán cosas mejores. Entonces la sociedad completa te apoya para que no vivas los procesos de duelo adecuados, para que no te veas a ti mismo en tus momentos de lluvia, porque a la sociedad, es decir, a la mayoría de las personas les aterra, verse a sí mismas, les aterra verse a sí mismas en momentos de crisis; así, se sigue aprendiendo a no mirarse, a evadir y a "tapar" con lo que sea, con quien sea, las angustias profundas de vivirnos en el vacío.

No estoy hablando de sumirse años en la depresión por una pérdida o situación crítica, de hecho la depresión surge por no mirar y saber manejar las emociones y sentimientos ante la crisis; estoy hablando de aprender a mirarnos a nosotros mismos, de ser conscientes de nuestra realidad interior y de no evadirla, de asumirla y vivir el proceso adecuado de duelo ante las pérdidas para aprender a ser capaces de vivir los vacíos.

Parece que todo se resuelve con comida, viajes, una nueva pareja, nuevos amigos, compras, etcétera, pero no es así. Los vacíos si no se resuelven, con el tiempo se van haciendo más profundos, van cobrando fuerza en tu interior y esa gama de emociones y sentimientos se vuelve en tu contra y termina por dominarte emocionalmente y por destruir también "lo nuevo"  en tu vida.

Cada vez más hay más estímulos para estar enfocados en el afuera, pero cada vez hay menos interés en las personas por conocer herramientas que los lleven a un autoconocimiento profundo. Aprender a vivir los vacíos, las crisis ante pérdidas de manera adecuada, debería ser una materia a trabajar en la vida de todo niño, adolescente y adulto.

¿Cómo? No hay un cómo, cada persona procesa la información de lo que le sucede de manera distinta, los cómo son personales, cada persona debe estar dispuesta a transitar el camino de su propio proceso, a su propio tiempo, cada persona debe estar dispuesta a encontrar su propio cómo. El autoconocimiento no se puede colocar en un manual de instrucciones. El autoconocimiento sólo se da sumergiéndote en tu propio mundo interior y apoyándote en la gran gama de conocimiento sobre el ser, el alma, la psique que hay en nuestro mundo.

Así que la pŕoxima vez que quieras tapar vacíos en ti, comiendo, bebiendo, comprando, etcétera, mejor busca herramientas que te lleven a ti, de regreso a ti, para que aprendas que vivir es vivir todo, vivir no sólo es la cara "satisfecha" consumista, vivir es vivir todo lo que te sucede, incluso, los vacíos.

Gracias!

Cecilia V.
















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