A lo largo de casi 17 años facilitando terapias ayudando al alma, la energía y por ende, a la totalidad de las personas, cada vez puedo saber con más certeza, que no existe una terapia que sea milagrosa, aunque sea lo que todo el mundo quiere.
Es curioso que casi nadie cree en que los milagros son posibles, pero sí desean un remedio milagroso, instantáneo, sin dolor, y sobre todo, buscando que otro u otros se hagan cargo de lo que les aqueja, pero esto, es una ilusión.
Asumiendo que ya es anticuada o ignorante la opinión de que sólo los locos van a terapia, sabemos que aún hay mucho desconocimiento acerca de los diversos tipos de terapias disponibles y sus procesos.
El ser humano no está educado bajo una consciencia de procesos, ni de saber asumir las propias responsabilidades. Todo el sistema en el que se crece y vive, tiene fuertes fundamentos en la exigencia de resoluciones rápidas, culpando, y viviendo en engaños de que nosotros estamos en lo correcto (acciones, opiniones, sentimientos, ideas, creencias, etcétera) y que los demás son los que están equivocados.
Todo proceso terapéutico que se precie de serlo, deberá, bajo sus propios parámetros y métodos, ayudar a las personas a comprender la calidad y naturaleza de un proceso, y consecuentemente, a que poco a poco, las personas se hagan responsables de sí mismas.
Aclaro, y todo el mundo debería darle varias vueltas en su cabeza a esto si es que no lo tienen claro: Asumir la responsabilidad de tu vida no implica, ni es, culparte, ni culpar a alguien o a algo más.
Dentro del proceso terapéutico, el paciente no debe poner las riendas de su vida en manos del terapeuta. Si bien hay casos en los que al principio de los procesos las personas lo hacen por estar muy heridas, enfermas, vulnerables, etcétera, y el terapeuta debe dar contención a ciertos momentos del proceso, como ya he dicho, poco a poco conviene ir buscando que la persona recupere su propia capacidad de vivirse a sí mismo, de amarse, de reconocerse, apreciarse, y de tomar las riendas de su vida en la medida de lo posible del caso.
Las terapias milagro no existen porque cada curación integral, exige un proceso interno de transformación, de adaptación, de comprensión, de liberación, etcétera. El proceso terapéutico para que vaya siendo exitoso, requiere un compromiso ferviente del paciente y del terapeuta para poder ir avanzando. Todo cambio debe trabajarse, asumirse, crearse. Así, el terapeuta se va convirtiendo en un facilitador y guía (no espiritual, sino del proceso) para la transformación de la persona. Pero es necesario que los pacientes asuman el compromiso de su propio cambio, sabiendo que éste es posible si se va trabajando de manera adecuada.
¿Cuándo sé que debo ir a terapia? Cuando sientas que no puedes solo con tu problemática o problemáticas, cuando cualquier problemática te rebasa a nivel mental o emocional, cuando quieras poner en su lugar y curar asuntos del pasado, cuando quieras mejorarte y mejorar tu vida. Cuando seas consciente de que requieres de cambios importantes a nivel interno y externo en tu vida.
Es muy personal y respetable que cada persona elija el tipo de terapia que le convenga más. Recomiendo informarse primero acerca de qué y cómo trabajan las distintas terapias disponibles, no existe una terapia que abarque absolutamente toda la complejidad humana para su resolución, pero sí existen procesos terapéuticos que te pueden abrir posibilidades para enriquecer mucho más tu propio camino.
Finalmente, la conexión entre paciente y terapeuta, la comunicación, la confianza, el tipo de apertura y trato entre ambos, ayudará o no, a que los procesos sean más fructíferos. También es importante quién imparte la terapia, y no me refiero a títulos y certificados, me refiero a que las personas tienen derecho de reconocer, cómo se sienten con determinado terapeuta y sentir si es la persona adecuada para ayudarlos (recordando que un terapeuta no debe hacerse cargo de ti, de tus asuntos, y que por lo general no te va a decir cosas que te agraden, te hará preguntas, te dará lineamientos, para llegar a lugares dolorosos y de confrontación). Cuando hablo de la conexión entre paciente y terapeuta, no hablo de amistad, ni de que el paciente busque que el terapeuta sea su nana. Hablo de que el paciente debe saber sentir, percibir, si el terapeuta, independientemente de su técnica y estudios, es el adecuado para guiar su proceso.
Hablar del mundo de las terapias es muy complejo y no quiero que este artículo se lea como si abaracara todo, no lo abarca. Pero lo que busco es dar algo de luz, para salir de engaños hacia la resolución de nuestros problemas y asuntos pendientes.
Tomar terapia exige abrir espacios de madurez personal, y de amor propio, al darse el tiempo para curarse y cambiar.
Todos los tipos de terapia deben ser respetados y la riqueza consiste en crear puentes que puedan complementar mejor cada proceso.
Todos tenemos asuntos complejos para sanar, las terapias son una buena opción para lograrlo.
Pónganse en contacto conmigo por favor, si desean informes sobre las sesiones que imparto.
Gracias!
Cecilia V.
Es curioso que casi nadie cree en que los milagros son posibles, pero sí desean un remedio milagroso, instantáneo, sin dolor, y sobre todo, buscando que otro u otros se hagan cargo de lo que les aqueja, pero esto, es una ilusión.
Asumiendo que ya es anticuada o ignorante la opinión de que sólo los locos van a terapia, sabemos que aún hay mucho desconocimiento acerca de los diversos tipos de terapias disponibles y sus procesos.
El ser humano no está educado bajo una consciencia de procesos, ni de saber asumir las propias responsabilidades. Todo el sistema en el que se crece y vive, tiene fuertes fundamentos en la exigencia de resoluciones rápidas, culpando, y viviendo en engaños de que nosotros estamos en lo correcto (acciones, opiniones, sentimientos, ideas, creencias, etcétera) y que los demás son los que están equivocados.
Todo proceso terapéutico que se precie de serlo, deberá, bajo sus propios parámetros y métodos, ayudar a las personas a comprender la calidad y naturaleza de un proceso, y consecuentemente, a que poco a poco, las personas se hagan responsables de sí mismas.
Aclaro, y todo el mundo debería darle varias vueltas en su cabeza a esto si es que no lo tienen claro: Asumir la responsabilidad de tu vida no implica, ni es, culparte, ni culpar a alguien o a algo más.
Dentro del proceso terapéutico, el paciente no debe poner las riendas de su vida en manos del terapeuta. Si bien hay casos en los que al principio de los procesos las personas lo hacen por estar muy heridas, enfermas, vulnerables, etcétera, y el terapeuta debe dar contención a ciertos momentos del proceso, como ya he dicho, poco a poco conviene ir buscando que la persona recupere su propia capacidad de vivirse a sí mismo, de amarse, de reconocerse, apreciarse, y de tomar las riendas de su vida en la medida de lo posible del caso.
Las terapias milagro no existen porque cada curación integral, exige un proceso interno de transformación, de adaptación, de comprensión, de liberación, etcétera. El proceso terapéutico para que vaya siendo exitoso, requiere un compromiso ferviente del paciente y del terapeuta para poder ir avanzando. Todo cambio debe trabajarse, asumirse, crearse. Así, el terapeuta se va convirtiendo en un facilitador y guía (no espiritual, sino del proceso) para la transformación de la persona. Pero es necesario que los pacientes asuman el compromiso de su propio cambio, sabiendo que éste es posible si se va trabajando de manera adecuada.
¿Cuándo sé que debo ir a terapia? Cuando sientas que no puedes solo con tu problemática o problemáticas, cuando cualquier problemática te rebasa a nivel mental o emocional, cuando quieras poner en su lugar y curar asuntos del pasado, cuando quieras mejorarte y mejorar tu vida. Cuando seas consciente de que requieres de cambios importantes a nivel interno y externo en tu vida.
Es muy personal y respetable que cada persona elija el tipo de terapia que le convenga más. Recomiendo informarse primero acerca de qué y cómo trabajan las distintas terapias disponibles, no existe una terapia que abarque absolutamente toda la complejidad humana para su resolución, pero sí existen procesos terapéuticos que te pueden abrir posibilidades para enriquecer mucho más tu propio camino.
Finalmente, la conexión entre paciente y terapeuta, la comunicación, la confianza, el tipo de apertura y trato entre ambos, ayudará o no, a que los procesos sean más fructíferos. También es importante quién imparte la terapia, y no me refiero a títulos y certificados, me refiero a que las personas tienen derecho de reconocer, cómo se sienten con determinado terapeuta y sentir si es la persona adecuada para ayudarlos (recordando que un terapeuta no debe hacerse cargo de ti, de tus asuntos, y que por lo general no te va a decir cosas que te agraden, te hará preguntas, te dará lineamientos, para llegar a lugares dolorosos y de confrontación). Cuando hablo de la conexión entre paciente y terapeuta, no hablo de amistad, ni de que el paciente busque que el terapeuta sea su nana. Hablo de que el paciente debe saber sentir, percibir, si el terapeuta, independientemente de su técnica y estudios, es el adecuado para guiar su proceso.
Hablar del mundo de las terapias es muy complejo y no quiero que este artículo se lea como si abaracara todo, no lo abarca. Pero lo que busco es dar algo de luz, para salir de engaños hacia la resolución de nuestros problemas y asuntos pendientes.
Tomar terapia exige abrir espacios de madurez personal, y de amor propio, al darse el tiempo para curarse y cambiar.
Todos los tipos de terapia deben ser respetados y la riqueza consiste en crear puentes que puedan complementar mejor cada proceso.
Todos tenemos asuntos complejos para sanar, las terapias son una buena opción para lograrlo.
Pónganse en contacto conmigo por favor, si desean informes sobre las sesiones que imparto.
Gracias!
Cecilia V.

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