Este es un tema fundamental para comprendernos a nosotros mismos, y para que nuestras relaciones personales sean más adecuadas.
Saber poner límites, nos evitará muchos conflictos. Pero hay que ser conscientes de una cosa: Las personas que no comprenden sobre el hecho de poner límites sanos, siempre se molestarán cuando uno les ponga los límites. Esto lo aclaro, porque muchas personas caen en el error, de creer que cuando ellos, ponen sus límites, los demás los van a respetar, y muchas veces no es así.
Poner, o establecer un límite, puede ser ejercido hacia nosotros mismos, hacia lo demás y hacia los demás.
Límites hacia nosotros mismos:
Para esto, debemos tener clara la relación con nosotros mismos en todos sus aspectos, es decir, la debemos tener muy definida a nivel de nuestro interior, debemos asumirnos como adultos que se hacen cargo (en todos los aspectos) de sí mismos, y que saben muy bien cómo vivir su vida. Debes de tener claridad, sobre las pautas bajo las que riges tu vida, debes de tener claridad de cómo vivir contigo mismo, debe hacer un conocimiento claro y definido, de qué sí te permites y qué no.
Poder establecer límites sanos con nosotros mismos, parte de una relación amorosa, amigable y amable con nosotros mismos. Debemos poder ser conscientes de qué nos otorgamos a nosotros mismos y por qué nos lo damos.
Cabe aclarar que ponerse límites a uno mismo no tiene que ver con prohibiciones. Si accionas una prohibición hacia ti, tarde o temprano, eso va a estallar por otro lado y generará desequilibrios. Poner límites sanos contigo mismo, quiere decir que sabes qué sí y qué no es apto, conveniente, amoroso, etcétera, para ti, y lo sabes, porque te conoces y sabes hacia dónde estás dirigiendo tus pasos. Si no te conoces a ti mismo y no tienes dirección de tu vida, un proceso terapéutico puede ayudarte.
Límites hacia lo demás:
Aquí abarcamos límites hacia actividades que indentifiques que no son fructíferas y sanas para ti, como por ejemplo, comer en exceso y de manera desequlibrada, sedentarismo, ver mucha televisión, estar mucho tiempo al día conectado a redes sociales, etcétera.
Este rubro va ligado al anterior, pero para poder establecer límites sanos con las cosas, te puede ayudar un plan de organización de los aspectos de tu vida. Recuerda, no todos somos iguales y no somos máquinas, cada organismo es distinto y lo que a unos les hace bien, puede que a ti no, o al revés.
Revisa si sabes ponerle un límte a las cosas, o si ya tienes adicciones. Recuerda que las adicciones pueden ser hacia cualquier cosa.
Límites hacia los demás:
Tal vez los más difíciles (pero no imposibles) de colocar, ya que aquí se juegan muchos aspectos que pueden llegar a vulnerar tu estabilidad emocional, si es que ésta no es fuerte. También este rubro está ligado con el primero, ya que todo en nuestra vida, está ligado con la relación que tenemos con nosotros mismos.
Conociéndote y basándote en una relación equilibrada contigo mismo, tendrás claridad de hasta dónde permites que los demás abarquen tu círculo personal, ese círculo que sólo tiene que ver contigo mismo.
Para poder colocar los límites sanos y adecuados para ti, debes haber superado miedos a ejercer tu poder (capacidad para estar bien por ti mismo para ti mismo), debes poder decir plenamente, sin miedos, sí cuando quieras decirlo, y no cuando quieras decirlo. Debes haber superado la baja autoestima que te lleva a buscar de manera consciente o inconsciente, aceptación y aprobación de los demás hacia ti.
Mientras estés dentro de dinámicas de relaciones de poder con los demás (sacar ventaja, relacionarte por conveniencias e intereses, victimismo, abusos, culpabilidades, codependencias, competencia, etcétera), te va a costar mucho poner límites sanos, porque estas dinámicas, junto conl os miedos y la baja autoestima, estarán tirando de ti para no accionar.
En un espacio físico donde no podemos pasar libremente, es porque hay límites, y estos límites se han establecido debido a que hay claridad de cuál es el territorio que se está delimitando. Si tú no tienes claridad de tu interior y no te conoces, no podras delimitar tus territorios a todos los niveles.
Y como lo dije al principio, las personas que tienen baja autoestima, que no se respetan, y que no tienen una relación equilibrada con ellos mismos, no comprenden cuando se les delimita, no comprenden cuando tú expresas qué sí y qué no contigo. Debemos ser capaces de expresar nuestros límites, de ponerlos, de manera tranquila pero segura. Enojarse, gritar, y violentar a los demás exigiendo respeto, no es poner límites sanos, eso es generar conflictos.
Los límites se colocan justo para evitar conflictos. Aprende a respetar los límites que los otros te ponen, si no puedes, repasa tu autoestima y pregúntate si buscas reafirmarte a través de los demás y trabaja en ti para corregirlo.
Recordemos que el respeto no se pide, se gana.
Dentro de las formas del Tai Chi Chuan, hay un movimiento que se llama El reverendo anciano cierra la puerta. Tú, ¿A qué le cierras la puerta?
Gracias!
Cecilia.
Saber poner límites, nos evitará muchos conflictos. Pero hay que ser conscientes de una cosa: Las personas que no comprenden sobre el hecho de poner límites sanos, siempre se molestarán cuando uno les ponga los límites. Esto lo aclaro, porque muchas personas caen en el error, de creer que cuando ellos, ponen sus límites, los demás los van a respetar, y muchas veces no es así.
Poner, o establecer un límite, puede ser ejercido hacia nosotros mismos, hacia lo demás y hacia los demás.
Límites hacia nosotros mismos:
Para esto, debemos tener clara la relación con nosotros mismos en todos sus aspectos, es decir, la debemos tener muy definida a nivel de nuestro interior, debemos asumirnos como adultos que se hacen cargo (en todos los aspectos) de sí mismos, y que saben muy bien cómo vivir su vida. Debes de tener claridad, sobre las pautas bajo las que riges tu vida, debes de tener claridad de cómo vivir contigo mismo, debe hacer un conocimiento claro y definido, de qué sí te permites y qué no.
Poder establecer límites sanos con nosotros mismos, parte de una relación amorosa, amigable y amable con nosotros mismos. Debemos poder ser conscientes de qué nos otorgamos a nosotros mismos y por qué nos lo damos.
Cabe aclarar que ponerse límites a uno mismo no tiene que ver con prohibiciones. Si accionas una prohibición hacia ti, tarde o temprano, eso va a estallar por otro lado y generará desequilibrios. Poner límites sanos contigo mismo, quiere decir que sabes qué sí y qué no es apto, conveniente, amoroso, etcétera, para ti, y lo sabes, porque te conoces y sabes hacia dónde estás dirigiendo tus pasos. Si no te conoces a ti mismo y no tienes dirección de tu vida, un proceso terapéutico puede ayudarte.
Límites hacia lo demás:
Aquí abarcamos límites hacia actividades que indentifiques que no son fructíferas y sanas para ti, como por ejemplo, comer en exceso y de manera desequlibrada, sedentarismo, ver mucha televisión, estar mucho tiempo al día conectado a redes sociales, etcétera.
Este rubro va ligado al anterior, pero para poder establecer límites sanos con las cosas, te puede ayudar un plan de organización de los aspectos de tu vida. Recuerda, no todos somos iguales y no somos máquinas, cada organismo es distinto y lo que a unos les hace bien, puede que a ti no, o al revés.
Revisa si sabes ponerle un límte a las cosas, o si ya tienes adicciones. Recuerda que las adicciones pueden ser hacia cualquier cosa.
Límites hacia los demás:
Tal vez los más difíciles (pero no imposibles) de colocar, ya que aquí se juegan muchos aspectos que pueden llegar a vulnerar tu estabilidad emocional, si es que ésta no es fuerte. También este rubro está ligado con el primero, ya que todo en nuestra vida, está ligado con la relación que tenemos con nosotros mismos.
Conociéndote y basándote en una relación equilibrada contigo mismo, tendrás claridad de hasta dónde permites que los demás abarquen tu círculo personal, ese círculo que sólo tiene que ver contigo mismo.
Para poder colocar los límites sanos y adecuados para ti, debes haber superado miedos a ejercer tu poder (capacidad para estar bien por ti mismo para ti mismo), debes poder decir plenamente, sin miedos, sí cuando quieras decirlo, y no cuando quieras decirlo. Debes haber superado la baja autoestima que te lleva a buscar de manera consciente o inconsciente, aceptación y aprobación de los demás hacia ti.
Mientras estés dentro de dinámicas de relaciones de poder con los demás (sacar ventaja, relacionarte por conveniencias e intereses, victimismo, abusos, culpabilidades, codependencias, competencia, etcétera), te va a costar mucho poner límites sanos, porque estas dinámicas, junto conl os miedos y la baja autoestima, estarán tirando de ti para no accionar.
En un espacio físico donde no podemos pasar libremente, es porque hay límites, y estos límites se han establecido debido a que hay claridad de cuál es el territorio que se está delimitando. Si tú no tienes claridad de tu interior y no te conoces, no podras delimitar tus territorios a todos los niveles.
Y como lo dije al principio, las personas que tienen baja autoestima, que no se respetan, y que no tienen una relación equilibrada con ellos mismos, no comprenden cuando se les delimita, no comprenden cuando tú expresas qué sí y qué no contigo. Debemos ser capaces de expresar nuestros límites, de ponerlos, de manera tranquila pero segura. Enojarse, gritar, y violentar a los demás exigiendo respeto, no es poner límites sanos, eso es generar conflictos.
Los límites se colocan justo para evitar conflictos. Aprende a respetar los límites que los otros te ponen, si no puedes, repasa tu autoestima y pregúntate si buscas reafirmarte a través de los demás y trabaja en ti para corregirlo.
Recordemos que el respeto no se pide, se gana.
Dentro de las formas del Tai Chi Chuan, hay un movimiento que se llama El reverendo anciano cierra la puerta. Tú, ¿A qué le cierras la puerta?
Gracias!
Cecilia.

Comentarios
Publicar un comentario