Es claro que llegó la época Navideña. Es claro que las personas están haciendo planes, preparativos, compras y demás,para esta fecha especial. Este artículo es una invitación a pensar la Navidad, y si no quieres que se trastoque nada de lo que tú crees que es la Navidad:
Deja de leer este artículo.
Cabe aclarar, que como muchos saben, yo considero a muchos como maestros, pero para mí, sólo hay Un Maestro, Él Maestro: Jesús, Jesucristo, Yeshua. Y como también saben, no pertenezco a ninguna religión, ni grupo religioso o con creencias espirituales de cualquier tipo.
Aclarados estos puntos, creo que es sano preguntarnos qué estamos haciendo, para qué lo estamos haciendo, preguntarnos el sentido de las cosas, cada tanto, creo que es parte de la salud integral de la vida. Entonces, ¿Cuál es el sentido de la Navidad? Porque lo que desde hace muchos años vemos en las calles, fiestas o posadas, en donde la gran diversión es alcoholizarse, centros comerciales con personas endeudadas con una bolsa en cada dedo de las manos, señores disfrazados del señor que trae los juguetes haciéndolo de mala gana y manera, árboles de Navidad con logotipos de altas casas de costura a nivel mundial, todo esto, está claro, que no es el sentido de la Navidad, aunque sí le de sentido a la vida de muchas personas.
Tal vez para ello, tengamos que investigar e indagar, acerca de los orígenes de la Navidad. Esto, es un estudio realmente exhaustivo, si se quiere profundizar; pero tenemos algunas pistas que nos pueden ir llevando más profundo. Uno de los orígenes con los que se asocia la Navidad, es con las fiestas de la Saturnalia romana, un festival que marcaba el solsticio de invierno, que por cierto es el día de hoy, 21 de diciembre, día en el que comienza en el hemisferio norte del planeta, el invierno, y en el sur, el verano. El día en que se manifiesta la noche más larga del año. Regresando a la Saturnalia, estas fiestas eran en honor a Saturno y se honraba el regreso del sol, porque después del solsticio de invierno, los días empiezan a durar más, es decir, las noches empiezan a ser más cortas. En Egipto, Sumeria, y demás civilizaciones, es sabido siempre la presencia de algún culto al Sol, o a una deidad que representaba al Sol. Muchas investigaciones sostienen que la Navidad, se desarrolló como un medio para reemplazar las festividades de adoración al Sol. En Persia por ejemplo, el 25 de diciembre se celebraba a Mitra, ésta era una deidad solar.
Las investigaciones también apuntan a que la Navidad no era en principio una festividad del catolicismo. También son conocidas las festividades de los Druidas, sacerdotes celtas, que tenían una gran festividad en estas fechas de solsticio de invierno, así como en los equinoccios y el solsticio de verano. Al punto que vamos es que estas fechas eran fechas y aún lo son en lugares como Austria, Holanda, fechas de fiestas paganas.
Los cristianos que vivieron en la época romana antes del emperador Constantino, sufrieron toda una serie de presecusiones, los investigadores sugieren que los cristianos, aprovechaban los alborotos y algarabías, de las fiestas de la Saturnalia, para celebrar el nacimiento de Jesús y así pasar desapercibidos en medio de tanto ruido y movimiento.
Es sabido ya desde hace muchos años que Jesús no nació un 25 de diciembre, algunos sostienen que en marzo, otros en mayo, otros el 11 de septiembre; sabiendo que su nacimiento estuvo emparejado con una importante conjunción planetaria. Lo cierto es que es sabido que en estudios más esotéricos, Jesús también ha sido relacionado con el Sol, así como los otros dioses o deidades asociadas al sol, él también ha tenido una relación esotérica con el Sol. Así que no es coincidencia que la festividad de su nacimiento tenga relación con fiestas al Sol.
Se sabe que a lo largo de la historia, hubieron mezclas de aspectos religiosos con aspectos paganos, la Iglesia Católica terminó por adoptar o aceptar, muchos aspectos paganos y los introdujó sin pudor en las festividades de la Navidad.
Existen investigaciones que sugieren orígenes incluso de carácter oscuro y nada luminoso de esta festividad.
En tiempos más modernos, se dijo, que la Navidad era el festejo del nacimiento de Jesús, y se podría decir que ése es su sentido más puro de los últimos tiempos, pero la mezcla desde tiempos ancestrales de las festividades paganas con las religiosas, han derivado en lo que vemos hoy en día. Personas que incluso aseguran que Jesús no existió, pero están raudos y veloces cuando se trata de hacer la cena Navideña.
Como dije, este artículo es una invitación a pensar, no a polemizar, ya está muy visto que polemizar no nos lleva a un crecimiento como humanidad, sólo nos divide. Es una invitación a ser congruentes con nosotros mismos, que cada quién haga lo que quiera, que cada quién festeje como su conciencia le de. Lo trascendente es, creo yo, que seamos conscientes de qué festejamos y cómo lo hacemos. Si festejamos por qué lo hacemos, y si no, ser conscientes también de por qué no lo hacemos; pero poder discernir, no irnos con la masa, con el deslumbre de tantas luces que crean máscaras que tapan caras dolidas y enfermas por cosas aún no resueltas.
Yo celebro en mi interior, con mucho silencio; estas fechas son un recordatorio más para mí de que hay un Camino ya trazado, que nada ni nadie puede borrar, hacia lo Pleno, hacia la Libertad total de nuestras Conciencias, hacia lo que realmente es el amor. Y no tiene que ver nada con lo que nos dijeron que era, entonces:
¿Con qué tiene que ver?
Gracias!
Feliz despertar de la Conciencia Crística! (Claro para el que quiera, o más bien dicho, para el que pueda).
Cecilia V.
Deja de leer este artículo.
Cabe aclarar, que como muchos saben, yo considero a muchos como maestros, pero para mí, sólo hay Un Maestro, Él Maestro: Jesús, Jesucristo, Yeshua. Y como también saben, no pertenezco a ninguna religión, ni grupo religioso o con creencias espirituales de cualquier tipo.
Aclarados estos puntos, creo que es sano preguntarnos qué estamos haciendo, para qué lo estamos haciendo, preguntarnos el sentido de las cosas, cada tanto, creo que es parte de la salud integral de la vida. Entonces, ¿Cuál es el sentido de la Navidad? Porque lo que desde hace muchos años vemos en las calles, fiestas o posadas, en donde la gran diversión es alcoholizarse, centros comerciales con personas endeudadas con una bolsa en cada dedo de las manos, señores disfrazados del señor que trae los juguetes haciéndolo de mala gana y manera, árboles de Navidad con logotipos de altas casas de costura a nivel mundial, todo esto, está claro, que no es el sentido de la Navidad, aunque sí le de sentido a la vida de muchas personas.
Tal vez para ello, tengamos que investigar e indagar, acerca de los orígenes de la Navidad. Esto, es un estudio realmente exhaustivo, si se quiere profundizar; pero tenemos algunas pistas que nos pueden ir llevando más profundo. Uno de los orígenes con los que se asocia la Navidad, es con las fiestas de la Saturnalia romana, un festival que marcaba el solsticio de invierno, que por cierto es el día de hoy, 21 de diciembre, día en el que comienza en el hemisferio norte del planeta, el invierno, y en el sur, el verano. El día en que se manifiesta la noche más larga del año. Regresando a la Saturnalia, estas fiestas eran en honor a Saturno y se honraba el regreso del sol, porque después del solsticio de invierno, los días empiezan a durar más, es decir, las noches empiezan a ser más cortas. En Egipto, Sumeria, y demás civilizaciones, es sabido siempre la presencia de algún culto al Sol, o a una deidad que representaba al Sol. Muchas investigaciones sostienen que la Navidad, se desarrolló como un medio para reemplazar las festividades de adoración al Sol. En Persia por ejemplo, el 25 de diciembre se celebraba a Mitra, ésta era una deidad solar.
Las investigaciones también apuntan a que la Navidad no era en principio una festividad del catolicismo. También son conocidas las festividades de los Druidas, sacerdotes celtas, que tenían una gran festividad en estas fechas de solsticio de invierno, así como en los equinoccios y el solsticio de verano. Al punto que vamos es que estas fechas eran fechas y aún lo son en lugares como Austria, Holanda, fechas de fiestas paganas.
Los cristianos que vivieron en la época romana antes del emperador Constantino, sufrieron toda una serie de presecusiones, los investigadores sugieren que los cristianos, aprovechaban los alborotos y algarabías, de las fiestas de la Saturnalia, para celebrar el nacimiento de Jesús y así pasar desapercibidos en medio de tanto ruido y movimiento.
Es sabido ya desde hace muchos años que Jesús no nació un 25 de diciembre, algunos sostienen que en marzo, otros en mayo, otros el 11 de septiembre; sabiendo que su nacimiento estuvo emparejado con una importante conjunción planetaria. Lo cierto es que es sabido que en estudios más esotéricos, Jesús también ha sido relacionado con el Sol, así como los otros dioses o deidades asociadas al sol, él también ha tenido una relación esotérica con el Sol. Así que no es coincidencia que la festividad de su nacimiento tenga relación con fiestas al Sol.
Se sabe que a lo largo de la historia, hubieron mezclas de aspectos religiosos con aspectos paganos, la Iglesia Católica terminó por adoptar o aceptar, muchos aspectos paganos y los introdujó sin pudor en las festividades de la Navidad.
Existen investigaciones que sugieren orígenes incluso de carácter oscuro y nada luminoso de esta festividad.
En tiempos más modernos, se dijo, que la Navidad era el festejo del nacimiento de Jesús, y se podría decir que ése es su sentido más puro de los últimos tiempos, pero la mezcla desde tiempos ancestrales de las festividades paganas con las religiosas, han derivado en lo que vemos hoy en día. Personas que incluso aseguran que Jesús no existió, pero están raudos y veloces cuando se trata de hacer la cena Navideña.
Como dije, este artículo es una invitación a pensar, no a polemizar, ya está muy visto que polemizar no nos lleva a un crecimiento como humanidad, sólo nos divide. Es una invitación a ser congruentes con nosotros mismos, que cada quién haga lo que quiera, que cada quién festeje como su conciencia le de. Lo trascendente es, creo yo, que seamos conscientes de qué festejamos y cómo lo hacemos. Si festejamos por qué lo hacemos, y si no, ser conscientes también de por qué no lo hacemos; pero poder discernir, no irnos con la masa, con el deslumbre de tantas luces que crean máscaras que tapan caras dolidas y enfermas por cosas aún no resueltas.
Yo celebro en mi interior, con mucho silencio; estas fechas son un recordatorio más para mí de que hay un Camino ya trazado, que nada ni nadie puede borrar, hacia lo Pleno, hacia la Libertad total de nuestras Conciencias, hacia lo que realmente es el amor. Y no tiene que ver nada con lo que nos dijeron que era, entonces:
¿Con qué tiene que ver?
Gracias!
Feliz despertar de la Conciencia Crística! (Claro para el que quiera, o más bien dicho, para el que pueda).
Cecilia V.

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