Ya hemos hablado mucho de que la educación que recibimos, carece de muchos aspectos básicos y fundamentales para el desarrollo pleno de una persona. Y crecemos repitiendo patrones aprendidos, vistos, y creemos que así es la vida, que así funcionan las cosas y que nada se puede cambiar.
Uno de estos aspectos, es el desconocimiento de cuándo y cómo entregamos nuestro poder a los demás. Cuando hablo de poder, no me refiero a lo que el mundo conoce como definición de poder. A mí me gusta definirlo como la capacidad que tenemos de estar bien por nosostros mismos, para nosotros mismos; sabiendo que esto, es toda una conquista personal.
Hablar de lo que hemos cedido nuestro poder, da para escribir un libro, pero ahora voy a centrarme en el aspecto, muy común, de: "Los demás me hacen sentir mal". "Los demás me lastiman".
Esta situación parte de carencias afectivas hacia nosotros mismos, tampoco, nos educaron con la conciencia de amarnos a nosotros mismos, de respetarnos; siempre todo el enfoque fue y es hacia afuera, amar a los demás, respetar a los demás. Y durante la vida, los años, las personas van tergiversando lo que es el amor y el respeto hacia los demás. Se justifican malos tratos y abusos de cualquier tipo, con la excusa de que es un familiar, o de que esa persona es su karma (por cierto, muy mal entendido está lo que es el karma).
Y las personas no se dan cuenta, porque no existe información inmediata que oriente al respecto, que van entregando su poder a los demás (su capacidad de estar bien por ellos mismos para ellos mismos). Van decidiendo, sin darse cuenta, que los demás puedan herirlos, darles malos tratos, abusar de ellos.
Tenemos que ser conscientes de que siempre estamos tomando decisiones, de manera consciente o de manera programada (inconscientemente), si no somos conscientes de que estamos tomando decisiones siempre, caemos en el peligro de meternos en nichos de victimismo, y esto, sólo nos va a hundir más y nos va a generar mayores bloqueos y desequilibrios.
Asumir nuestras responsabilidades, no implica culparnos o culpar a alguien, implica ser conscientes de que tenemos la capacidad de decidir amarnos, respetarnos y aprender a poner límites y a hacernos cargo de nosotros mismos.
Recuperar nuestro poder es un proceso, y va totalmente ligado con el proceso de aprender a amarnos y respetarnos a nosotros mismos.
Si entregas el regalo precioso de tu poder a los demás, les das el permiso de que te hagan sentir bien o mal, de que te traten bien o mal. Tu poder siempre debe estar en ti, pero no en ti como ego, sino en ti como alma y Esencia Divina, así sabremos que no somos más que nadie, pero tampoco somos menos que nadie.
Trabaja en ti, lee, investiga, vive un proceso terapéutico, aprende, para que abaras en ti posibilidades de amarte más, y puedas vivir en aceptación, sin pleito, sin victimizarte, sin querer que los demás hagan y sean como tú quieres.
Hay conflicto cuando quieres que un árbol de manzanas te de peras, no hay conflicto cuando aceptas que el árbol de manzanas, sólo da manzanas. No hay conflicto si comprendes que sólo tú te pones las trabas que te pones, para caminar y buscar el árbol que sí da peras.
Gracias!
Cecilia V.
Uno de estos aspectos, es el desconocimiento de cuándo y cómo entregamos nuestro poder a los demás. Cuando hablo de poder, no me refiero a lo que el mundo conoce como definición de poder. A mí me gusta definirlo como la capacidad que tenemos de estar bien por nosostros mismos, para nosotros mismos; sabiendo que esto, es toda una conquista personal.
Hablar de lo que hemos cedido nuestro poder, da para escribir un libro, pero ahora voy a centrarme en el aspecto, muy común, de: "Los demás me hacen sentir mal". "Los demás me lastiman".
Esta situación parte de carencias afectivas hacia nosotros mismos, tampoco, nos educaron con la conciencia de amarnos a nosotros mismos, de respetarnos; siempre todo el enfoque fue y es hacia afuera, amar a los demás, respetar a los demás. Y durante la vida, los años, las personas van tergiversando lo que es el amor y el respeto hacia los demás. Se justifican malos tratos y abusos de cualquier tipo, con la excusa de que es un familiar, o de que esa persona es su karma (por cierto, muy mal entendido está lo que es el karma).
Y las personas no se dan cuenta, porque no existe información inmediata que oriente al respecto, que van entregando su poder a los demás (su capacidad de estar bien por ellos mismos para ellos mismos). Van decidiendo, sin darse cuenta, que los demás puedan herirlos, darles malos tratos, abusar de ellos.
Tenemos que ser conscientes de que siempre estamos tomando decisiones, de manera consciente o de manera programada (inconscientemente), si no somos conscientes de que estamos tomando decisiones siempre, caemos en el peligro de meternos en nichos de victimismo, y esto, sólo nos va a hundir más y nos va a generar mayores bloqueos y desequilibrios.
Asumir nuestras responsabilidades, no implica culparnos o culpar a alguien, implica ser conscientes de que tenemos la capacidad de decidir amarnos, respetarnos y aprender a poner límites y a hacernos cargo de nosotros mismos.
Recuperar nuestro poder es un proceso, y va totalmente ligado con el proceso de aprender a amarnos y respetarnos a nosotros mismos.
Si entregas el regalo precioso de tu poder a los demás, les das el permiso de que te hagan sentir bien o mal, de que te traten bien o mal. Tu poder siempre debe estar en ti, pero no en ti como ego, sino en ti como alma y Esencia Divina, así sabremos que no somos más que nadie, pero tampoco somos menos que nadie.
Trabaja en ti, lee, investiga, vive un proceso terapéutico, aprende, para que abaras en ti posibilidades de amarte más, y puedas vivir en aceptación, sin pleito, sin victimizarte, sin querer que los demás hagan y sean como tú quieres.
Hay conflicto cuando quieres que un árbol de manzanas te de peras, no hay conflicto cuando aceptas que el árbol de manzanas, sólo da manzanas. No hay conflicto si comprendes que sólo tú te pones las trabas que te pones, para caminar y buscar el árbol que sí da peras.
Gracias!
Cecilia V.

Comentarios
Publicar un comentario