Aprovechar la ola de la naturaleza.

Todos sabemos, que en el Hemisferio Norte, estamos en Otoño, y que después del Otoño sigue el Invierno. Pero muy pocas personas saben aprovechar, las inercias y olas energéticas que fluyen en estas épocas para crecer personalmente.

No es tan difícil saberlo, sólo hay que observar el entorno natural.

Desafortunadamente, hoy la mayoría observa más sus teléfonos celulares, que los indicadores del entorno natural; y esto cada año, le está costando muy caro a las personas, aunque no se percaten de ello.

Como dije, es fácil, todos sabemos qué hacen los árboles en el Otoño, sueltan, dejan caer, las hojas que ya cumplieron su propósito. Sabemos ya que los árboles son grandes maestros de muchos aspectos de la vida física y multidimensional. Así, en Otoño, existe una ola energética que es propicia para que podamos sentir qué aspectos de nosostros mismos ya han cumplido su propósito y debemos dejar que caigan, que se suelten.

Pero esto, no es un trabajo mental, es decir, usaremos, claro está el pensamiento, pero nuestra mente ruidosa, no es la que debe determinar qué se debe ir de nuestras vidas. Hay que hacer un acto de silencio, meditación, relajación, reposo, con nosotros mismos, y así, a través de pensamientos o sensaciones claras, nuestra alma nos dirá qué hay que soltar. El Otoño nos ayuda a soltar.

El soltar, así, como la hacen los árboles, es un proceso, todala ola energética del Otoño nos ayuda para eso. Esto que digo no es una receta de rituales, o tendencias superficiales. Es la propuesta de un trabajo interior trascendente, en donde cada vez más vamos siendo uno con nuestro entorno real (nuestro planeta), y donde cada vez más, vamos comprendiendo que no podemos manipular muchos aspectos de nuestra vida, es decir, no podemos ir contra la naturaleza, aunque la conciencia soberbia del hombre "civilizado" de hoy crea que sí.

Después del Otoño viene el Invierno. ¿Qué hacen los animales para y durante el Invierno? ¿Qué pasa en las plantas y en los árboles en el Invierno?

Una vez que se han soltado las hojas, viene la etapa de vaciarse, de no tener nada, sólo de estar, de dejar que sea ese tiempo. En la carrera miedosa y vertiginosa de la vida, los seres humanos ya no comprenden qué es vaciarse, qué es sólo estar.

Esta conciencia del Invierno, está ligada con lo que ya no está, ya no se está desprendiendo nada, ya se ha desprendido, ya se ha soltado, ya se ha ido. Y hay que pasar un tiempo vacíos, sin, nada, en aparente pausa, pero observando. Esperando el momento propicio para volver a renacer, a sembar. Esa es la ola energética del Invierno; que con tanta lucecita consumista de días Navideños, se va diluyendo cada vez más, se va ignorando cada vez más. No hay que distraerse con tanta luz y palabrerías de amor de la época.

Según el Tao, en cada estación del año, cambia todo nuestro cuerpo, porque nuestro cuerpo es naturaleza, y sabe qué cambios debe asumir, ante los cambios en frecuencias de cada estación. El Tao, recomienda, ir bajando la actividad física hacia Otoño y reducirla a lo esencial en Invierno. Resulta que la maquinaría del mundo, pone delante de nosotros, muchas, muchas distracciones y cosas qué hacer.

Así que si te interesa este saber natural, fluye junto con las olas del Otoño, para que puedas saber qué soltar, cómo hacerlo y hacerlo. Para que puedas vaciarte en el Invierno y prepararte, ahora sí, para un renacer al llegar la Primavera.

No te distraigas.

Gracias!

Cecilia V.










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