Desconectarse para conectarse.

Vivo aún en un estado en el que me resulta muy complicado creer que hay personas que desde que se levantan por la mañana, están conectados a una computadora, tablet, teléfono celular; hasta que de nuevo van a dormir. Soy consciente que muchas personas dependen de esto para su vida laboral, pero lo preocupante es que muchas otras personas, ya son dependientes de estas conexiones y tipo de vida.

Y como sabemos, la madurez implica saber que la tecnología no es buena, o mala, depende del uso que cada persona le de.

Muchos ya sabemos que vivimos en un mundo que cada vez está más acelerado, y que los transcursos y devenires de la sociedad, están sucediendo a cada segundo en la red de internet. También sabemos acerca de la facilidad para engancharse y perderse en ella, debido a la tan variada cantidad de información. El asunto es que parece que el ser humano que vive en sociedades donde las computadoras, teléfonos celulares y demás, están muy al alcance, se está conectando cada vez más con un tipo y calidad de información que ignora; ya que son muchísimos los estímulos a los que se somete nuestra percepción y cerebro, y la mayoría son percibidos, pero no registrados de manera consciente, por lo tanto las personas no pueden discernir qué información retener, y cuál no.

Los estudiosos de la salud a nivel integral, sabemos que se generan múltiples alteraciones y desequilibrios de este tipo de hábitos, tanto a nivel psicomotor, como a nivel energético, mental y emocional. Muchas personas no han percibido que su información (su energía), ha cambiado totalmente, a raíz de estar tan conectados a la red.

El punto es que a más conexión a la red, menor conexión con nosotros mismos, es decir, con nuestro interior.

Y esto representa un tipo de peligro muy latente que la mayoría no puede ver.

En donde ponemos nuestra atención, ahí se transporta parte de nuestra energía(información), y parte de la energía(información) de donde ponemos la atención, se transporta hacia nosotros. Esto ocurre en milésimas de segundo, calro está imperceptibles para el ser humano (a menos que tenga una percepción de sí mismo desarrollada). Así, la energía (información) de una persona, podríamos decir que comienza a ser un revoltijo de elementos a nivel mental, emocional, físico; y esto a la corta o a la larga, comienza a crear un desajuste en el sistema energético humano, que desencadena desequilibrios, bloqueos y enfermeades. Sigue siendo una conciencia muy primitiva, creer que las enfermedades sólo son causadas por el clima, contagios, y comida en descomposición.

Al estar expuestos a estos estímulos, todos los días, la mayoría del tiempo, el sistema energético humano, se va saturando, cargando; y como no existe una cultura aceptada en nuestras sociedades de limpieza energética, es natural, que toda esta saturación derive en problemas para la persona. He visto a varias personas ya, que iban muy bien en sus procesos terapéuticos, que se han estancado o generado más problemas, por su exceso de conexión a la red.

El peligro central radica en la desconexión de uno mismo, como ya dije,  y en la desconexión de lo Esencial. ¿Qué es lo Esencial? De inicio podríamos decir que es lo que no cambia, lo que siempre se mantiene siendo tal y como siempre fue.

Abundan artículos, opiniones, noticias, textos, imágenes, videos, que no consideran en lo más mínimo, a los aspectos Escenciales y Sagrados de la vida. Todo se altera, se banaliza, se reduce a visiones superficiales y simplistas, no hay complejidad, ni razonamiento. Y toda la información de este tipo, lo que hace es ir tergiversando la manera de pensar y de percibir la realidad de las personas, y éstas nunca se dan cuenta de ello, y aún creen que piensan por sí mismos. Entrando así a sistemas completos de sin sentidos y estupidez.

Y así pasan los días y las personas se van desconectando cada vez más de su interior, van regalando su libertad de pensar por sí mismos, cualidad no destacada de estos tiempos en nuestras sociedades, en las cuales es casi obligatorio pertenecer a un "ismo".

Se van olvidando de sí mismos y de lo que es la Esencia de vivir y la vida, se van olvidando de respirar con calma, de moverse tranquilos, de ir percibiendo cómo va cambiando la luz del sol de acuerdo a las horas de día, de comer con calma, de estar en silencio, de estar con ellos mismos, de estar realmente con el otro, de darse cuenta de cómo está su corazón, su hígado, su estómago, se olvidan del otro, de su propio cuerpo y necesidades reales...Se les va la vida y se les va su alma porque están olvidando el saber de siempre estar conectados con lo Esencial.

Sabemos que en la red hay información suprema, magistral, que abre caminos y posibilidades, que por desgracia, no es la información que frecuenta el que se conecta de 6 a 11 o más horas al día.

Cada tanto, es bueno desconectarse para caminar descalzos sobre la tierra y el pasto, sentarse a observar a las aves, a los niños, para tener una plática real con alguien, para caminar con uno mismo, para sentir cómo estamos conectados con todo, para escuchar al cuerpo, para dormir, para seguir descubriendo lo Escencial, que es interminable, más grande y majestuoso, que todo el potencial que pueda llegar a alcanzar, la red de internet.

Desconectarse, para conectarse.

Gracias!

Cecilia V.








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