Se define vulnerable a la condición de una persona en la cual puede ser dañada, perjudicada, herida, ya sea a nivel moral, sentimental o físico. Es muy complejo hablar de vulnerabilidad, porque abarca muchas raíces, aspectos y distintas situaciones. Aquí y ahora, me centro en hablar de un miedo muy profundo en los seres humanos:
Dañar a alguien cuando nos sentimos vulnerables.
Me refiero a la calidad de este miedo sólo a nivel emocional, a niveles internos de la sensibilidad humana, no a situaciones de defensa personal física, o cuando alguien siente amenzada a nivel inmediato su vida; esta es otra cuestión no menos importante, pero no me refiero a esa calidad del miedo.
Para ir encontrando fuerza dentro de la vulnerabilidad a nivel sensible interno, tenemos que aprender a conocer esa vulnerabilidad. Aparece cuando a nivel emotivo, sentimos que existen posiblidades de ser dañados, utilizados, abusados, etcétera. El punto es que si no sabemos observarnos a nosotros mismos internamente, no vamos a percatarnos de que nos estamos sintiendo vulnerables, y como programa inconsciente, la mayor probabilidad es que generemos una agresión, hacia nosotros mismos, hacia la persona o personas involucradas en la situación o hacia personas no involucradas en la situación, buscando descargar el miedo.
El ego, que es la estructura de la personalidad, siempre va a buscar aferrarse a la sensación de que está en peligro, ante el sentimiento de vulnerabilidad, siempre va a buscar defenderse, competir y ganar. Pero debemos saber que a nivel de las relaciones personales, en escencia, no existen las competencias, nadie gana y nadie pierde.
De esta visión limitada de vivir las relaciones personales, se generan dinámicas de lucha de poder que hunden a las personas en comportamientos basados en miedo y no en amor.
Por lo general, si una emoción no es pura, es decir, si no existe con su vibración esencial únicamente, siempre hay detrás de ella de raíz, otras emociones que no podemos ver, de las que no nos percatamos. Por ejemplo: La mayoría de las veces el enojo nace de una tristeza muy profunda no resuelta, o de un miedo profundo. Así, la vulnerabilidad, puede verse invadida por sentimientos limitantes más profundos que no somos capaces de discernir.
No es necesario que los identifiquemos y los podamos enumerar si no somos capaces, lo necesario es ser conscientes de que pueden estar más sentimientos involucrados en la vulnerabilidad, y éstos, al no ser conscientes de ellos, generan accionar con miedo, y ser agresivos.
La fortazleza de la vulnerabilidad radica en aceptar que la sentimos, en ser conscientes de la vulnerabilidad que sentimos, en transitarla y comunicarla si es pertinente.
Ser conscientes que la sentimos es darme cuenta de que me estoy sintiendo vulnerable. Aceptarla es no querer cambiar ese sentimiento o sensación de manera inmediata, y justo esto nos da la posibilidad de transitarla, es decir, de estar conscientes dentro de esa emoción, de vivirla; sólo viviéndola conscientemente, la vamos a poder conocer, y al concerla de manera cada vez más profunda, va a dejar de asutarnos. Comunicarla es expresarle al otro que nos estamos sintiendo vulnerables ante determinada situación, y al poder expresar lo que sentimos, se va desarrollando fortaleza interior. La fuerza radica en que al expresar que me siento vulnerable, estoy abriendo la puerta a quitarme el miedo, de que el otro me vea así, y
ahí radica la fortaleza.
¿Por qué?
Porque ya no estoy defendiendo caretas, máscaras, y cuando ya no defiendo máscaras y caretas ante el otro, es cuando empieza una relación real con el otro.
Cuando puedo vivir este proceso que acabo de explicar, sentirnos vulnerables, deja de asustarnos, y cuando no estamos asustados, no reaccionamos de manera agresiva.
Sin duda es un tema que tiene muchas más aristas, pero de verdad creo que si empezamos a darnos cuenta de este miedo ante la vulnerabilidad, evitaremos mucho más dañarnos y dañar a los demás.
Todos somos suceptibles de sentirnos vulnerables en muchos momentos de la vida, debemos entender que es una condición humana, el crecimiento interior radica en saber que cuando dejo de temer lo que siento, adquiero fortaleza interior para ser yo, y dejo una máquina programada con miles de máscaras
que sostienen un ego que no tiene nada que ver con la Esencia que somos:
Amor.
Gracias!
Cecilia V.
Dañar a alguien cuando nos sentimos vulnerables.
Me refiero a la calidad de este miedo sólo a nivel emocional, a niveles internos de la sensibilidad humana, no a situaciones de defensa personal física, o cuando alguien siente amenzada a nivel inmediato su vida; esta es otra cuestión no menos importante, pero no me refiero a esa calidad del miedo.
Para ir encontrando fuerza dentro de la vulnerabilidad a nivel sensible interno, tenemos que aprender a conocer esa vulnerabilidad. Aparece cuando a nivel emotivo, sentimos que existen posiblidades de ser dañados, utilizados, abusados, etcétera. El punto es que si no sabemos observarnos a nosotros mismos internamente, no vamos a percatarnos de que nos estamos sintiendo vulnerables, y como programa inconsciente, la mayor probabilidad es que generemos una agresión, hacia nosotros mismos, hacia la persona o personas involucradas en la situación o hacia personas no involucradas en la situación, buscando descargar el miedo.
El ego, que es la estructura de la personalidad, siempre va a buscar aferrarse a la sensación de que está en peligro, ante el sentimiento de vulnerabilidad, siempre va a buscar defenderse, competir y ganar. Pero debemos saber que a nivel de las relaciones personales, en escencia, no existen las competencias, nadie gana y nadie pierde.
De esta visión limitada de vivir las relaciones personales, se generan dinámicas de lucha de poder que hunden a las personas en comportamientos basados en miedo y no en amor.
Por lo general, si una emoción no es pura, es decir, si no existe con su vibración esencial únicamente, siempre hay detrás de ella de raíz, otras emociones que no podemos ver, de las que no nos percatamos. Por ejemplo: La mayoría de las veces el enojo nace de una tristeza muy profunda no resuelta, o de un miedo profundo. Así, la vulnerabilidad, puede verse invadida por sentimientos limitantes más profundos que no somos capaces de discernir.
No es necesario que los identifiquemos y los podamos enumerar si no somos capaces, lo necesario es ser conscientes de que pueden estar más sentimientos involucrados en la vulnerabilidad, y éstos, al no ser conscientes de ellos, generan accionar con miedo, y ser agresivos.
La fortazleza de la vulnerabilidad radica en aceptar que la sentimos, en ser conscientes de la vulnerabilidad que sentimos, en transitarla y comunicarla si es pertinente.
Ser conscientes que la sentimos es darme cuenta de que me estoy sintiendo vulnerable. Aceptarla es no querer cambiar ese sentimiento o sensación de manera inmediata, y justo esto nos da la posibilidad de transitarla, es decir, de estar conscientes dentro de esa emoción, de vivirla; sólo viviéndola conscientemente, la vamos a poder conocer, y al concerla de manera cada vez más profunda, va a dejar de asutarnos. Comunicarla es expresarle al otro que nos estamos sintiendo vulnerables ante determinada situación, y al poder expresar lo que sentimos, se va desarrollando fortaleza interior. La fuerza radica en que al expresar que me siento vulnerable, estoy abriendo la puerta a quitarme el miedo, de que el otro me vea así, y
ahí radica la fortaleza.
¿Por qué?
Porque ya no estoy defendiendo caretas, máscaras, y cuando ya no defiendo máscaras y caretas ante el otro, es cuando empieza una relación real con el otro.
Cuando puedo vivir este proceso que acabo de explicar, sentirnos vulnerables, deja de asustarnos, y cuando no estamos asustados, no reaccionamos de manera agresiva.
Sin duda es un tema que tiene muchas más aristas, pero de verdad creo que si empezamos a darnos cuenta de este miedo ante la vulnerabilidad, evitaremos mucho más dañarnos y dañar a los demás.
Todos somos suceptibles de sentirnos vulnerables en muchos momentos de la vida, debemos entender que es una condición humana, el crecimiento interior radica en saber que cuando dejo de temer lo que siento, adquiero fortaleza interior para ser yo, y dejo una máquina programada con miles de máscaras
que sostienen un ego que no tiene nada que ver con la Esencia que somos:
Amor.
Gracias!
Cecilia V.

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