Lo vital de ser agradecido.

Un tema que aparentemente todas las personas comprenden, pero que evidentemente, no es así: Saber dar las gracias, saber ser agradecido. Hacerlo tiene repercusiones en ámbitos relevantes de tu vida; hacerlo habla de ti, no hacerlo, también habla de ti.

Si bien a niveles formales, secos, de la educación, se nos enseña desde chicos a dar las gracias, y muchas personas lo hacen de manera automática y correcta, pero el agradecimiento va muho más allá.

Si una persona no agradece a los demás las atenciones, dádivas, etcétera, esto quiere decir que esta persona no es capaz de establecer un contacto profundo consigo misma, por lo tanto esta persona cerece de capacidades de vivir una dimensión profunda de la vida.

Estas personas que no agradecen, constantemente recurren a las quejas, basadas siempre en una falta de responsabilidad personal de hacerse cargo de ellos mismos, bajo el patrón tan común de vivir culpando. Estas personas responden a patrones de comportamiento basados en la no tolerancia a su frustración, ante sus deseos no cumplidos. Viven bajo una estructura mental de desear siempre cosas afuera de ellas, aprobación de los demás, reconocimien-
tos. Están tan afuera de ellas, que no son capaces de reconocer las cosas buenas que hay en su vida, tienden a vivir un enfoque de ser víctimas de sus padres, de la sociedad, del gobierno, de la religión, de las personas, etcétera.

Cuando una persona no sabe agradecer, a las personas mismas, a Dios, al universo, a la vida, a la existencia, (cada quien a lo que quiera o crea); es decir, a algo superior a su ego, se está limitando la abundancia, que como ya he hecho mucho incapié, debemos de dejar de pensar que la abundancia es sólo dinero.

Quitemos esta idea tan errada de la corriente New Age de nuestra época.

La abundancia es que puedas estar vivo, pero consciente de que lo estás. La abundancia es que puedas reconocer que tienes muchos regalos a tu alcance. Y que te des cuenta que ya tienes mucho, y por lo tanto mucho que agradecer, si tienes un techo, agua caliente, comida diario, una cama, ropa, teléfono celular, computadora, libros, viajes, es decir opciones de vida.

La abundancia eres tú, y cuando sabes esto en el corazón, automáticamente, se activa el agradecimiento, a ti mismo, a tu Ser Divino interno, a la vida, a la gente.

A lo largo de mi trabajo como terapeuta he hecho muchos favores para ayudar a las personas, unas me han agradecido y otras se han aprovechado, pero no he limitado mi concepción de abundancia por ellos, porque el que es agradecido, sabe que no es importante si los demás te dan las gracias o no, porque el que es agradecido también sabe, que las personas que no agradecen, sólo se limitan la vida a ellas mismas, sólo se limitan su vida.

No agradecer equivale a cerrarle la puerta a la vida, a las posibilidades, al flujo natural de abundancia que es la vida. No tienes que hacer rituales ni rollos con la abundancia, sólo te tienes que sintonizar contigo mismo,porque eso eres tú! Eres abundancia! Eres gratitud por naturaleza. 

Empieza por agardecerte tu vida, tus esfuerzos, tu empeño, tus ganas de crecer. Agradece a tus padres, o a las personas que te cuidaron de niño, porque aunque hayan cometido errores, gracias a ellos creciste, te dieron techo, comida, y gracias a eso hoy tienes posibilidades de vida.

Deja de enfocarte sólo en dramas, sólo en las sombras. Ahí sólo hay muerte, oscuridad.

Practica la gratitud, no es una sunto de expresar gracias y ya, es un asunto de sentir esa plenitud en el corazón, en el alma. Si no puedes sentirlo siempre, sigue trabajando en ti, perdónate y deja todas esas creencias e ideas acerca de ti que te lastiman.

Y por último un cuentito que me gusta mucho:

Estaban dos monjes rezando, y uno le dice al otro:

- Siempre que terminamos de rezar, yo tengo angustia y a ti te veo con mucha paz.
 El otro monje le contesta:
- Es que cuando rezamos, tú pides, y yo, agradezco.

Gracias!

Cecilia V. 






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