Posesividad y lenguaje, para pensar.

El cómo hablamos, crea también nuestra realidad y el lenguaje hablado sabemos que tiene una carga (determinadas frecuencias vibratorias) que se están manifestando, que están siendo en el momento de pronunciar las palabras.

Pocas personas, aún en caminos espirituales, comprenden que es fundamental un hablar lo más puro posible.

Y hoy me referiré a la palabra: Mío. Si bien, esta palabra es necesaria y fundamental en el lenguaje, siempre se usa de una manera que genera apegos, ejemplos:

Mi hijo
Mis papás
Mi esposo
Mi mujer
Mi casa
Mi coche
Mi celular
Mis amigos
Mi novio

Etcétera, etcétera.

Y no nos percatamos que cada vez que expresamos que una persona es nuestra, o que una cosa es nuestra, estamos creando un lazo de posesividad y apego. Y repito, el lenguaje, no debe tomarse a la ligera, o pensar que es así porque sí y ya.

No puede ser nuestro, algo que podamos perder, por ejemplo, las cosas. Y bajo ningún concepto o compromiso, ninguna persona es nuestra.

Un amigo me contaba que en un pueblo de Oaxaca (disculpen que no recuerde el nombre del pueblo), en su lengua, no existía la palabra mío, ni mí, ni míos, ni tuyos, es decir, no existía el concepto de que las cosas y las personas, son de alguien. Me compartía que no exixtían en ellos, este tipo de lazos posesivos y apegados que tenemos en nuestra cultura.

Interesante.

Recordemos que lo único que es nuestro es lo que forma parte de nuestra Esencia Divina, lo único que es nuestro es lo que no podemos perder bajo ninguna circunstancia.

Así que sería un buen ejercicio de conciencia, empezar a practicar, no expresar esos mís, comprendiendo que las cosas van y vienen, y que las personas son dueñas de sí mismas y que no tenemos ningún derecho a controlarlas, gobernarlas, y demás.

Pensemos y nos convirtamos en monstruos de nuestra propia cultura. A desapegarnos!

Gracias!





Cecilia.

                   





     

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