Sabemos que nuestra sociedad tiene una estructura muy rígida y limitada, una estructura que genera dinámicas de vida destinadas a satisfacer a nuestros egos y no a nuestra alma.
A pesar de que muchas personas cada vez son más conscientes de ello, no encuentran en su día a día, las herramientas para salir de estas dinámicas, éstas, siguen gobernando sus vidas y alocando a sus mentes cada vez más.
El ego, que si no se comprende bien, sugiero lecturas, investigación sobre ello, ya que no es posible descifrar todo lo que el ego es en un artículo. Pero haciendo una atrevida síntesis podríamos decir que el ego es toda esa gama de pensamientos, comportamientos, creencias, actitudes, formas de ser, vestir, relacionarse, etcétera, que corresponden a la personalidad; es decir a esa estructura de carácter que se ha formado insconscientemente en nosostros desde que éramos muy pequeños; estructura alimentada de miedos, deseos, carencias, etcétera.
Entonces, en concreto, ¿Qué estamos haciendo día a día para alimentar a nuestro ego y por ello estamos dentro de una carrera desenfrenada y absurda en la vida?
El: Quiero.
Sí, el quiero esto, quiero lo otro, quiero que sea, quiero que no sea, quiero, quiero, quiero, quiero, quiero...Y de este quiero se alimenta el ego, es como el llamado del hambre cuando nuestro estómago nos indica que ya deberíamos comer algo, el problema es que el ego, no conoce la saciedad.
Es necesario practicar una nueva apertura y buscar escapar de los quieros. Esto no quiere decir que por ejemplo, no te fijes metas, o no hagas planeaciones de vida, lo que quiere decir es que tengas opciones de apertura y disponibilidad interior a procurar un disfrute de tu vida, salgan las cosas como salgan, pasen como pasen. De lo contrario, si no tienes esta apertura, y algo no sale como tú querías, primero, te pierdes el presente porque sólo estás observando que no pasó como tú querías, perdiéndote con esto oportunidades para buscar nuevas opciones, y después te sumes en una frustración que si no es resuelta se convierte en depresión.
Ahora si las cosas salen como tú quieres, te pones feliz, contento, lo publicas en Facebook (bueno eso también a veces, pasa si no te salen como querías) y te sumerges en burbujas de falsa alegría que van a durar hasta que tu ego quiera.
Y así vamos generando una estructura que para que estemos bien, contentos, plenos, deben pasarnos cosas agradables en el afuera, y si nos pasa algo desagradable, ya no estamos bien; y esto es una vida dependiente de los movimientos en péndulo de la personalidad.
Soy consciente que salir de todo esto no es fácil pero tampoco es imposible, muchas personas lo han logrado, porque lo practican día a día, saben que ellos no son sus personalidades (sus personajes en el mundo) se saben un alma sin fronteras, van conociendo cada vez más su potencial interno y saben que lo que se vive día a día no siempre es lo que uno quiere pero sí lo que uno necesita en ese mismo instante para una evolución más profunda, para abirir un nuevo círculo en la expansión de la conciencia.
Gracias.
Cecilia V.
A pesar de que muchas personas cada vez son más conscientes de ello, no encuentran en su día a día, las herramientas para salir de estas dinámicas, éstas, siguen gobernando sus vidas y alocando a sus mentes cada vez más.
El ego, que si no se comprende bien, sugiero lecturas, investigación sobre ello, ya que no es posible descifrar todo lo que el ego es en un artículo. Pero haciendo una atrevida síntesis podríamos decir que el ego es toda esa gama de pensamientos, comportamientos, creencias, actitudes, formas de ser, vestir, relacionarse, etcétera, que corresponden a la personalidad; es decir a esa estructura de carácter que se ha formado insconscientemente en nosostros desde que éramos muy pequeños; estructura alimentada de miedos, deseos, carencias, etcétera.
Entonces, en concreto, ¿Qué estamos haciendo día a día para alimentar a nuestro ego y por ello estamos dentro de una carrera desenfrenada y absurda en la vida?
El: Quiero.
Sí, el quiero esto, quiero lo otro, quiero que sea, quiero que no sea, quiero, quiero, quiero, quiero, quiero...Y de este quiero se alimenta el ego, es como el llamado del hambre cuando nuestro estómago nos indica que ya deberíamos comer algo, el problema es que el ego, no conoce la saciedad.
Es necesario practicar una nueva apertura y buscar escapar de los quieros. Esto no quiere decir que por ejemplo, no te fijes metas, o no hagas planeaciones de vida, lo que quiere decir es que tengas opciones de apertura y disponibilidad interior a procurar un disfrute de tu vida, salgan las cosas como salgan, pasen como pasen. De lo contrario, si no tienes esta apertura, y algo no sale como tú querías, primero, te pierdes el presente porque sólo estás observando que no pasó como tú querías, perdiéndote con esto oportunidades para buscar nuevas opciones, y después te sumes en una frustración que si no es resuelta se convierte en depresión.
Ahora si las cosas salen como tú quieres, te pones feliz, contento, lo publicas en Facebook (bueno eso también a veces, pasa si no te salen como querías) y te sumerges en burbujas de falsa alegría que van a durar hasta que tu ego quiera.
Y así vamos generando una estructura que para que estemos bien, contentos, plenos, deben pasarnos cosas agradables en el afuera, y si nos pasa algo desagradable, ya no estamos bien; y esto es una vida dependiente de los movimientos en péndulo de la personalidad.
Soy consciente que salir de todo esto no es fácil pero tampoco es imposible, muchas personas lo han logrado, porque lo practican día a día, saben que ellos no son sus personalidades (sus personajes en el mundo) se saben un alma sin fronteras, van conociendo cada vez más su potencial interno y saben que lo que se vive día a día no siempre es lo que uno quiere pero sí lo que uno necesita en ese mismo instante para una evolución más profunda, para abirir un nuevo círculo en la expansión de la conciencia.
El mundo siempre te va a vender su estructura de falsa felicidad y bienestar que es como un perro que se muerde la cola. Si quieres una nueva realidad debes
buscar salirte de lo mundano y aprovechar cada suceso de tu vida como una oportunidad para crear en ti una nueva apertura.Gracias.
Cecilia V.

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