Estar con nosotros mismos.

Soledad, una condición que genera mucho miedo en muchas personas. ¿Por qué a muchas personas les da miedo estar con ellas mismas? Por que no lo aprendieron.

En talleres, terapias, hacemos mucho el énfasis en notar cuáles son las estructuras viciadas y limitadas de este sistema social y mundial en el cual vivimos; una parte vital de este sistema, abarca buscar enajenación hacia todo, abarca buscar colocar nuestra atención en personas, cosas, situaciones que están siempre afuera de nosotros a través de la televisón, del entretenimiento,el mal uso del internet, el mal uso de redes sociales, el mal uso de miles de aplicaciones, publicidad, tendencias, modas, relaciones personales basadas en patrones de conducta errados y viciados.

Toda esta estructura no contempla el abrir posibilidades internas en las personas para la contemplación interior a solas; por lo tanto esto no se enseña, a nadie le interesa, no entra dentro de los estándares de progreso y éxito en la vida. Nadie lo atiende. Sumergidos en una vida acelerada y siempre volcados hacia afuera, siempre evadiendo ir hacia el interior, el momento de estar con nosotros mimos, sin nadie más, genera miedos muy profundos.

Y de verdad que el hecho de poder estar con nosotros mismos, es un regalo preciado de esta vida; no tenemos que aislarnos, dejar nuestras relaciones, estilo de vida, sólo tenemos que empezar a crear más espacios de acceso a nuestro interior.

Es comprensible que no existan a nivel social estos espacios, ya que a las personas que tienen un rico mundo interior, se les denomina locos o raros, y cuando la soledad está vista como una desgracia y un castigo.

Es grave cuando una persona no sabe sólo estar, un rato, sin hacer nada. La mayoría de las personas, siempre están buscando, por ejemplo en ratos de descanso o libres, qué hacer, en qué ocuparse, qué adelantar del trabajo, a quién llamarle, qué limpiar, conectarse a internet, etcétera.

Y para estar con uno mismo, no se necesita mucho, sólo aprender a entrar en nosotros, a ser conscientes de nosotros mismos, a escucharnos, a atendernos, y abrirnos cada vez más a conocer y descubrir nuestro particular y propio mundo interior, lo que se haga en el exterior, da igual. Al estar con nosotros mismos, podemos caminar, sentarnos en silencio, tomar una taza de té o café, observar a través de la ventana, sentarnos al pie de un árbol, escuchar nuestra música favorita, leer, pintar, dibujar, meditar, hacer ejercicio, etcétera, etcétera, es decir, estar con nosotros mismos no implica estar inmóviles, implica vivir en otro nivel de conciencia.

Al ir practicando este bello arte de la vida, este estado de conciencia, se expandirá y será el que impere en cada instante de nuestra vida, y así, al estar con los demás, seremos capaces de generar relaciones auténticas y profundas, contactos reales con el otro, y no relaciones superficiales, robóticas, por costumbre, carentes de todo sentido.

Como padres, amigos, compañeros, facilitadores, terapeutas, como personas, de las cosas más valiosas que podemos aprender y enseñar a los demás es que el hecho de poder estar con nosotros mismos, es una llave inmediata a la libertad y el disfrute de la vida; porque de incio, el hecho de que no debe haber soledad, es una mentira de este mundo ilusorio, nacemos solos, y nos vamos solos.

Gracias.

Cecilia V.




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