La presencia, es decir, estar en el aquí y ahora, en el trabajo espiritual es algo básico y esencial para el crecimiento del individuo. Esto a primera vista parece simple y eficaz, normalmente aceptado. En realidad es mucho más complejo de lo que parece.
¿Por qué nos cuesta tanto ser auténticos?
Mucha gente no se da cuenta de cuanta energía desperdicia en cosas que no tienen sentido. Si no empezamos en ser auténticos en lo más pequeño ¿Cómo lo haremos en los aspectos más complejos de la vida?
Un camino empieza con un paso, y funciona de la misma manera para lo que queremos lograr. Si nosotros delegamos poder al tiempo, a la mala suerte, a lo que es ilógico, nunca tendremos poder para nosotros.
¿Dónde empieza ese poder verdaderamente? Pues, pregúntale al reflejo que ves en el espejo, o a el alma que está leyendo esto ahora. Empieza en ti, ser auténtico, es hacerte responsable de tu vida, se consciente de tu momento, de tu ESENCIA. En el viaje lo que más cuenta es disfrutár de cada momento, gozarlo plenamente, es una disciplina auténtica, debemos trabajar en ser capaces de ser auténticos en nuestros pensamientos, en lo que pedimos, en lo que hacemos.
Este es un trayecto de crecimiento que requiere como mínimo nuestra Presencia (estar aquí y ahora) responsabilizándonos de lo que somos, es decir, respondiendo por nosotros.
Si queremos amor tenemos que ser amor, si queremos felicidad hay que ser felicidad. No hay de otra. ¿Cómo se gana un maratón? Entrenándose. El crecimiento es igual, hay que entrenarse a ser auténticos, a ser sinceros con nosotros. Es la única base sobre la cual podemos construir lo que nuestra alma nos pide.
Gozar de cada momento es empezar a ser como niños. Ellos simplemente son aquí y ahora. Este es el camino más rápido para crecer. Entonces empecemos a ser auténticos ahora, empecemos tomando una respiración profunda y ver lo que queremos realmente.
Como decía y accionaba Jesús, hay que tener Fe... Hay que trabajar nuestro pensamiento para así poder cambiar la cosecha que recibimos.
Buen camino siempre.
Luca.
¿Por qué nos cuesta tanto ser auténticos?
Mucha gente no se da cuenta de cuanta energía desperdicia en cosas que no tienen sentido. Si no empezamos en ser auténticos en lo más pequeño ¿Cómo lo haremos en los aspectos más complejos de la vida?
Un camino empieza con un paso, y funciona de la misma manera para lo que queremos lograr. Si nosotros delegamos poder al tiempo, a la mala suerte, a lo que es ilógico, nunca tendremos poder para nosotros.
¿Dónde empieza ese poder verdaderamente? Pues, pregúntale al reflejo que ves en el espejo, o a el alma que está leyendo esto ahora. Empieza en ti, ser auténtico, es hacerte responsable de tu vida, se consciente de tu momento, de tu ESENCIA. En el viaje lo que más cuenta es disfrutár de cada momento, gozarlo plenamente, es una disciplina auténtica, debemos trabajar en ser capaces de ser auténticos en nuestros pensamientos, en lo que pedimos, en lo que hacemos.
Este es un trayecto de crecimiento que requiere como mínimo nuestra Presencia (estar aquí y ahora) responsabilizándonos de lo que somos, es decir, respondiendo por nosotros.
Si queremos amor tenemos que ser amor, si queremos felicidad hay que ser felicidad. No hay de otra. ¿Cómo se gana un maratón? Entrenándose. El crecimiento es igual, hay que entrenarse a ser auténticos, a ser sinceros con nosotros. Es la única base sobre la cual podemos construir lo que nuestra alma nos pide.
Gozar de cada momento es empezar a ser como niños. Ellos simplemente son aquí y ahora. Este es el camino más rápido para crecer. Entonces empecemos a ser auténticos ahora, empecemos tomando una respiración profunda y ver lo que queremos realmente.
Como decía y accionaba Jesús, hay que tener Fe... Hay que trabajar nuestro pensamiento para así poder cambiar la cosecha que recibimos.
Buen camino siempre.
Luca.

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