La felicidad.

¿Sabían que ser feliz es un arte? 

Como entrenamos el cuerpo en un gimnasio, por ejemplo, así podemos entrenarnos a ser felices en cada momento.

Los antiguos orientales decían que es muy importante ser feliz; sin duda alguna nos vamos dando cuenta en la vida que es así. Generalmente es un proceso mental llenándonos de pensamientos: “Podría hacer esto para ser feliz”, “Cuando tenga esto seré feliz”, “Si no tuviera estos problemas, sería feliz”. Y después de estos pensamientos te invade la mente con pensar: “Sí eso está muy bien, pero ahora tengo que trabajar, salir, hay que comprar tortillas, ir al banco…” Y simplemente no actuamos la felicidad. 

¿Se puede ser feliz? La respuesta te mira desde el mismo espejo en el que te ves cuando te lavas la cara o la boca. Eres tú la llave para tu felicidad.

El mundo acciona de manera que nunca la puedas lograr, desde el teléfono hacia el coche, pasando por lavar la ropa, siempre estamos corriendo por algo.

 Nadie nos explica cómo ser felices con lo que tenemos. En realidad lo único que nos falta para ser felices es la conciencia de que no hay ingrediente secreto como decía la película de la semana pasada que compartí. Hay que quitarle esta carga a la felicidad, de que es imposible, de que no existe.

Hay que aprender a ser presencia, a dejar ir, a no juzgar, a aceptar al prójimo, a ser dueños de lo que creamos, de nuestra realidad. 


Sé que parece difícil, casi imposible si lo miramos como acto de rebelión, pero en realidad está al alcance de cada persona que quiere mejorar su ahora. 
Sí, ser feliz es una disciplina, como lo puede ser el karate, el Tai chi u otra más. Porque ser feliz no parte de lo que tengo afuera, sino que parte de lo que soy en mi origen más esencial. Estimularnos a ser mejores, a ser felices aunque no todo fluya como debería; estimularnos a reír en lugar de quejarnos, son pequeños aspectos prácticos, que nos ayudan a estar más contentos.
¿Qué falta, de verdad, cuando estamos felices por algo? 

Si alguien o algo nos aleja de nuestra felicidad,  ésta no es real, es más una expectativa que teníamos.

La felicidad no necesita de mucho para manifestarse, sólo necesita de ti. Regala tu sonrisa a quien quieres, aprende también a regalarla a alguien que no conoces, deja que los miedos se caigan por su peso, suelta. Ser feliz es un derecho de cada alma. 

El reequilibrio energético, las terapias en desarrollo de la conciencia, nos ayudan a quitar lo que no nos corresponde y entrar de lleno en el camino de la felicidad.
Buen camino siempre.

Luca.



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