El camino desde el inicio, ya tenía sus enseñanzas. Dejar que la vida nos hable.
Fui a la montaña y le dije: Enséñame, no sé nada. Y la montaña me enseñó, me guió, me regaló. Me hizo que me quitara los tenis, los calcetines, me dijo que no caminara que sólo estuviera así, de pie. Me hizo respirar como sólo podía respirar ahí, me mostró mi desequilibrio. No me dejó ir hasta que logré entrar en la calidad del saber que ella es.
A la vuelta un pájaro que me seguía, caminando al lado, sin emprender el vuelo. Tierra, árbol, flores, colibrí. A la vuelta, el animal sagrado: El escarabajo.
Abajo, se escuchaban, no en ruido perceptible al oído humano, las máquinas que una y otra vez devoran a los humanos a través de sus sistemas. Arriba, es otra dimensión; las nubes se abren y dejan que limpie fuerte el Sol. Cada árbol en su saber, cada roca en el suyo, todos en su estar.
Todo lo bello sucede cuando sabes que no estás separado. Todo lo bello sucede cuando tu atención no está en la personalidad. Esa gente que cree que sólo el conocimiento está en los libros, le recomiendo que vaya a la montaña, al mar, al desierto y les diga: Enséñame. Deben saber que su enseñanza nunca será en palabras o de manera intelectual como en los libros. Deben también saber que no podrán salir de ahí hasta que hayan integrado la enseñanza.
Deben saber que en determinado estado de la conciencia en expansión, las palabras, carecen de sentido e importancia.
Cecilia V.
Fui a la montaña y le dije: Enséñame, no sé nada. Y la montaña me enseñó, me guió, me regaló. Me hizo que me quitara los tenis, los calcetines, me dijo que no caminara que sólo estuviera así, de pie. Me hizo respirar como sólo podía respirar ahí, me mostró mi desequilibrio. No me dejó ir hasta que logré entrar en la calidad del saber que ella es.
A la vuelta un pájaro que me seguía, caminando al lado, sin emprender el vuelo. Tierra, árbol, flores, colibrí. A la vuelta, el animal sagrado: El escarabajo.
Abajo, se escuchaban, no en ruido perceptible al oído humano, las máquinas que una y otra vez devoran a los humanos a través de sus sistemas. Arriba, es otra dimensión; las nubes se abren y dejan que limpie fuerte el Sol. Cada árbol en su saber, cada roca en el suyo, todos en su estar.
Todo lo bello sucede cuando sabes que no estás separado. Todo lo bello sucede cuando tu atención no está en la personalidad. Esa gente que cree que sólo el conocimiento está en los libros, le recomiendo que vaya a la montaña, al mar, al desierto y les diga: Enséñame. Deben saber que su enseñanza nunca será en palabras o de manera intelectual como en los libros. Deben también saber que no podrán salir de ahí hasta que hayan integrado la enseñanza.
Deben saber que en determinado estado de la conciencia en expansión, las palabras, carecen de sentido e importancia.
Cecilia V.

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