Sabemos que lo esencial, es vivir el aquí y el ahora, el presente, y que en éste no existe ni el pasado ni el futuro. Sin embargo, muchas personas están sumergidas constantemente en el deseo de saber acerca de su futuro, desean saber qué va a suceder o cómo va a suceder.
Antiguamente se echaba mano de oráculos y artes adivinatorias, comenzaron a usarse con fines bélicos, así los guerreros podían saber cómo vendría el contrincante y qué aspectos tenía a su favor o en su contra. Usaban estos recursos porque eran civilizaciones que manejaban fuerzas energéticas de cuidado, aliados y pactos con fuerzas de la naturaleza o distintas entidades, que les conferían favores, poderes y ayuda. Con el tiempo, todo esto se fue tergiversando y y este tipo de artes empezaron a desvirtuarse y a caer en manejos superficiales y peligrosos. En la antigüedad, el encargado de leer el oráculo era un sacerdote de alto rango, heredero de un linaje de magos, o curanderos, y con mínimo 20 años de entrenamiento.
Al irse desvirtuando y abriendo cada vez esta información a todas las personas, se tiene acceso más fácil a estas artes, ya sin estudios ni rango. Y poco a poco se va sembrando en la humanidad, el deseo de saber el futuro; y como es un deseo, está totalmente ligado al ego. Debido a que este deseo pertenece al ego y no a lo esencial de nuestra vida, nunca podrá traernos satisfacciones o cosas positivas.
Debemos entender que el futuro no es uno solo, tanto hacia el pasado, como hacia el futuro, existe una gama muy grande de posibilidades, de lo que pudo haber sido y no fue (en el pasado) y de lo que podrá ser y no se sabrá si sucederá hasta que sea presente. En el presente, es donde convergen todas estas posibilidades pasadas y futuras, en el presente es el único estado de conciencia en donde podemos cambiar algo del pasado, o donde podemos acercar más a esta dimensión (la de la materia), algo que es conveniente y que viene del futuro.
Querer saber el futuro nos limita y nos resta poder (capacidad para estar bien por ti y para ti), ya que si quieres saber el futuro es porque tienes miedo, porque no has alcanzado un estado de libertad interior en el cual aceptas que sucederá lo que deba de suceder; y al alcanzar esta libertad interior, estarás en presente y desde tu presente, acercarás la posibilidad futura más conveniente.
La vida es como un camino, y muchas veces no vemos el final del camino, o no vemos hacia dónde nos lleva, o qué rumbo toma. Sólo caminando, nos podremos dar cuenta de a dónde lleva el camino y qué recorrido implica. ¿Para qué quieres ver para dónde da vuelta el camino o dónde acaba, si hoy no estás donde acaba o donde da vuelta? ¿Para qué quieres saber el futuro, si estás en el presente?
Soltar la ansiedad del "¿Qué pasará?" Te va a permitir comprender que sólo existe el presente, y que no tienes nada más que este momento, que todo lo que eres y tienes, está aquí y ahora y que nunca estás en otro tiempo. Es la ilusión de la mente, la que nos hace creer y cargar con un pasado, o temer o desear un futuro que como probabilidad, no sabes si llegará a esta dimensión.
Observa, valora, agradece y aprende de lo que vives hoy. Tener la plena conciencia de que hoy siembras al hablar, al pensar, al sentir. Con esta conciencia no necesitarás de nadie ni nada que vengan a decirte qué pasará, en el presente, siempre sabes.
Gracias.
Antiguamente se echaba mano de oráculos y artes adivinatorias, comenzaron a usarse con fines bélicos, así los guerreros podían saber cómo vendría el contrincante y qué aspectos tenía a su favor o en su contra. Usaban estos recursos porque eran civilizaciones que manejaban fuerzas energéticas de cuidado, aliados y pactos con fuerzas de la naturaleza o distintas entidades, que les conferían favores, poderes y ayuda. Con el tiempo, todo esto se fue tergiversando y y este tipo de artes empezaron a desvirtuarse y a caer en manejos superficiales y peligrosos. En la antigüedad, el encargado de leer el oráculo era un sacerdote de alto rango, heredero de un linaje de magos, o curanderos, y con mínimo 20 años de entrenamiento.
Al irse desvirtuando y abriendo cada vez esta información a todas las personas, se tiene acceso más fácil a estas artes, ya sin estudios ni rango. Y poco a poco se va sembrando en la humanidad, el deseo de saber el futuro; y como es un deseo, está totalmente ligado al ego. Debido a que este deseo pertenece al ego y no a lo esencial de nuestra vida, nunca podrá traernos satisfacciones o cosas positivas.
Debemos entender que el futuro no es uno solo, tanto hacia el pasado, como hacia el futuro, existe una gama muy grande de posibilidades, de lo que pudo haber sido y no fue (en el pasado) y de lo que podrá ser y no se sabrá si sucederá hasta que sea presente. En el presente, es donde convergen todas estas posibilidades pasadas y futuras, en el presente es el único estado de conciencia en donde podemos cambiar algo del pasado, o donde podemos acercar más a esta dimensión (la de la materia), algo que es conveniente y que viene del futuro.
Querer saber el futuro nos limita y nos resta poder (capacidad para estar bien por ti y para ti), ya que si quieres saber el futuro es porque tienes miedo, porque no has alcanzado un estado de libertad interior en el cual aceptas que sucederá lo que deba de suceder; y al alcanzar esta libertad interior, estarás en presente y desde tu presente, acercarás la posibilidad futura más conveniente.
La vida es como un camino, y muchas veces no vemos el final del camino, o no vemos hacia dónde nos lleva, o qué rumbo toma. Sólo caminando, nos podremos dar cuenta de a dónde lleva el camino y qué recorrido implica. ¿Para qué quieres ver para dónde da vuelta el camino o dónde acaba, si hoy no estás donde acaba o donde da vuelta? ¿Para qué quieres saber el futuro, si estás en el presente?
Soltar la ansiedad del "¿Qué pasará?" Te va a permitir comprender que sólo existe el presente, y que no tienes nada más que este momento, que todo lo que eres y tienes, está aquí y ahora y que nunca estás en otro tiempo. Es la ilusión de la mente, la que nos hace creer y cargar con un pasado, o temer o desear un futuro que como probabilidad, no sabes si llegará a esta dimensión.
Observa, valora, agradece y aprende de lo que vives hoy. Tener la plena conciencia de que hoy siembras al hablar, al pensar, al sentir. Con esta conciencia no necesitarás de nadie ni nada que vengan a decirte qué pasará, en el presente, siempre sabes.
Gracias.

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