El arte evolutivo de soltar.

El soltar, el dejar ir, son aspectos que tarde o temprano tenemos que resolver en nuestro interior, si queremos una vida que vaya evolucionando, creciendo y sobre todo, una vida en la cual logremos las realizaciones que más hemos soñado.

Existen una serie de temores que nos llevan a seguir apegados a situaciones, personas, incluso hasta a objetos. Un apego siempre está ligado a una dependencia, creemos que esa persona, situación u objeto, nos dan algo que nosotros necesitamos, y que sin "eso" que nos dan, no estaríamos bien; creemos que con "eso" que nos dan, estaremos seguros y tranquilos, a salvo. Todo esto es falso. Nadie ni nada, nos da nada, es decir, con los demás sólo compartimos lo que tenemos dentro de nosotros y con respecto a las cosas o situaciones, tampoco nos dan nada, sino que creemos que nos brindan cierta seguridad o estabilidad, cuando en realidad, estamos dentro de una peligrosa zona de confort.

Observen que utilicé varias veces la palabra creemos, y es digno de comprender que nuestras dependencias, apegos e imposibilidades para soltar, se basan en creencias, todas falsas, a las cuales les hemos dado mucho poder, mucha importancia, a las cuales les hemos puesto mucha atención y se han convertido en pilares de nuestra estructura mental.

Existen algunas tergiversaciones de lo que es y significa soltar, que no ayudan a las personas a atreverse a romper esos temores y dejar ir. Me enfocaré primero a nivel de las personas.

Soltar a una persona no quiere decir, que no la amemos, no quiere decir que no nos importa, no quiere decir que no queremos saber más de esa persona, no quiere decir que ya nunca la ayudaremos si eso está en nuestras posibilidades, no quiere decir, alejarnos de ella, dejarle de hablar. Soltar a una persona quiere decir que respetas sus ideas, formas de pensar, de ser, sus creencias, su manera de conducirse en la vida, y que por ello, dejas de imponer tus maneras, ideologías, y demás. Significa que dejas ser a la persona sin afán de controlarla, de que se comporte como a ti te satisface. Soltar a una persona significa respetarla y sobre todo, amarla. Si amas a las personas, las dejarás ser y seguir sus caminos cuando sea necesario, cuando no coincidan con el tuyo.

Soltar significa que las situaciones de las personas, sus problemas, y vida, no ocupan tu pensar. Significa que sabes que esa persona es capaz de resolver su vida y que puedes ayudarla, pero jamás resolverle la vida. Desapégate del vicio de querer resolverle a todos la vida y no resolver la tuya.

Date cuenta que tu afán de controlar a los demás, de que hagan lo que tú dices, de que sean como tú quieres, radica en un gran miedo, este miedo es tuyo. Porque no te imaginas cómo vivir si dejas en libertad a esa persona. Sabes ¿Por qué? Porque te has ocupado más de la vida de los demás que de la tuya, y soltar a todos te da pánico porque no tienes una vida propia que te llene y te motive. Sé que es duro confrontarse con esta situación, pero si no la observas jamás podrás cambiarla.

Todo tiene un tiempo y espacio, y si ya pasó el tiempo de una persona en tu vida, déjala irse, permítete irte y que siga cada uno el camino que le corresponde. La renovación nunca llega si vives anclado al pasado.

Debes trabajar en resolver tus propios miedos y carencias interiores que te impiden vivirte en Libertad, sólo así vas a poder dejar a los demás también en Libertad.

Similar es con las situaciones, analiza qué miedo te mantiene atado a una situación caduca de tu vida. Trabaja en eliminar las prohibiciones que te impiden vivir nuevas formas de pensar, sentir, ser.

Con respecto a los objetos, comprende que ese objeto está cargado del sentimiento que tú le has proyectado, de los afectos que tú u otra persona le han proyectado. Si es un objeto que ya no tiene sentido que esté en tu vida, piensa en que sin esas cargas emocionales el objeto es sólo eso, un objeto. Libéralo de cargas y suéltalo.

Soltar en realidad, es tan fácil como abrir la mano para que algo se caiga; son nuestros miedos ocultos que nos lo impiden, nuestras justificaciones y regodeos en nuestras limitaciones. Busca nunca depender de algo que puedas perder, busca que tu felicidad no dependa de alguien que puede irse algún día, Trabaja en la aceptación de que las personas se van, de que tú también te vas.

Comprende que toda esa alegría, seguridad y amor que crees que tomas de los demás, que crees que los demás te dan, está en ti. Esta alegría, seguridad y amor, los has olvidado dentro de ti. Te mereces una dimensión del amar donde seas cien por ciento respetado en tu manera de ser, pensar, vivir, donde puedas respetar al cien por ciento la manera de ser, de pensar y vivir de los demás. Te mereces la Libertad más absoluta y plena. Y sí, no es falta de ortografía, soy completamente consciente de escribir con mayúscula Libertad, porque ésta te la has negado y siempre ha estado dentro de ti.

Gracias.

Cecilia V.




Comentarios