En la entrega anterior habíamos visto que el desarrollo del potencial de un niño depende de su entorno y también de sus cualidades natas en todos los niveles. Dentro del entorno se encuentran los padres y personas que cuidan y están a cargo de los niños. Compartiré algunos lineamientos para tener cierta guía que ayude a los que están a cargo de niños, a desempeñarse mejor.
Los niños cuando son muy pequeñitos, en general de los 0 a los 6 años, perciben a través de sentimientos y emociones, no se mueven o viven su vida de acuerdo a parámetros racionales e intelectuales como la mayoría de los adultos. Esto no quiere decir que un niño no piense, lo hace, pero en general, tienden a tener mayor conexión ente lo que sienten y piensan. Así que preocuparse por hablarle y darle extensas explicaciones a un niño, como si fuera un adulto, no ayudará mucho. El adulto, debe ocuparse en indagar cuál es la realidad de manera sensible del niño, comprendiendo que cada niño es único y por lo tanto su sensibilidad también es única (es un error tratar a todos los niños por igual); así el adulto podrá ir descifrando a ese niño y saber cómo referirse a él, cómo tratarlo.
Es obligación de los adultos, conocer a fondo a ese niño, ¿Cómo?:
Observándolo (Sin imponerle nuestras maneras de hacer las cosas, sí guiándolos, ayudándolos pero jamás imponiendo. Observarlos sin juzgarlos o criticarlos).
Escuchándolo (Que no es lo mismo que oír, a través de saber escuchar, podemos darnos cuenta si un niño está triste, enojado, angustiado, etcétera aunque nos esté hablando de otro tema..
Dejándolo ser él mismo (No imponerle nuestros gustos o maneras de ser).
Respetando su individualidad (Jamás comparándolo con otros niños, respetando sus impulsos creativos, su creatividad y ayudarlo a desarrollarla).
Y la base de todo, amándolo.
Si siempre nos acercamos a los niños con amor, ellos sienten esta energía, esta esencia de paz y comienzan a abrirnos su corazón, sus gustos, comienzan a compartir con nosotros.
Es tarea del adulto que está a cargo de niños, trabajar en ellos mismos mejorándose, trabajando en sí mismos para liberar cargas nocivas, emociones y sentimientos negativos, poder encontrar una línea de comunicación y convivencia con los niños fuera de los problemas o preocupaciones cotidianos. Guiar a un niño implica estar alertas, en presente, aquí y ahora, ya que ellos viven así y así podremos estar más cerca de ellos.
Un niño debe vivir en un ambiente de paz, de amor, de alegría, de seguridad; y desde estas atmósferas aprender de la vida, aprender los colores no tan claros de la misma. Crear estos ambientes para ellos no quiere decir hacerles una esfera que los proteja de más, sino, crear bases y raíces que les darán cimientos para desarrollarse en un futuro como adultos. Aunque también hay que considerar que no se debe exponer a un niño al dolor ajeno o situaciones violentas de la vida, si no es necesario, es decir, si la situación no es extremadamente cerca de la vida del niño. No hay que olvidar que perciben en su mayoría sensitiva y sensiblemente, y no cuentan aún con estructuras de racionamiento complejas para digerir muchas de las realidades dolorosas o violentas, de ahí por ejemplo que una madre irresponsable le diga a su hijo que va a venir el coco y se lo va a llevar, todos los adultos sabemos que eso no existe pero el niño puede sufrir días y días, con miedo a que venga el coco.
Tener cerca a un niño, ser su papá, mamá, familiar, o persona que lo guía en su educación o lo ayuda, es un regalo inigualable que nos da la posibilidad de cuidar a un alma en un cuerpecito, y nunca olvidar que todo lo que vaya viviendo a nuestro lado, forma las bases para toda su vida emocional, como adulto y profesional. Un acto mal encausado y desde el desamor hacia un niño, puede arruinarle toda su vida, un acto bien encausado y desde el amor, puede abrirle una puerta sagrada en toda su vida. Continuará.
Cecilia V.
Los niños cuando son muy pequeñitos, en general de los 0 a los 6 años, perciben a través de sentimientos y emociones, no se mueven o viven su vida de acuerdo a parámetros racionales e intelectuales como la mayoría de los adultos. Esto no quiere decir que un niño no piense, lo hace, pero en general, tienden a tener mayor conexión ente lo que sienten y piensan. Así que preocuparse por hablarle y darle extensas explicaciones a un niño, como si fuera un adulto, no ayudará mucho. El adulto, debe ocuparse en indagar cuál es la realidad de manera sensible del niño, comprendiendo que cada niño es único y por lo tanto su sensibilidad también es única (es un error tratar a todos los niños por igual); así el adulto podrá ir descifrando a ese niño y saber cómo referirse a él, cómo tratarlo.
Es obligación de los adultos, conocer a fondo a ese niño, ¿Cómo?:
Observándolo (Sin imponerle nuestras maneras de hacer las cosas, sí guiándolos, ayudándolos pero jamás imponiendo. Observarlos sin juzgarlos o criticarlos).
Escuchándolo (Que no es lo mismo que oír, a través de saber escuchar, podemos darnos cuenta si un niño está triste, enojado, angustiado, etcétera aunque nos esté hablando de otro tema..
Dejándolo ser él mismo (No imponerle nuestros gustos o maneras de ser).
Respetando su individualidad (Jamás comparándolo con otros niños, respetando sus impulsos creativos, su creatividad y ayudarlo a desarrollarla).
Y la base de todo, amándolo.
Si siempre nos acercamos a los niños con amor, ellos sienten esta energía, esta esencia de paz y comienzan a abrirnos su corazón, sus gustos, comienzan a compartir con nosotros.
Es tarea del adulto que está a cargo de niños, trabajar en ellos mismos mejorándose, trabajando en sí mismos para liberar cargas nocivas, emociones y sentimientos negativos, poder encontrar una línea de comunicación y convivencia con los niños fuera de los problemas o preocupaciones cotidianos. Guiar a un niño implica estar alertas, en presente, aquí y ahora, ya que ellos viven así y así podremos estar más cerca de ellos.
Un niño debe vivir en un ambiente de paz, de amor, de alegría, de seguridad; y desde estas atmósferas aprender de la vida, aprender los colores no tan claros de la misma. Crear estos ambientes para ellos no quiere decir hacerles una esfera que los proteja de más, sino, crear bases y raíces que les darán cimientos para desarrollarse en un futuro como adultos. Aunque también hay que considerar que no se debe exponer a un niño al dolor ajeno o situaciones violentas de la vida, si no es necesario, es decir, si la situación no es extremadamente cerca de la vida del niño. No hay que olvidar que perciben en su mayoría sensitiva y sensiblemente, y no cuentan aún con estructuras de racionamiento complejas para digerir muchas de las realidades dolorosas o violentas, de ahí por ejemplo que una madre irresponsable le diga a su hijo que va a venir el coco y se lo va a llevar, todos los adultos sabemos que eso no existe pero el niño puede sufrir días y días, con miedo a que venga el coco.
Tener cerca a un niño, ser su papá, mamá, familiar, o persona que lo guía en su educación o lo ayuda, es un regalo inigualable que nos da la posibilidad de cuidar a un alma en un cuerpecito, y nunca olvidar que todo lo que vaya viviendo a nuestro lado, forma las bases para toda su vida emocional, como adulto y profesional. Un acto mal encausado y desde el desamor hacia un niño, puede arruinarle toda su vida, un acto bien encausado y desde el amor, puede abrirle una puerta sagrada en toda su vida. Continuará.
Cecilia V.

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