Los niños de hoy. Parte 4 y última.

Está siendo un asunto alarmante, el porcentaje de niños que están comenzando a ser medicados, debido a distintos diagnósticos. Medicar a un niño es muy delicado, tanto a nivel físico, como a nivel de su energía. Es un tema muy extenso este, pero no quería dejar de tocarlo en este tema del mes, e invitar a los padres a investigar, a informarse, acerca de todo lo que implica que un niño se medique y a analizar si realmente, esta será la solución al comportamiento errado del niño.

Debemos comprender con urgencia, que las conductas agresivas, rebeldes (en exceso), de aislamiento, de tristeza, falta de atención, aburrimiento en un niño, siempre, nos hablan de cómo está recibiendo este niño su entorno, de cómo lo percibe y de cómo se siente en él. A través de sus conductas, el niño nos está indicando que primero los padres o personas que están a su cuidado, son los que están en desequilibrio, son los que están relacionándose de maneras no adecuadas, y el niño sólo refleja una conducta errada de los adultos. Y es una constante, que los padres o adultos dicen ignorar porqué sus hijos actúan de esa manera, pero cuando ahondamos en sus situaciones personales, siempre encontramos que son las personas que están alrededor del niño, los que originan esto.

Por ello, ser padre y madre y responsable de un niño, implica mucho más allá que cubrir sus gastos elementales y su diversión, implica, trabajar en uno mismo para mejorarse, investigar, indagar, informarse; en la era de la información ya no es válido el argumento: "No nacimos sabiendo ser padres". Hay una oferta inmensa de cursos, talleres, conferencias, libros, artículos, que ayudan a orientar al adulto en cómo mejorarse a sí mismo y cómo guiar correctamente a sus hijos. Si sólo se quedan los adultos con lo aprendido desde antes de tener un hijo o estar a su cargo, habrá una serie de carencias que a la larga o a la corta afectarán emotivamente a los niños y después en su comportamiento.

Los niños son Maestros, desde el corazón y el amor más incondicional, si un niño sale de estos parámetros, es porque su entorno le ha enseñado otra cosa, los humanos aprendemos de ejemplos, no con discursos de qué se debe hacer y qué no. Es extraño que un padre fumador, le preocupe que su hijo adolescente comience a fumar, era de esperarse, el adolescente desde niño ha visto a su padre fumar, serán inútiles  los regaños y consejos ante ello.

Para aprender y muchas veces recordar, qué tienen que compartirnos los niños, debemos percibir desde el corazón, el alma, y dejarnos de intelectos y raciocinios calculadores y carentes. Dejar de pensar que no saben por estar chicos, que no se dan cuenta, que no perciben. Compartir con los niños nos conecta con la fuente esencial de vida, del presente, de paz, de alegría. Cada día, es distinto con un niño, vamos viendo todas las posibilidades que tiene en su interior de desarrollarse y crecer.

Siempre creo que educar a un niño es guiarlo, es darle herramientas para que sea más libre, seguro y se pueda desarrollar en lo que él decida desarrollarse. Recuerdo a un Maestro muy querido, que nos contó en clase que la hija de tres años de su hijo, le gustaba pintar  las paredes con crayolas. Situación que cualquiera diría que las paredes no son para pintarse y que había que corregir a esa niña. Mi Maestro, nos contó que su hijo, en vez de reprenderla y decirle que no debía pintar sobre las paredes,  puso rollos grandes de papel en las paredes. La niña siguió pintando. Esta, fue una enorme lección de vida para mí, y de cómo se debe guiar a los niños. Aprendamos más de ellos, de su espiritualidad, de su sabiduría, de su espontaneidad, de su manera de vivir el presente, de jugar, de expresar sus emociones sin miedo, de su fe, de sus fantasías, de su alegría, de su falta de rigidez, pudor, y demás. Respetémoslos, no les impongamos simplemente porque queremos, pensemos siempre en no herirlos y conozcan a sus niños, háganles preguntas, si dice que no le gusta algo de comer, pregúntenle porqué; sepan quién es esa personita de la que están a cargo.

Y sí, es duro decirlo, pero los que están a cargo de los niños sólo pueden hacer dos cosas: O les arruinan la vida, o les ayudan a conquistarla.

Gracias.

Cecilia V.


                                   

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