Como hemos visto en los artículos anteriores, el alma es mucho más que una sustancia volátil. Es por así decirlo, una parte de la Esencia que somos, es una parte esencial que nos conforma y juega un papel vital en nuestra evolución y encarnación.
Resulta imposible enumerar sus facultades y describirlas, sería propio de un curso especializado en esto, pero lo que tenemos que tener en cuenta es que tiene un saber que es una reserva evolutiva importante y que este saber puede crecer considerablemente en cada etapa de su viaje, estemos o no encarnados. Las facultades y saberes del alma se van perdiendo al no tomarse en cuenta, al no utilizarse, al irnos apegando a la materia y al cuerpo físico.
Para que el alma pueda fluir y realizar su sentido vital de existir, necesitamos estar en un estado de conciencia adecuado (mismo que no es posible explicar en un artículo), y haber vencido una serie de miedos de la raza humana. Trabajar con el alma, seriamente, va más allá de tener intenciones elevadas o sentimientos de paz. Un alma evolucionada considerablemente, es la que va al mando del cuerpo físico y es el puente entre la Esencia y el cuerpo, el puente entre la conciencia esencial (inalterable, inmutable ) y la conciencia del individuo que somos cuando estamos encarnados.
Existen miles de factores a nivel universal y terrestre que influyen en el viaje del alma. La serie de leyes universales, de mecanismos cuánticos, físicos, y desconocidos del universo y las demás dimensiones, hacen que los viajes del alma, estén determinados de una u otra manera. Y desde esta dimensión resulta imposible alcanzar a estudiar y entender todo lo que entra en juego a lo largo del no tiempo del alma.
Si bien, no podemos profundizar como incluso yo lo querría en este artículo, sí podemos empezar a desterrar algunas visiones románticas acerca del viaje del alma. No existe una especie de tribunal del karma que una vez que dejamos el cuerpo, nos juzgue y vea qué aprendimos y qué no, y qué debemos aprender para la siguiente encarnación. No es así. Es mil veces más complejo que esto, pero seres de otras dimensiones que hace más de veinte años nos empezaron a enseñar esto, nos dieron claves a manera de cuentos, de historietas, porque a nivel conciencia la humanidad, todavía está en la infancia (no ha alcanzado su edad adulta nuestra especie, porque no logra hacerse responsable de sí misma, para muestra, muchos botones diarios). Pero pensar así, es ya hoy obsoleto. Con cada descubrimiento y teoría acerca de la configuración y mecánica universal, tenemos que replantearnos este viaje del alma.
Tampoco es como se ha hecho tan romántico aquello del alma gemela. El alma gemela, es parte de nuestra propia Esencia, que se fragmentó hace millones de años (cifra de años no posible de medir dentro del tiempo terrestre), y es parte de nuestra propia Esencia que debemos recuperar para lograr la máxima meta espiritual: El regreso a Casa, la Ascensión. No es una pareja del sexo opuesto con la que todo será maravilloso y perfecto. De hecho, uno de los trabajos profundos con el alma es el trabajo directo con esa parte nuestra llamada alma gemela, y que la finalidad del trabajo con esta parte no es vivir un romance de película, va mucho más allá, es completarnos y recuperar saber, conocimiento en nuestra propia alma.
Como conclusión, podemos sacar a relucir, muchas preguntas, y está bien, sólo así, podremos abrir posibilidades para nuevas respuestas; investigar, profundizar, ir a nuestra propia alma y ver qué tipo de información tenemos al alcance, qué desafíos podemos resolver de la mano de nuestra alma, cómo podemos caminar por este planeta sabiéndonos un alma con un cuerpo y no viceversa. El alma, desde esta dimensión seguirá siendo un misterio en un gran porcentaje, seguirá llegando su entendimiento, a espacios mucho más allá del lenguaje hablado humano; pero casi todos, hemos tenido la oportunidad de experimentar, momentos en los cuáles sabemos que hay algo más que la materia, que hay algo más en las personas al ver un brillo especial en sus ojos, al sentirnos conectados con otra alma fuertemente, ahí, ahí, es donde debemos escarbar, entrar y recordar. ¿De dónde saco esta información? Mi alma simplemente lo recuerda.
Gracias.
Cecilia V.
Resulta imposible enumerar sus facultades y describirlas, sería propio de un curso especializado en esto, pero lo que tenemos que tener en cuenta es que tiene un saber que es una reserva evolutiva importante y que este saber puede crecer considerablemente en cada etapa de su viaje, estemos o no encarnados. Las facultades y saberes del alma se van perdiendo al no tomarse en cuenta, al no utilizarse, al irnos apegando a la materia y al cuerpo físico.
Para que el alma pueda fluir y realizar su sentido vital de existir, necesitamos estar en un estado de conciencia adecuado (mismo que no es posible explicar en un artículo), y haber vencido una serie de miedos de la raza humana. Trabajar con el alma, seriamente, va más allá de tener intenciones elevadas o sentimientos de paz. Un alma evolucionada considerablemente, es la que va al mando del cuerpo físico y es el puente entre la Esencia y el cuerpo, el puente entre la conciencia esencial (inalterable, inmutable ) y la conciencia del individuo que somos cuando estamos encarnados.
Existen miles de factores a nivel universal y terrestre que influyen en el viaje del alma. La serie de leyes universales, de mecanismos cuánticos, físicos, y desconocidos del universo y las demás dimensiones, hacen que los viajes del alma, estén determinados de una u otra manera. Y desde esta dimensión resulta imposible alcanzar a estudiar y entender todo lo que entra en juego a lo largo del no tiempo del alma.
Si bien, no podemos profundizar como incluso yo lo querría en este artículo, sí podemos empezar a desterrar algunas visiones románticas acerca del viaje del alma. No existe una especie de tribunal del karma que una vez que dejamos el cuerpo, nos juzgue y vea qué aprendimos y qué no, y qué debemos aprender para la siguiente encarnación. No es así. Es mil veces más complejo que esto, pero seres de otras dimensiones que hace más de veinte años nos empezaron a enseñar esto, nos dieron claves a manera de cuentos, de historietas, porque a nivel conciencia la humanidad, todavía está en la infancia (no ha alcanzado su edad adulta nuestra especie, porque no logra hacerse responsable de sí misma, para muestra, muchos botones diarios). Pero pensar así, es ya hoy obsoleto. Con cada descubrimiento y teoría acerca de la configuración y mecánica universal, tenemos que replantearnos este viaje del alma.
Tampoco es como se ha hecho tan romántico aquello del alma gemela. El alma gemela, es parte de nuestra propia Esencia, que se fragmentó hace millones de años (cifra de años no posible de medir dentro del tiempo terrestre), y es parte de nuestra propia Esencia que debemos recuperar para lograr la máxima meta espiritual: El regreso a Casa, la Ascensión. No es una pareja del sexo opuesto con la que todo será maravilloso y perfecto. De hecho, uno de los trabajos profundos con el alma es el trabajo directo con esa parte nuestra llamada alma gemela, y que la finalidad del trabajo con esta parte no es vivir un romance de película, va mucho más allá, es completarnos y recuperar saber, conocimiento en nuestra propia alma.
Como conclusión, podemos sacar a relucir, muchas preguntas, y está bien, sólo así, podremos abrir posibilidades para nuevas respuestas; investigar, profundizar, ir a nuestra propia alma y ver qué tipo de información tenemos al alcance, qué desafíos podemos resolver de la mano de nuestra alma, cómo podemos caminar por este planeta sabiéndonos un alma con un cuerpo y no viceversa. El alma, desde esta dimensión seguirá siendo un misterio en un gran porcentaje, seguirá llegando su entendimiento, a espacios mucho más allá del lenguaje hablado humano; pero casi todos, hemos tenido la oportunidad de experimentar, momentos en los cuáles sabemos que hay algo más que la materia, que hay algo más en las personas al ver un brillo especial en sus ojos, al sentirnos conectados con otra alma fuertemente, ahí, ahí, es donde debemos escarbar, entrar y recordar. ¿De dónde saco esta información? Mi alma simplemente lo recuerda.
Gracias.
Cecilia V.

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