En los años que tengo de experiencia como terapeuta y facilitadora de talleres y cursos, he observado una constante: El no estar a la altura de lo que se nos presenta como realidad de vida. Esto, está totalmente ligado con el deseo de materializar.
Independientemente de lo que se haga para lograr materializar algo, sucede en la vida de muchas personas, que no están listas para vivir lo que han pedido y materializado. En el momento en el cual tienen enfrente una materialización de algo que han querido o de algo importante, grande, magno, se asustan, y corren en dirección contraria, o comienzan a justificarse con una serie de pretextos para no vivir eso. ¿Por qué pasa esto? Porque no se han resuelto miedos y un programa que te lleva a pensar y sentir consciente o inconscientemente, que no mereces eso que está ante ti.
Ese cúmulo de miedos y programas de no merecimiento que son más grandes ya, que la voluntad de la persona, le impiden ejercer libertad y poder decidir que sí vivirá esa realidad maravillosa. Ejemplos hay miles y personas, como les compartía, he conocido muchas. Pero la responsabilidad de esto, no recae del todo en las personas que lo padecen, recae en un sistema evolutivo general muy superficial y engañoso. ¿De qué sirve que aprendamos diez, veinte, técnicas para manifestar, si cuando logramos tener ante nosotros una materialización importante saldremos corriendo o con pretextos? Es incongruente.
Creo que como facilitadores de técnicas evolutivas, nuestro primer compromiso con las personas que confían en nosotros, es darles las herramientas y metodologías que ayuden a las personas a liberarse de estos miedos y programas, desde estos específicos, hasta los más profundos.
Debemos trabajar en liberarnos del deseo de materializar, porque este deseo, es un miedo oculto, el miedo a que no voy a tener algo, que algo no me será dado y por eso quiero materializar. También es un engaño creer que si tengo "eso" que quiero materializar estaré mejor, seré más feliz. Nunca nada de afuera va a completarnos, lo Esencial está adentro de nosotros. Lo demás, es capitalismo evolutivo, marketing new age, desviaciones de un camino real.
Cecilia V.
Independientemente de lo que se haga para lograr materializar algo, sucede en la vida de muchas personas, que no están listas para vivir lo que han pedido y materializado. En el momento en el cual tienen enfrente una materialización de algo que han querido o de algo importante, grande, magno, se asustan, y corren en dirección contraria, o comienzan a justificarse con una serie de pretextos para no vivir eso. ¿Por qué pasa esto? Porque no se han resuelto miedos y un programa que te lleva a pensar y sentir consciente o inconscientemente, que no mereces eso que está ante ti.
Ese cúmulo de miedos y programas de no merecimiento que son más grandes ya, que la voluntad de la persona, le impiden ejercer libertad y poder decidir que sí vivirá esa realidad maravillosa. Ejemplos hay miles y personas, como les compartía, he conocido muchas. Pero la responsabilidad de esto, no recae del todo en las personas que lo padecen, recae en un sistema evolutivo general muy superficial y engañoso. ¿De qué sirve que aprendamos diez, veinte, técnicas para manifestar, si cuando logramos tener ante nosotros una materialización importante saldremos corriendo o con pretextos? Es incongruente.
Creo que como facilitadores de técnicas evolutivas, nuestro primer compromiso con las personas que confían en nosotros, es darles las herramientas y metodologías que ayuden a las personas a liberarse de estos miedos y programas, desde estos específicos, hasta los más profundos.
Debemos trabajar en liberarnos del deseo de materializar, porque este deseo, es un miedo oculto, el miedo a que no voy a tener algo, que algo no me será dado y por eso quiero materializar. También es un engaño creer que si tengo "eso" que quiero materializar estaré mejor, seré más feliz. Nunca nada de afuera va a completarnos, lo Esencial está adentro de nosotros. Lo demás, es capitalismo evolutivo, marketing new age, desviaciones de un camino real.
Cecilia V.

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