Finalmente, concluyo que para mí, lo que detona un estado evolucionado de la conciencia, es poder disfrutar lo que se tiene al alcance en este momento, en este instante. Y de nuevo pensamos en poder disfrutar el aquí y el ahora; libres de añoranzas y deseos.
Este estado es posible de vivirse y muchas veces sólo basta tomar la decisión de disfrutar lo que tenemos ahora, de dejar de desear y darse cuenta de todo lo que sucede a nuestro alrededor que nos aporta alegría y vida.
Y miren que esto se los dice una persona que a los 14 años, leía libros de Metafísica donde decía que practicáramos materializar una rosa, y que todos los días hacía fervientemente esos ejercicios indicados para lograrlo. Mi idea de materialización, era que de repente, la rosa iba a aparecer delante de mí, ahora sí, como por arte de magia. Años de estudio y mayor conciencia me llevó a entender que no era así. Años de estudio me llevaron a comprender que mi conciencia es inmensa (la de todos, todos somos uno) y que lo que necesite para seguir en este camino, legará a mí. Sin esfuerzos, sin deseos. En mi experiencia cuando no he añorado nada, y cuando no he dado poder a mis miedos, es decir, cuando no he sucumbido ante ellos, es cuando se han manifestado las mejores cosas y experiencias de mi vida. Esto me llevó a concluir que no importa que tantas ofrendas, danzas, rituales, recetas, haga para obtener algo, la única clave es no desear, no añorar, estar en el aquí y en el ahora y decidir disfrutar; y si estamos en una situación dura o difícil, trabajar para resolverla.
Antes, la mayoría de las personas le pedía a Dios o a un santo lo que deseaba. Ahora, se le pide al universo; esto es una sustitución que no implica ninguna evolución. Pedir, a Dios, al santo, a los ángeles, al universo o a quien sea, implica que estoy aceptando que yo no tengo poder, y que no soy uno con esa conciencia Divina que cada quien puede llamar como quiera (personalmente no creo que esa conciencia sea una entidad que elige y determina nuestros destinos), implica asumirme pequeño y sobre todo, asumirme carente, observarme carente, porque si pido algo, estoy observando que no lo tengo.
El poder de nuestra Esencia Divina es saber (no pensar mentalmente, sino saber en todo lo que somos) que: Todo está ya cubierto y que todo está a nuestro alcance. Y de este saber nace la confianza, la fe, la paz de saber que ya todo nos ha sido dado. Y cuando digo todo, me refiero a que como almas viajando, tenemos todo lo que necesitamos para ir resolviendo y transitando cada vez más evolucionados el viaje.
Pero para vivir en esta paz, hay que lograr disfrutar el ahora, y no sucumbir ante nuestros miedos. Y si aún te cuesta mucho hacer esto que comento o te parece imposible, ¡Para eso es el trabajo evolutivo! No para que te hagas millonario y compres casas en Miami. Sobran los ejemplos de los que tuvieron todo lo que el mundo te dice que debes tener y no tuvieron nada para valorar su vida y la gente que tenían cerca.
Por eso me gusta el Zen, el Zen me enseñó lo que te comparto. Todo es muy simple, tu mente lo complica, es una gran fortuna, tener sed y poder beber un vaso de agua, tener frío y tener una cobija, caminar, quererte sentar y encontrar una banca. Es una fortuna la respiración, este momento...Amo este momento.
No necesito más.
Gracias.
Cecilia V.
Este estado es posible de vivirse y muchas veces sólo basta tomar la decisión de disfrutar lo que tenemos ahora, de dejar de desear y darse cuenta de todo lo que sucede a nuestro alrededor que nos aporta alegría y vida.
Y miren que esto se los dice una persona que a los 14 años, leía libros de Metafísica donde decía que practicáramos materializar una rosa, y que todos los días hacía fervientemente esos ejercicios indicados para lograrlo. Mi idea de materialización, era que de repente, la rosa iba a aparecer delante de mí, ahora sí, como por arte de magia. Años de estudio y mayor conciencia me llevó a entender que no era así. Años de estudio me llevaron a comprender que mi conciencia es inmensa (la de todos, todos somos uno) y que lo que necesite para seguir en este camino, legará a mí. Sin esfuerzos, sin deseos. En mi experiencia cuando no he añorado nada, y cuando no he dado poder a mis miedos, es decir, cuando no he sucumbido ante ellos, es cuando se han manifestado las mejores cosas y experiencias de mi vida. Esto me llevó a concluir que no importa que tantas ofrendas, danzas, rituales, recetas, haga para obtener algo, la única clave es no desear, no añorar, estar en el aquí y en el ahora y decidir disfrutar; y si estamos en una situación dura o difícil, trabajar para resolverla.
Antes, la mayoría de las personas le pedía a Dios o a un santo lo que deseaba. Ahora, se le pide al universo; esto es una sustitución que no implica ninguna evolución. Pedir, a Dios, al santo, a los ángeles, al universo o a quien sea, implica que estoy aceptando que yo no tengo poder, y que no soy uno con esa conciencia Divina que cada quien puede llamar como quiera (personalmente no creo que esa conciencia sea una entidad que elige y determina nuestros destinos), implica asumirme pequeño y sobre todo, asumirme carente, observarme carente, porque si pido algo, estoy observando que no lo tengo.
El poder de nuestra Esencia Divina es saber (no pensar mentalmente, sino saber en todo lo que somos) que: Todo está ya cubierto y que todo está a nuestro alcance. Y de este saber nace la confianza, la fe, la paz de saber que ya todo nos ha sido dado. Y cuando digo todo, me refiero a que como almas viajando, tenemos todo lo que necesitamos para ir resolviendo y transitando cada vez más evolucionados el viaje.
Pero para vivir en esta paz, hay que lograr disfrutar el ahora, y no sucumbir ante nuestros miedos. Y si aún te cuesta mucho hacer esto que comento o te parece imposible, ¡Para eso es el trabajo evolutivo! No para que te hagas millonario y compres casas en Miami. Sobran los ejemplos de los que tuvieron todo lo que el mundo te dice que debes tener y no tuvieron nada para valorar su vida y la gente que tenían cerca.
Por eso me gusta el Zen, el Zen me enseñó lo que te comparto. Todo es muy simple, tu mente lo complica, es una gran fortuna, tener sed y poder beber un vaso de agua, tener frío y tener una cobija, caminar, quererte sentar y encontrar una banca. Es una fortuna la respiración, este momento...Amo este momento.
No necesito más.
Gracias.
Cecilia V.

Comentarios
Publicar un comentario