El deseo de materializar parte 2.

En la entrega anterior mencioné que se cae muchas veces, en el camino evolutivo, si sólo estamos enfocados en manifestar.

El conocimiento de oriente nos habla de un factor vital que occidente nunca comprendió a fondo y que la sociedad de hoy a nivel mundial, en un 90% (o tal vez más) tampoco comprende: Suprimir el deseo. No desear. Tema polémico del cuál he escuchado miles de opiniones como: "Es imposible", "Qué aburrido no desear nada", "Si no deseamos nada nos morimos", "Desear es parte de la vida", etcétera, etcétera. Todas opiniones basadas en la ignorancia del conocimiento oriental ancestral.

Creer que a la especie humana, la definen las condiciones y parámetros bajo los que vivimos hoy, es limitado. Esencialmente no contenemos el desear, el querer, y si todo trabajo evolutivo e interno, implica volver al origen, a casa, a lo que sí somos, entonces implica regresar al no querer, al no desear.

Es difícil explicar aquí con este lenguaje, qué es ese estado en el cual no queremos nada, porque ese estado va más allá de cualquier tipo de lenguaje y codificación, pero lo intentaré. Ese estado de la conciencia, es consecuencia de un arduo trabajo de liberación de lo que creemos que somos y nunca hemos sido (tradiciones, religiones, cultos, costumbres, identidades, nacionalidades, condicionamientos, árbol genealógico y demás aspectos aún más complejos). Es un estado donde la personalidad ya no existe y sólo fluimos con lo que sí somos y siempre hemos sido, un estado capaz de caminar, fluir y resolver lo que se tenga que resolver como alma. Es un estado en donde se ha trascendido la mente y sólo existe un saber original, esencial. Esta es la clave, como no hay pensamientos (sólo los naturales para fluir y resolver), no hay ya un sistema de pensamientos que detonen un "quiero esto" o un "no quiero esto". Simplemente se fluye y mientras no se logre este estado interno no se podrá fluir al 100%, porque siempre habrá algo que se quiere y algo que no se quiere.

Es un estado que ha trascendido el miedo, ha trascendido todos y cada uno de los miedos ancestrales, colectivos y personales, por lo tanto no se puede originar un deseo porque hay un saber interno que nos dice que ya todo está cubierto, que todo Está, que todo Es y por lo tanto no se desea nada. Estado que como vamos viendo, ha trascendido también la conciencia de carencia.

Ojalá como lo leemos y lo escribo, pudiéramos logar ese estado interno. Sólo lo comprenderemos cuando lo logremos aunque sea por escasos minutos; el reto, es mantenernos ahí.

Si deseamos materializar cosas, estamos dentro de una estructura de engaño, porque creemos que no somos, que no tenemos, que algo nos hace falta, que podemos perder algo, que con algo que venga de afuera estaríamos mejor. Y esta creencia, no tiene nada que ver con un estudio y desarrollo serio de tu conciencia.

Continuará.

Gracias.


                                                                                          Cecilia V.





Comentarios