La mayoría de las personas quiere estar mejor, que su vida tenga cambios favorables, estar bien en todos los aspectos. Desgraciadamente, la mayoría aún vive hipnotizada por los engaños del mundo (del mundo, no del planeta), y cree que consiguiendo cosas materiales y pidiendo que se resuelva el afuera, todo cambiará.
Los estudiosos del desarrollo de la conciencia, sabemos que no es así. Entonces: ¿Qué se necesita para poder estar mejor, para que nuestra vida tenga cambios favorables y estar bien en todos los aspectos? Se requiere hacernos cargo, responsables, de nosotros mismos. Sabemos que obedece a una conciencia infantil, culpar a otros por lo que nos sucede. La madurez de vida y de conciencia va llevando a desmenuzar qué hemos ido viviendo, cómo lo hemos vivido, resolver y hacernos cargo.
Y lo más coherente es comenzar donde comenzó todo en esta vida, en nuestra concepción. Muchos factores entran en juego en este momento, y si bien sería soberbio decir que sabemos todo acerca de este momento, los estudios de la conciencia nos han dejado ver algunos aspectos fundamentales de este momento, en el cuál, nuestra alma participa, pero debido a bloqueos y causas complejas del proceso de encarnación, a veces el alma no acciona completamente y se van generando deficiencias. El alma tiene facultades, no es una entidad etérea sólo volátil, y el alma acciona estas facultades desde mucho antes de encarnarse, el momento de la concepción es crucial para nuestro viaje como cuerpos físicos.
Mucho se ha trabajado en regresiones y diversos procesos terapéuticos, el período de la gestación, pero la concepción se ha dejado de lado, y es un momento crucial.
Posteriormente, debemos recorrer nuestra gestación y comprender cómo accionó nuestra alma y también poder resolver en esos meses.
El momento de nuestro nacimiento también es vital, dependiendo de cómo hayamos nacido, las circunstancias y diversos aspectos de nuestra madre, registraremos una u otra información. Concepción, gestación y nacimiento, forman los 3 pilares del comienzo de nuestra encarnación, y como todo comienzo, lo que se genere en él, marcará todo el trayecto, toda la vida.
Existen muchos problemas que reinciden en las personas una y otra vez, a lo largo de su vida y todos tienen su raíz en uno de estos momentos, o en los tres.
Así, ser maduro espiritualmente, implica, hacernos cargo de nosotros, desde el momento en el cual fuimos concebidos y purificar y resolver todos los aspectos que hay que resolver. La vida cobra un nuevo sentido cuando me reconozco como alma viajante en el no tiempo y comprendo que estoy aquí para un propósito mucho mayor que el que el mundo me ha dicho. Despertar es ser consciente, y podemos serlo desde antes de llegar aquí.
Si deseas aprender qué aspectos debes purificar de tu concepción, gestación y nacimiento, aprender a hacerlo y vivirlo, te espero en el taller que imparto este domingo 7 de julio en Un Teatro: Nuevo León 46 Col. Condesa, enfrente del parque España.De 10:30 a 14:00 hrs. El cupo es limitado. Llevar un cuaderno para hacer notas. Costo: $550 mismos que se cubren el mismo día al ingresar. Tu inscripción es necesaria a esta cuenta. Gracias.
Cecilia Villarreal.

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