Tema del mes: El niño interno. Parte 1.

Un tema hermoso, como la esencia de esos seres que mantienen viva la verdad del ser humano.

Empecemos por entender conceptos básicos. ¿A qué nos referimos cuando hablamos del niño interno? A esa esencia, que se compone de un aspecto esencial, que queda dentro del adulto. Si bien existen varios aspectos que indican vida interna de nuestro niño, el aspecto principal,la frecuencia principal es: La inocencia.

Me referiré siempre en este tema del mes a la inocencia, como frecuencia, no como una definición de diccionario. Es decir, cada aspecto de la vida, tiene vibraciones y éstas nos dan las frecuencias. Cada frecuencia, en este caso, la frecuencia de la inocencia, se empata, o se alinea, o tiene que ver con otras frecuencias, podríamos decir, que son afines.

Así, si percibimos la frecuencia de la inocencia, nos daremos cuenta de que tiene afinidad con las frecuencias de: Amor, alegría, libertad, paz, juego, risas, admirarse, creer, estar en el presente, disfrutar, creatividad, ser conscientes del cuerpo, creer, felicidad. Entre otras de la misma naturaleza elevada.

Un niño sano en todos los aspectos, cuenta con la frecuencia de la inocencia en todo momento, un adulto sano emocionalmente, cuenta con la frecuencia de la inocencia también. Desde el punto de vista energético, insisto de frecuencias, inocencia no tiene que ver con ignorancia. Un adulto puede lograr tener en sí mucho conocimiento de cualquier rama, o de muchas ramas, y conservar la inocencia.

Pero es evidente que en general, los adultos han perdido estas frecuencias en su interior y las maneras de percepción de la infancia han quedado casi olvidadas. Veremos qué es lo que provoca perder al niño interno y compartiré algunos aspectos de cómo se puede ir recuperando esta inocencia de nuevo. Es vital para los adultos que son padres, ya que es un común error, percibir la realidad de sus hijos desde su propia realidad, hay que saber cómo está percibiendo la vida un niño, para poderlo guiar correctamente, porque no se puede guiar por un camino a alguien, cuando el adulto ha olvidado dónde está el camino.

Y para los que no son padres, también es vital recuperar el niño interno, tiene un potencial que sana muchos aspectos de nosotros y sobre todo, nos da la gran posibilidad de disfrutar la vida.

Gracias.

Cecilia V.


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