Me viene a la cabeza una canción del grupo Queen, por cierto muy buena, que se llama: I want it all (Lo quiero todo), el coro repite esta frase más: ...and i want it now (y lo quiero ahora), muchas personas viven bajo estas dos frases: Quiero todo, y lo quiero ahora.
Sin ahondar en sistemas políticos que no es mi interés, sabemos y somos conscientes, y si no, hay que serlo, que nuestro régimen capitalista nos ha generado una mentalidad errada de la realidad, cuando nos dicen que el tiempo es dinero, y que la vida vale y tú eres valioso si tienes una casa propia, un auto, viajes, y demás. Y cierto es que esto es un engaño de la realidad, porque no necesitamos consumir para estar bien, el tiempo no es dinero, y todos valemos por el gran-simple hecho de existir, todos ya somos alguien; no es que seamos alguien hasta que logramos lo que la sociedad considera exitoso, o hasta que tenemos una carrera universitaria o un empleo donde ganemos bien.
Esta mentalidad impide comprender y disfrutar los ritmos y procesos naturales de la vida, porque el sistema siempre tiene exigencias de vida según la edad que se tenga, y las fundamenta con engaños a través de manipulaciones, bloqueando la individualidad en la manera de pensar de las personas. El sistema te exige apoyar algo, pertenecer a algo, un grupo, una ideología, es considerado casi un loco el que dice que no pertenece a nada. El sistema mundial en el cual vivimos, crea muchas tareas, intereses, para distraer la atención, justo de los ritmos naturales de la vida, es raro para el mundo, en general, el que no le interesa ver la última película taquillera, o seguir los eventos mundiales.
El sistema de consumo, ha generado esa mentalidad de tenga todo y téngalo ahora, y esto ha derivado en el quiero todo y lo quiero ahora.
El avance tecnológico a nivel de gadgets y su inclusión cada vez mayor en la vida cotidiana ha generado una especie de mutación, si es que así se le puede llamar, a nivel de pensamiento y concepción de la realidad. Cada vez más esos gadgets "inteligentes" crean una separación mayor entre la naturaleza y las personas, la satisfacción de muchas personas se reduce a botones, aplicaciones, juegos en línea, redes sociales, etcétera, y muchas personas quisieran que Google fuera el genio que concede todo, con solo escribir qué quieren, obtenerlo y como siempre digo, me parece muy bueno que existan estos elementos que hacen la vida más fácil y nos incluyen en su forma particular en el mundo (también a través de ellos pueden generarse sorpresas hermosas), pero nuestra conciencia nunca debe olvidar que no son un elemento natural.
Esta "mutación" en la manera de pensar, hace que las personas quieran todo rápido, quieran su curación rápida, sus procesos de vida rápidos o instantáneos, que no sean capaces de observar su propio proceso y de esperar, pero no esperando pasivamente, pero sí con paz y paciencia. Hace pocos días un paciente me expresaba su desesperación por no poder lograr ya al cien por ciento su curación emocional, con respecto a un suceso que lo marcó y deprimió muchísimo. Me expresaba que él pensaba que ya debería estar feliz, yo le preguntaba que quién le dijo o marcó la pauta de que ya debería estar bien, me contestó que no sabía, pero que según él ya se había tardado mucho. No somos máquinas programables para lograr las cosas tan pronto, para lograrlas sin un proceso.
Observemos que todo, todo en la naturaleza, son procesos, nada sucede en un instante, ni la naturaleza, ni nosotros, somos palomitas de maíz en microondas, aplicaciones, mensajes sms, estados de facebook o twitter, ni tv por cable ni comida rápida. Somos mucho, mucho más que eso, nuestra naturaleza tiene un nivel de complejidad que hoy en día todo lo que digan que es artificial pero que es "inteligente" ni someramente se acerca a lo que somos en esencia.
El reto es vivir dentro del mundo, sin perder nuestra naturaleza esencial, el reto es que nuestros sentidos no sólo atiendan lo artificial, porque cuando te enfrentes a algo natural en ti, querrás una reacción artificial y te perderás del proceso natural, del propio ritmo y devenir de las cosas.
He observado cómo hay atardeceres hermosos, y las personas no los observan, tal vez por prisa, o por atender a sus gadgets, o por tener la atención en lo que pasó o pasará. Todos los días tenemos la maestría de los ritmos naturales de la vida a nuestro alcance, sólo hay que, como diría Leonardo da Vinci: "Abrir los ojos".
Gracias.
Cecilia V.
Sin ahondar en sistemas políticos que no es mi interés, sabemos y somos conscientes, y si no, hay que serlo, que nuestro régimen capitalista nos ha generado una mentalidad errada de la realidad, cuando nos dicen que el tiempo es dinero, y que la vida vale y tú eres valioso si tienes una casa propia, un auto, viajes, y demás. Y cierto es que esto es un engaño de la realidad, porque no necesitamos consumir para estar bien, el tiempo no es dinero, y todos valemos por el gran-simple hecho de existir, todos ya somos alguien; no es que seamos alguien hasta que logramos lo que la sociedad considera exitoso, o hasta que tenemos una carrera universitaria o un empleo donde ganemos bien.
Esta mentalidad impide comprender y disfrutar los ritmos y procesos naturales de la vida, porque el sistema siempre tiene exigencias de vida según la edad que se tenga, y las fundamenta con engaños a través de manipulaciones, bloqueando la individualidad en la manera de pensar de las personas. El sistema te exige apoyar algo, pertenecer a algo, un grupo, una ideología, es considerado casi un loco el que dice que no pertenece a nada. El sistema mundial en el cual vivimos, crea muchas tareas, intereses, para distraer la atención, justo de los ritmos naturales de la vida, es raro para el mundo, en general, el que no le interesa ver la última película taquillera, o seguir los eventos mundiales.
El sistema de consumo, ha generado esa mentalidad de tenga todo y téngalo ahora, y esto ha derivado en el quiero todo y lo quiero ahora.
El avance tecnológico a nivel de gadgets y su inclusión cada vez mayor en la vida cotidiana ha generado una especie de mutación, si es que así se le puede llamar, a nivel de pensamiento y concepción de la realidad. Cada vez más esos gadgets "inteligentes" crean una separación mayor entre la naturaleza y las personas, la satisfacción de muchas personas se reduce a botones, aplicaciones, juegos en línea, redes sociales, etcétera, y muchas personas quisieran que Google fuera el genio que concede todo, con solo escribir qué quieren, obtenerlo y como siempre digo, me parece muy bueno que existan estos elementos que hacen la vida más fácil y nos incluyen en su forma particular en el mundo (también a través de ellos pueden generarse sorpresas hermosas), pero nuestra conciencia nunca debe olvidar que no son un elemento natural.
Esta "mutación" en la manera de pensar, hace que las personas quieran todo rápido, quieran su curación rápida, sus procesos de vida rápidos o instantáneos, que no sean capaces de observar su propio proceso y de esperar, pero no esperando pasivamente, pero sí con paz y paciencia. Hace pocos días un paciente me expresaba su desesperación por no poder lograr ya al cien por ciento su curación emocional, con respecto a un suceso que lo marcó y deprimió muchísimo. Me expresaba que él pensaba que ya debería estar feliz, yo le preguntaba que quién le dijo o marcó la pauta de que ya debería estar bien, me contestó que no sabía, pero que según él ya se había tardado mucho. No somos máquinas programables para lograr las cosas tan pronto, para lograrlas sin un proceso.
Observemos que todo, todo en la naturaleza, son procesos, nada sucede en un instante, ni la naturaleza, ni nosotros, somos palomitas de maíz en microondas, aplicaciones, mensajes sms, estados de facebook o twitter, ni tv por cable ni comida rápida. Somos mucho, mucho más que eso, nuestra naturaleza tiene un nivel de complejidad que hoy en día todo lo que digan que es artificial pero que es "inteligente" ni someramente se acerca a lo que somos en esencia.
El reto es vivir dentro del mundo, sin perder nuestra naturaleza esencial, el reto es que nuestros sentidos no sólo atiendan lo artificial, porque cuando te enfrentes a algo natural en ti, querrás una reacción artificial y te perderás del proceso natural, del propio ritmo y devenir de las cosas.
He observado cómo hay atardeceres hermosos, y las personas no los observan, tal vez por prisa, o por atender a sus gadgets, o por tener la atención en lo que pasó o pasará. Todos los días tenemos la maestría de los ritmos naturales de la vida a nuestro alcance, sólo hay que, como diría Leonardo da Vinci: "Abrir los ojos".
Gracias.
Cecilia V.

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