Sobre la realidad.


No hay definición, nadie la conoce y todos tienen las facultades para saber dónde comienza, dónde termina y de qué está hecha. Esferas concéntricas  dentro una de la otra, y también planos, que convergen en el mismo espacio pero no son iguales, aunque los cinco sentidos bloqueados los perciben como iguales.

Yo estoy en un tiempo que no existe, pero que me muestra su estructura y su creación no en todo o en todos, pero me la muestra. Y donde percibo que no existe, es dentro o en lo que tiene esencia. Esencia, referente a lo que Es y lo que no viene de ahí, no es interesante o bello, no es, aunque tenga vida, aunque se mueva, aunque se manifieste, y altere cuerpos, mentalidades, emociones, lugares, no es.

En el fondo de los ojos podemos  distinguir de dónde viene cada persona, cuál ha sido su tránsito por lo que la historia universal llama tiempo, la mayoría de ellos, ni siquiera lo saben o están conscientes, pero todo está grabado en el caleidoscopio del ojo, ahí están también las esferas una dentro de la otra. Con respecto a la historia universal, es inmoral que tenga ése término, porque el ser humano ni siquiera conoce por completo la historia del planeta que habita, mucho menos tiene idea de la historia universal, pero todo esto, es a nivel de mundo, porque en  los que aún conservan esencia, todo saber está, todo saber Es. Pero una vez más los sentidos no pueden hacerse sentido ante las demandas mundanas en todos niveles.

 Y todo lo material es una copia, a veces muy mal hecha y de mal gusto, de las estructuras energéticas que conforman las realidades que muchos aseguran, son reales, cuando en su mayoría esas estructuras están hechas de los desprendimientos energéticos de todo y todos, energía fragmentada, en frecuencias de mundo y constantes, que ha perdido el nombre y el actuar y éstos se han transformado al nombre y actuar de las estructuras que consideran verdaderas. Lo material, salvo el cuerpo humano, tan limitado y no siendo.

Algo puede ser percibido y no ser real, puede ser hablado, sentido, vivido, visto, etcétera y no ser real, y no me refiero aquí al terreno de las mentiras, me refiero al hecho de vivir dentro de los engaños del mundo que son los pilares de muchas creencias que incluso personas muy respetables avalan como verdaderas.

Por ello, cada vez que tocamos la Realidad  (con mayúscula porque me estoy refiriendo a esa que sí Es) ninguna expresión de esta realidad (ahora sí con minúscula) cabe, es justa o correcta. Todos los idiomas son carentes y pobres, por eso tal vez surja la literatura o el arte como intento de expresión de lo que es inexpresable, de lo que Es inalterable, inmutable.

Ninguna expresión humana es capaz de mostrar la Realidad, sólo la expresión esencial, esa que es la misma, sin división, variación o separación de la misma Realidad. Sólo el humano que logra desprenderse de eso que cree que lo conforma y que es su realidad, que es lo humano mismo, puede crear o simplemente sin proponérselo, mostrar lo Real.

Lo Real, no es relativo, dentro de las estructuras universales tempo-espaciales, puede serlo, pero fuera de éstas no lo es. Mientras los sentidos sigan en la percepción tempo-espacial, seguirán atrapados en la ilusoria realidad inexistente.

No queda más que ir hacia dentro a ese saber, a través del vehículo menos engañoso que es el silencio interno, y ahí, recuperar lo que siempre Está y Es, para poder ahora sí, con los sentidos, como si fueran uno solo, saber qué es Real.


Cecilia V. 

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