La vida misma, nos va dando las pautas, sólo hay que dejarla, permitirle que nos sorprenda, que nos muestre el camino, permitámonos caminarla día a día con lo que nos va presentando.
En cierta medida, han hecho daño esas tendencias "evolutivas" que invitan a obtener todo rápido y a obtener absolutamente todo lo que se quiera, finalmente no dejan de estar enfocadas, desde otro ángulo en alimentar el ego. Creo que la vida es mucho más mágica que estar deseando todo el día una cosa, cuando nos permitimos derribar las barreras que creemos tener, brotan en los días flores de sorpresas hermosas.
La naturaleza en esencia es Maestra en esto, cómo y cuánto tiempo tarda en crecer un árbol, en desarrollarse un bebé en el vientre materno, cómo se mueve el mar, el transcurrir del Sol en el día, cómo desciende la lluvia, cómo se va dibujando la sonrisa de un niño en su rostro, cómo viajan las nubes...y los ejemplos pueden seguir sin fin.
Ser un ser sabio abarca, poder disfrutar de cada momento, de cada etapa de la vida; es saber que toda etapa comienza con una semilla, va germinando hasta crear capullos, nacen flores, florecen y así surgen más ramas y surgen poco a poco las bases de lo que puede ser un bello árbol. Pero la virtud y alegría, está en disfrutar cada instante, en apreciar la belleza de cada etapa, y comprender que cada etapa nunca volverá a repetirse, entender la particularidad de cada etapa, nos ayuda a poder disfrutar y estar presentes en cada uno de los ritmos naturales de las cosas y aspectos de nuestra vida.
Conviene soltar el control, entender que no somos dueños de los demás, de las situaciones; nos ayudaría detener los impulsos de querer que las cosas y los tiempos sean como nosotros queremos. Nos ayudaría ser humildes, y aceptar que no lo sabemos todo, y que somos parte de un impresionante y bello engranaje terrestre y universal, se disfruta más si nos soltamos y dejamos que nuestra propia esencia sea la que nos va llevando, la que va respondiendo a lo que la vida nos va mostrando.
Para disfrutar de los ritmos naturales de la vida y sobre todo, no bloquearlos, habrá que haber dejado atrás, gran parte de nuestra personalidad, es decir, eso que no somos en esencia. Creencias limitadas, condicionamientos, juicios, prejuicios, costumbres, deberes ser y deberes estar. Recomiendo literatura Zen para quiénes quieran profundizar más en esta conciencia de dejar que las cosas sucedan, ocurran, a su ritmo, a su tiempo. Cuando logramos esto, todo fluye mejor y nosotros también fluimos mejor.
Como bien escribía Basho, en cada instante, hay una belleza ilimitada, por descubrir, por disfrutar. Parte de la personalidad nos condena a ser seres de repetición, a creer que ya conocemos a las personas, que ya las vimos, cuando es una aventura hermosa, cada día, volver a ver por primera vez los ojos de alguien a quien amamos, volver a tocar por primera vez a un animal, volver a sentir en la piel por primera vez el Sol, el aire, el agua.
Recuerdo a uno de los hombres que influyó mucho en mi camino evolutivo, ni siquiera fue en una de las clases que tomé con él; durante una plática con este hombre italiano, me contaba que iba y venía impartiendo talleres, compartiendo su evolución, le pregunté (yo que en ese entonces creía que la vida se planeaba): "Pero ¿En dónde quieres vivir? ¿Aquí o allá? ¿En dónde quieres estar, aquí o allá? Con su mirada sabia me contestó: "A donde la vida me diga, a donde la vida me lleve". Me dio una gran lección, tal vez, sin desearlo.
La vida no se piensa, no se planea, no se controla, no se diseña. La vida, se vive.
Gracias.
Cecilia V.

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