Tema del mes. Cierre de ciclos. Parte 3.


En esta entrega profundizaremos un poco más acerca de cómo saber que un ciclo ya se terminó.

Vimos que por definición un ciclo tiende a ser repetición del anterior, cuando un ciclo ha finalizado, podemos identificar sus características como algo ya vivido y como una repetición, que a medida que avanzan los días, carece cada vez de más y más sentido.

Se complica identificar algunas veces que un ciclo terminó por la cultura bajo la cual hemos sido educados, la cultura del sacrificio (ser mártires), la cultura del victimismo (que tiene ciertas ligaduras con la del sacrificio) y más recientemente, la del karma mal entendido. Muchas personas creen que soportar por mucho tiempo situaciones que no les generan bienestar, sino al contrario, que les generan enfermedades, padecimientos físicos, estrés, angustia, es lo natural en la vida, debido a estas cargas culturales; y por ello, no hay visión para darse cuenta de que tal vez un ciclo de su vida, o varios, ya terminaron.

Cuando ya no hay desarrollo, crecimiento, y sobre todo, cuando no hay vías para lograr éstos, estamos ante un ciclo que se terminó. Cuando no hay vitalidad, entusiasmo, proyectos e ideas nuevas, estamos ante un ciclo que se terminó. Cuando caemos en cuenta que lo que estamos viviendo genera tristeza y estancamientos, estamos ante un ciclo que se terminó. Es decir, cuando la situación ya no va en pro de la vida, y ya no vibra con frecuencias de vida, se ha terminado el ciclo.

Los tiempos de hacer en cuenta que el ciclo se terminó varían en cada persona y situación, pero lo ideal es darse cuenta lo más pronto posible, de lo contrario, se pierde tiempo valioso, se pierde vida.

El asunto ahora, es que el miedo abate cuando sabemos que dejaremos lo conocido y empezaremos a adentrarnos en lo que no conocemos, en lo nuevo; empieza una incertidumbre que pesa, pero lo peligroso de no traspasar estos sentimientos (miedo e incertidumbre) es quedarse estancado y paralizado, porque el ciclo anterior ya  terminó y no se dan los pasos, no se llevan a cabo las acciones para comenzar lo nuevo.

Recuerdo la campaña publicitaria de zapatos y ropa deportiva que decía, “Just do it” (Sólo hazlo). Y es que así es como debemos muchas veces acometer para comenzar un nuevo ciclo, en la medida de ir por ese camino nuevo, irán apareciendo los recursos y las respuestas que necesitamos para el nuevo comienzo y posteriormente para su desarrollo.

Tenía un Maestro en la Universidad, que nos decía: “Uno siempre sabe” y creo que tenía razón, es el miedo a confrontarnos, tal vez a enfrentarnos a la sensación de fracaso, lo que nos impide aceptar que un ciclo se terminó, sabemos y sentimos, cuando se ha terminado; y es triste que perdamos tanto tiempo en excusas y justificaciones de algo que ya no renacerá.

Es vital tomar la rienda de nuestra vida en nuestras manos, recuperar la decisión, la voluntad, y caminar, sólo haciéndolo. Personalmente puedo compartir (jamás ponerme de ejemplo), que cuando he decidido soltar, liberar ciclos ya caducos, experimento una sensación de libertad, experimento seguridad en mí misma y una gran emoción por lo nuevo que viene. De las cosas que me parecen más placenteras es atravesar los miedos, porque al atravesarlos, nos damos cuenta que no eran reales y que les regalamos instantes de nuestra vida que se van y jamás vuelven.

Ante la terminación de un ciclo, es necesario recuperar la Fe, ésta  muy devaluada por ser asociada a la Fe religiosa, pero la Fe es la ausencia de dudas, es más fuerte que la esperanza (una vez leí que ésta era la hermana chiquita de la Fe y por ello no me gusta usar ni su vibración ni la palabra), la Fe es difícil de lograr porque requiere ya haber tenido un trabajo interno fuerte, o ser como niños que jamás dudan de lo que creen que Es, o al menos así lo vivía yo. Con Fe, sintiéndola, no divulgándola, no platicándola, podremos pasar del otro lado del puente.

La vida es movimiento constante, el sufrimiento es no entender que es así.

Gracias.

Cecilia V.





Comentarios