Comencemos definiendo qué es un ciclo.
Ciclo es un proceso, que siempre sigue las mismas fases
en el mismo orden, hasta que transcurrido cierto tiempo, el estado del sistema
del fenómeno que se trate, vuelve a condiciones anteriores, es decir, vuelve a
convertirse en otra fase en otro proceso.
Si hablamos de ciclo necesariamente tenemos que hablar de
repetición. No hay fenómeno que se considere cíclico, que no se repita.
Considero que de entrada, debemos saber distinguir qué
son ciclos en nuestra vida y qué no, porque de concebir que nuestra vida es un
ciclo y está compuesta de ellos, estamos aceptando que nuestra vida es una
repetición y que ésta está llena de
repeticiones.
Cerrar un ciclo corresponde a ese estado de la conciencia
que me lleva a pensamientos, emociones y acciones adecuadas para terminar en mi
vida, con una serie de fenómenos (relaciones, trabajos, mudanzas, etcétera) que
han caducado, que se han gastado y que identificamos que para crecer, para avanzar,
debemos abandonar.
De manera incorrecta, muchas personas creen que por el
hecho de terminarse un año y comenzar otro, como la situación que vivimos
ahora, deben cerrar y abrir nuevos ciclos, no necesariamente, es decir, un
ciclo debe cerrarse cuando identificamos que ya se terminó, que ya no tiene
sentido estar en él, cuando es evidente que ha caducado, y que sabemos que
seguir ahí, va en contra de nosotros mismos, que no es congruente seguir, que
ya no nos impulsa hacia la vida, sino hacia frecuencias de muerte, es decir,
que nos identificamos desconectados con la vida, inmersos en una pasividad,
tristeza, desgano e inconsciencia.
En la próxima entrega del tema del mes, entenderemos porqué
nosotros no podemos tener al cien por ciento el control de los ciclos.
Gracias.
Cecilia V.

Comentarios
Publicar un comentario