El 2012 se va.


Año enigmático, marcado por supuestos, por mentiras, exageraciones y realidades, cada quien tiene su punto de vista, pero  lo que sí ocurrió es que terminó el ciclo de 26000 años, de la vuelta que le da el Sistema Solar a la Elíptica de la galaxia y este 21 de diciembre comenzamos otra vuelta, de nuevo de 26000 años, lo que se conoce como cambio de Era.

Año que para muchas personas representó una meta espiritual, para otras las confrontó con sus miedos más primarios al creer la vergonzosa y tan falsa tergiversación de la enseñanza Maya, de que el mundo se acabaría. Y bueno cada quien tiene sus historias del año que se va.

Yo sigo pensando que el tiempo no existe que es una gran jugada ilusoria de este universo, tal vez de otros universos y, o aprendemos a caminar a través de él, como eso sí  lo decían los Mayas, o nos salimos de él. Pero a pesar de que creo que no hay tiempo, nos sirve la "organización" del tiempo del año Gregoriano para hacer reflexiones, recuentos, y proyectarnos hacia el futuro, hacia el 2013.

Personalmente como terapeuta fue un año que crecí junto con mis pacientes, al ir profundizando en mis conocimientos evolutivos, logramos derribar muchos límites y barreras, percibo que fue un año en el cual dimos un salto importante, en cuanto a logros, entendimiento, constancia en nuestro trabajo. Debo recalcar que todo esto lo digo desde la mucha o poca humildad que he conquistado, y cuando digo nosotros logramos, me estoy refiriendo a las facultades de nuestra Esencia y no a nuestros egos. Me parece sano también reconocer los avances.

A nivel de talleres, los abiertos a todo público, se han ido llenado de información cada vez más compleja y han tenido en general, una gran recepción en cuanto a mover la conciencia y comprender asuntos básicos sin los cuáles no es posible evolucionar: También han sacudido límites, debido a que mi interés radica en compartir la misma información que yo trabajo y he probado en mí, mis avances siempre son posibilidades de avance para otros.

El trabajo dentro del grupo de estudio especial que está apunto de cumplir un año, para mí ha sido muy disfrutable, gratificante y real. Estoy muy agradecida con las personas que lo conforman por su extrema confianza en el conocimiento que les comparto y por estar dispuestos a vivir en el mundo, perteneciendo cada vez menos a éste, es decir, la valentía para hacer un trabajo interno a fondo, que los saque de los engaños, supuestos, deber ser y límitaciones del mundo.

Considero que en general, es decir la mayoría, comprendimos la diferencia clara entre mente y pensamiento, aprendimos más de nuestra Esencia, profundizamos en un silencio que ahora es parte de nuestras herramientas más poderosas y empezamos a estar mejor por nosotros mismos, sin depender del afuera para estar alegres y plenos. Y lo mejor es que se logra en la práctica, en el sentir interno y no sólo como un concepto a nivel racional. Tuvimos otros logros que son muy complejos de explicar con las palabras, pero que los que los vivieron compartiendo conmigo, saben a qué me refiero.

Aclaro que cuando hablo de mí y las personas que me regalan su confianza, no hablo de una religión específica (saben que yo no trabajo bajo ninguna religión y no pertenezco a ninguna), no me refiero tampoco a una comunidad que ha creado sus propias normas, ni a un grupo que tiene determinadas prácticas y creencias, sólo me refiero a mí, y a personas que me permiten facilitarles información y su propia curación, cuando ellos lo desean, nada más.

Y desde este aquí y ahora, nos proyectamos todos los que habitamos este planeta a asuntos ya caducos, conocidos y que expresan la urgencia de cambios en nosotros mismos, también hacia asuntos nuevos, desconocidos, en donde hay que poner en el corazón todo lo que sabemos para que seamos nosotros los victoriosos y no nuestros miedos.

Agradezco a todas las personas que este año de una u otra manera compartieron mi camino evolutivo, a alumnos, pacientes, gracias por confiar en mí, algunos me han confiado hasta a sus hijos para darles terapia, gracias por permitirme ayudar a curar lo más sagrado de sus niños.También agradezco a quiénes han estado ahí ayudándome a mí, apoyándome a mí en momentos no tan fáciles dentro de todo este trabajo.

Mi mejor paga y satisfacción, es ver cómo vuelve el brillo a los ojos de mis pacientes después de sus terapias, escuchar testimonios de que han vencido límites propios gracias a la información que les compartí.

Seguiré en el 2013, aprendiendo, creciendo, investigando, profundizando para poderles compartir lo mejor de mí.

Yo cierro el año, en mí, amando,en silencio y sin olvidar que esto del 2012 al 2013 es pura ilusión.

GRACIAS.

Cecilia V.  


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