Está ya casi olvidada la tradición de guardar la información acerca de los antepasados, es decir, ir preservando la información y orden del árbol genealógico. Entre más avanzo mis estudios en el desarrollo de la conciencia, más me doy cuenta que muchas de las tradiciones ancestrales de la humanidad, tienen una razón importante de existir, más allá de la simple costumbre, es decir, muchas de estas tradiciones o casi todas, guardan un origen esencial que se relaciona completamente con el mundo energético y del desarrollo de la conciencia.
El objetivo de guardar esa información era tenerla consciente y conocer quiénes habían sido los miembros del linaje. Ancestralmente y actualmente, radica en nuestro proceso evolutivo una importancia fundamental de trabajar con nuestros antepasados.
Todo suceso vivido, a nivel de energía, es información, la cual si no es de vibraciones altas, se convierte en pautas, archivos, programas, registros, que se pasan de generación en generación a manera de patrones energéticos. No he conocido una sola familia que no tenga en su historia varios, o muchos sucesos de frecuencias bajas. ¿Cuáles son estos sucesos de frecuencias bajas? Muertes violentas, incestos, adulterios, enfermedades graves, desapariciones, robos, pérdidas de bienes de manera repentina, suicidios, odios, enfermedades psiquátricas, asuntos vergonzosos ocultos de los que nunca nadie quiso hablar en las familias, etcétera, es decir, toda situación o condición de vida que no es agradable ni placentera. Al no ser curada cualquiera de estas situaciones en la persona que las vivió, eso se queda a manera de patrón que forma una estructura dentro de la cual las generaciones venideras entrarán estando en cierto porcentaje, determinadas de acuerdo a aquello que sus antepasados no resolvieron.
Así hay patrones de padres que los hijos repiten, o que los hijos generan otro tipo de patrones, también limitados, derivación de los que sus padres no resolvieron, otras veces, hay patrones que afectan a una generación sí y a otra no. De no curarse todo esto, el árbol genealógico se vuelve como un mecanismo de repetición y cierto determinismo de generación en generación. Si queremos una visión más mística, podríamos decir que a veces parece que el árbol es una conciencia en sí, y cada ciertos años, hace que nazca en el linaje un niño o niña que puede ser quien saque a todo el árbol de sus pautas repetitivas y oxidadas.
Al trabajar evolutivamente en el árbol genealógico, es posible ir curando poco a poco esas pautas, borrar esa información que en su momento no pudo ser resuelta. Los beneficios son extensos y grandes, porque logramos nuevas posibilidades de vida para nosotros mismos y también para los que forman parte del linaje. Y para los que estamos trabajando todavía en un trabajo interno que va hacia la máxima meta espiritual, no es posible lograr trascender nuestras limitaciones, si todavía somos parte de un árbol genealógico, porque todavía tendremos una o muchas ataduras energéticas. Esto no quiere decir que hay que dejar a la familia y desconocerlos, no, quiere decir que es un trabajo que te va a dar la posibilidad que seas lo que en esencia eres, y no seas un patrón deformado de todos tus ancestros, que camines tu propio camino, hacia dónde debas y cómo debas ir, y no que camines por donde toda tu familia lo ha hecho y te esperen las mismas posibilidades que a tus antepasados.
Es importante trabajar en el árbol genealógico porque me atrevería a decir que el 90% de tus bloqueos de vida, vienen de ahí.
Taller: Curando tu árbol genealógico. Imparte: Cecilia Villarreal. 7 octubre 10:30 a 14:00 hrs. En X Espacio de Arte, Atlixco 1 esq. Veracruz Col. Condesa. Reserva a esta cuenta, quedan muy pocos lugares. Gracias.
Cecilia Villarreal.

Comentarios
Publicar un comentario