El fenómeno Ecce Homo.

Sin duda, todos los que estamos inmersos en las redes sociales, hemos ya visto hasta el cansancio para unos o hasta la extrema diversión para otros, el suceso de Cecilia Giménez: La restauración de la pintura Ecce Homo pintado por D. Elías García Martínez a principios del siglo XX.

Sabemos que hay un sin fin de fotomontajes, fotos de turistas tomándose la foto del recuerdo con el nuevo Ecce Homo, aplicación para hacer tu propio Ecce Homo, videos musicales, parodias, playeras, página de fans en facebook, hasta una exposición a modo de wall paper en Barcelona, para rendirle homenaje a la nueva imagen.

Sin duda Cecilia, jamás imaginó la relevancia que a nivel de redes sociales, y extendido a algunas ciudades, iba a tener su restauración inacabada, como ella misma lo ha dicho. Pero ¿Qué es lo que hay de fondo que ha causado tanta hilaridad? Desconozco si ya hay sociólogos hablando del tema, a mí me parece relevante, simplemente porque mucha gente ha tenido una respuesta ante el hecho que va enfocada hacia la diversión, y la omisión de la supuesta ofensa religiosa o católica.

Pero sin duda esto es una unión de varios factores que forman los ingredientes del suceso a gran escala. Primero, una señora, de un pueblo español, que inocentemente, así me lo parece a mí, siempre que la he visto en videos, se atreve a restaurar una pintura de esas dimensiones técnicas, junto con el desconocimiento de ella de qué es restaurar una pintura. Segundo, quién permitió que esta restauración siquiera se empezara, o quiénes deberían estar a cargo del recinto religioso y nunca se dieron cuenta que esto estaba ocurriendo. Absurdo, sí, de entrada estos dos factores son absurdos y por eso son ingrediente de hilaridad. Tercero, la imagen de Jesucristo con la corona de espinas, uno de las imágenes por excelencia del sufrimiento y sacrificio que recalca el catolicismo. Cuarto, el resultado del después, es decir, que no tenga nada que ver la imagen previa con el resultado. Quinto, que la imagen resultante sea muy cómica, porque logra elementos que nos conectan con el inconsciente, y por eso al verla, a la mayoría nos hace reir. No estoy diciendo que sea una buena pintura, todos sabemos que no lo es, pero su efecto es gracioso. Sexto, la polémica desatada en cuanto se supo el suceso y la toma de partidos, es decir, unos en contra ya sea por inclinaciones religiosas profundas, otros por defender al arte, y los de a favor, por apoyar a Cecilia, la cuál sufrió ataques de ansiedad y nervios al darse cuenta de la dimensión del suceso.

Todas las condenas y juicios fuertes hacia la señora, dejan también mucho material para analizar la exigencia social, en el  sentido de que parece que en unos sectores sociales, no está permitido equivocarse.

Personalmente no considero que la pintura del Ecce Homo, sea una obra maestra de arte. No estoy diciendo que es mala pintura, pero creo que hay de obras de arte a obras de arte; y de repente me preguntaba porqué de repente, es para las personas, más valiosa una pintura que está en el olvido, que los sentimientos de una señora, porqué le damos más valor a las cosas que a las personas. Es de las cosas en las cuáles el mundo prevalece sus propios absurdos.

El fenómeno también nos indica que mayoritariamente, no hay ya una conexión con la iglesia católica en las personas y ya no se concibe como ofensa trastocar una imagen de connotaciones sagradas. Ya no existe una identificación con ese calvario de Jesucristo, ya no es sagrado, por lo tanto, no importa si se le borra y encima aparece la cara graciosa y sin sentido. Alegra que se vayan cayendo las estructuras rígidas y oscuras del catolicismo. Y si nos vamos más a fondo, no existe la ofensa, porque para los creyentes, todos saben, que Jesús, no dejó imagen, toda imagen de él son meras reproducciones que parten de información que es imposible desarrollar aquí.

Creo que está bien reírse, mucho, yo sigo riendo con el fenómeno, creo que está bien no tomarnos tan en serio nada, ni a nosotros mismos, soltar tanta rigidez social y buscar divertirse todos los días. Pero, sí, hay un pero, si permitimos que se desbarate la rigidez y oscuridad católica, ¿Qué vamos a poner en lugar de eso para la siguiente etapa de la humanidad? Sin duda, no podemos dejar que sea una imagen sin sentido como el Ecce Homo de mi tocaya Cecilia, a la cual quisiera ver riendo como nosotros por su pintura.

Ecce Homo significa: Este es el hombre, He aquí el hombre. Sin duda, debemos crear un nuevo modelo de hombre, de ser social y humano. ¿O será que Cecilia es una gran artista, sin darse cuenta y plasmó perfectamente al Ecce Homo sin sentido del siglo XXI?

Cecilia Villarreal.


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