Cuando veo a mis padres, Maestros y Sabios de mi vida, aparte del amor profundo, me brota admiración, inspiración, al ver que han logrado en su vida, salir y ser mucho más de lo que sus árboles genéticos les marcaban, son como toros que nada los para, y hasta la fecha siguen buscando crecer interna y externamente. Admiro sus almas y su voluntad.
Como su hija, tengo la obligación de preservar lo que ellos han construído y hacerlo crecer todavía más en todos los sentidos, por eso, con lo que mi alma conoce, tiene para mí mucho sentido poder trabajar en mi árbol genealógico, y liberarlo de las limitaciones que nunca ha sido, por mis padres, hermano, por mí, y por los que vienen y vendrán.
Este es para mí el sentido de dar talleres, compartir lo que para mí tiene sentido en la vida, compartir lo que yo estoy trabajando en mi propia vida, humildemente, creo que por la información, puede ser de mucha ayuda para muchas personas.
Creo que si todos asumimos la responsabilidad de nuestro árbol genealógico, podemos darle la vuelta a limitantes y aparentes determinismos, que son inexistentes, eso no me lo enseñó un gran maestro o guía espiritual, ni ningún libro preciado, me lo demostraron mis padres, con su vida, acciones, y con el camino que ellos me abrieron para que yo hoy sea lo que soy.
Cecilia V.
Como su hija, tengo la obligación de preservar lo que ellos han construído y hacerlo crecer todavía más en todos los sentidos, por eso, con lo que mi alma conoce, tiene para mí mucho sentido poder trabajar en mi árbol genealógico, y liberarlo de las limitaciones que nunca ha sido, por mis padres, hermano, por mí, y por los que vienen y vendrán.
Este es para mí el sentido de dar talleres, compartir lo que para mí tiene sentido en la vida, compartir lo que yo estoy trabajando en mi propia vida, humildemente, creo que por la información, puede ser de mucha ayuda para muchas personas.
Creo que si todos asumimos la responsabilidad de nuestro árbol genealógico, podemos darle la vuelta a limitantes y aparentes determinismos, que son inexistentes, eso no me lo enseñó un gran maestro o guía espiritual, ni ningún libro preciado, me lo demostraron mis padres, con su vida, acciones, y con el camino que ellos me abrieron para que yo hoy sea lo que soy.
Cecilia V.
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