La salud es lo primordial de la vida, siempre aparentemente amenazada pero pocas veces estudiada mucho más allá de sus propios límites conocidos, salvo pocas personas serias en el estudio de la conciencia y algunos expertos en genética que van más allá.
Es verdad que la vida es compleja, y nos enfocamos en miles de asuntos, muchas veces dejando de lado el cuidado de la salud, lo cual debería ser modificado desde un trabajo con la conciencia más a fondo. Sabemos que los límites de la conciencia son las creencias, y en la tercera dimensión, las leyes físicas concernientes a la misma, nada más. Los torbellinos de información que parten del miedo nos han generado una red de base formada de creencias muy limitadas con respecto a lo que es nuestro cuerpo, su energía y la relación de éstos con la salud.
La salud es el estado natural del cuerpo físico, cabe resaltar la importancia de decir natural y no normal, lo normal le confiere a normas y la conciencia en esencia, no contiene normas, por ello decimos que la salud es el estado natural, y si manifestamos cualquier desequilibrio que rompa este estado natural, entonces enfermamos. Podríamos resumir que hay en nosotros una cantidad inmensa de información que está operando en sentido contrario a la naturaleza del cuerpo y su energía.
En mi opinión, seguimos todavía muy enfocados en el afuera para cuidar y preservar la salud, pero ya van muchos años que demuestran que no está siendo efectiva esta manera de trabajar, personalmente la veo como apoyo, es decir, es apoyo, favorable, comer sano (que en una sociedad tan industrializada como la nuestra y tantos agentes contaminantes del agua, aire y demás, es casi imposible hoy en día) o hacer ejercicio, pero no se ha probado al cien por ciento que esto sea garantía; he conocido personas que comen siempre "sano" que nunca consumen azúcar mas que natural, que no beben alcohol, que no fuman, que consumen mucha agua, que llevan años meditando y haciendo yoga, que padecen cáncer, o problemas cardiovasculares severos. Entonces el estilo de vida, parece que no hace la diferencia en algunos casos, a lo cual concluyo que hay otros aspectos más determinantes de la salud que tal vez ignoramos.
¿Y dónde o cuáles son esos aspectos? En la energía. Resulta difícil de creer que en la época que vivimos, con los avances científicos en genética, con todo lo que ha avanzado la física en todas sus ramas, aún muchas personas no le presten ni un instante de su conciencia y atención a la energía.
Somos más vacío que materia, y somos en todas las dimensiones de nosotros (menos en la esencia) energía. La salud del cuerpo y su juventud dependen del correcto funcionamiento de las estructuras energéticas internas del cuerpo, que resuenan en los órganos, glándulas y demás sistemas del cuerpo, en su vitalidad, capacidad de reponerse, de no desgastarse y demás.
En la medida en que cedemos nuestra atención cada vez más hacia afuera, perdemos fuerza de lo que somos adentro y sabemos que una ley básica de la conciencia es que donde está la atención, en eso nos convertimos. Es necesario responsabilizarnos de nuestro cuerpo de una manera más profunda y educada, educada a fondo, y dejar ya de pensar que somos lo que comemos, cuando en los estudios recientes de la conciencia, sabemos que esto ya no opera. Tampoco estoy diciendo que no pasa nada si como pura comida chatarra, pero creo que hay que ir más a fondo. Por ejemplo, debemos trabajar nuestra concepción, nuestra gestación, árbol genealógico, porque desde ahí, se están generando pautas que van a determinar de por vida el funcionamiento de las células. Nada es casual. También conocer las estructuras energéticas internas que determinan la salud del cuerpo.
Para trabajar todo esto, necesitamos ir expandiendo cada vez más nuestra conciencia y dejarnos de considerar chiquitos, vulnerables, e incapaces de tener el dominio sobre nuestro cuerpo, esto se debe a la serie de creencias torcidas que se nos han sembrado desde hace muchísimos años como humanidad.
Es apasionante conocer cada vez más, adentrarse y saber lo que somos en realidad, hoy en día que la enfermedad es un gran negocio a nivel mundial. Es necesario trabajar hacia adentro de nosotros, ahí está la clave de todo.
Cecilia V.
Es verdad que la vida es compleja, y nos enfocamos en miles de asuntos, muchas veces dejando de lado el cuidado de la salud, lo cual debería ser modificado desde un trabajo con la conciencia más a fondo. Sabemos que los límites de la conciencia son las creencias, y en la tercera dimensión, las leyes físicas concernientes a la misma, nada más. Los torbellinos de información que parten del miedo nos han generado una red de base formada de creencias muy limitadas con respecto a lo que es nuestro cuerpo, su energía y la relación de éstos con la salud.
La salud es el estado natural del cuerpo físico, cabe resaltar la importancia de decir natural y no normal, lo normal le confiere a normas y la conciencia en esencia, no contiene normas, por ello decimos que la salud es el estado natural, y si manifestamos cualquier desequilibrio que rompa este estado natural, entonces enfermamos. Podríamos resumir que hay en nosotros una cantidad inmensa de información que está operando en sentido contrario a la naturaleza del cuerpo y su energía.
En mi opinión, seguimos todavía muy enfocados en el afuera para cuidar y preservar la salud, pero ya van muchos años que demuestran que no está siendo efectiva esta manera de trabajar, personalmente la veo como apoyo, es decir, es apoyo, favorable, comer sano (que en una sociedad tan industrializada como la nuestra y tantos agentes contaminantes del agua, aire y demás, es casi imposible hoy en día) o hacer ejercicio, pero no se ha probado al cien por ciento que esto sea garantía; he conocido personas que comen siempre "sano" que nunca consumen azúcar mas que natural, que no beben alcohol, que no fuman, que consumen mucha agua, que llevan años meditando y haciendo yoga, que padecen cáncer, o problemas cardiovasculares severos. Entonces el estilo de vida, parece que no hace la diferencia en algunos casos, a lo cual concluyo que hay otros aspectos más determinantes de la salud que tal vez ignoramos.
¿Y dónde o cuáles son esos aspectos? En la energía. Resulta difícil de creer que en la época que vivimos, con los avances científicos en genética, con todo lo que ha avanzado la física en todas sus ramas, aún muchas personas no le presten ni un instante de su conciencia y atención a la energía.
Somos más vacío que materia, y somos en todas las dimensiones de nosotros (menos en la esencia) energía. La salud del cuerpo y su juventud dependen del correcto funcionamiento de las estructuras energéticas internas del cuerpo, que resuenan en los órganos, glándulas y demás sistemas del cuerpo, en su vitalidad, capacidad de reponerse, de no desgastarse y demás.
En la medida en que cedemos nuestra atención cada vez más hacia afuera, perdemos fuerza de lo que somos adentro y sabemos que una ley básica de la conciencia es que donde está la atención, en eso nos convertimos. Es necesario responsabilizarnos de nuestro cuerpo de una manera más profunda y educada, educada a fondo, y dejar ya de pensar que somos lo que comemos, cuando en los estudios recientes de la conciencia, sabemos que esto ya no opera. Tampoco estoy diciendo que no pasa nada si como pura comida chatarra, pero creo que hay que ir más a fondo. Por ejemplo, debemos trabajar nuestra concepción, nuestra gestación, árbol genealógico, porque desde ahí, se están generando pautas que van a determinar de por vida el funcionamiento de las células. Nada es casual. También conocer las estructuras energéticas internas que determinan la salud del cuerpo.
Para trabajar todo esto, necesitamos ir expandiendo cada vez más nuestra conciencia y dejarnos de considerar chiquitos, vulnerables, e incapaces de tener el dominio sobre nuestro cuerpo, esto se debe a la serie de creencias torcidas que se nos han sembrado desde hace muchísimos años como humanidad.
Es apasionante conocer cada vez más, adentrarse y saber lo que somos en realidad, hoy en día que la enfermedad es un gran negocio a nivel mundial. Es necesario trabajar hacia adentro de nosotros, ahí está la clave de todo.
Cecilia V.

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