Nadie ignora, que estamos ante mucha información visual, escrita, compartida, etcétera, donde aparentemente todo el mundo expresa y tiene su opinión. Y a menudo se convierten casi en dogmas las frases, o postulados expresados, sobre todo, en las redes sociales, o en los ámbitos sociales como reuniones, encuentros de profesionales y demás.
Si bien, gracias a las redes sociales obtenemos muchos beneficios, entre ellos podernos informar de asuntos que no circulan por otros medios, corremos el peligro de caer en la "filosofía" de las redes sociales "positiva" sin tener algo que es vital en la vida: Congruencia.
Para mí, la congruencia va ligada con la acción, no con la palabra ni dicha ni escrita. Congruencia es la relación lógica, coherente, que se establece entre dos cosas o más. De aquí que viene ligada a la acción ya en el ámbito del diario vivir.
Tanto a nivel del desarrollo de la conciencia como en otros asuntos, percibo que es muy escasa en las personas esta relación coherente entre lo que se dice y lo que se hace; llegando a ser tesoros preciados para la vida las personas que lo logran. Pero ¿Qué tienen estas personas que en todo momento son congruentes consigo mismas, con todo y todos? Tienen la capacidad de transformar en acciones sus ideas, tienen la cualidad de poder llevar a un plano creativo sus convicciones y principios, logrando la relación o coincidencia de lo que dicen y hacen.
En cierto momento, tal vez como desahogo, se permite la queja y la manifestación de desacuerdos, pero también en cierto momento, debemos entender que lo que más suma e importa es la acción, son las acciones que diario llevamos a cabo y el cómo las hacemos. Los niveles de profundidad de la congruencia son muchos y muchas veces no tan fáciles de alcanzar. Pongamos un ejemplo: Una persona que exige respeto, que se indigna de que han pasado por encima de ella, y para expresar su descontento, destruye cosas o causa daño a alguien más. Esto no es congruente, no se puede pedir y menos exigir, lo que no se acciona. Otro ejemplo, personas que a menudo hablan acerca de amar incondicionalmente, pero que no han trabajado arduamente dentro de ellas, para lograr este sentir, el cual no se logra sólo con decirlo. Y podríamos seguir con muchos ejemplos.
Siempre es necesario ir hacia nosotros, analizarnos desapegadamente y entender en qué puntos no somos congruentes, hablar menos y accionar más. Hay muchas personas en el mundo que están viviendo en un plano de congruencia total, que están llevando a cabo acciones que los mejoran a ellos y a los demás, bajo cualquier rubro, profesión o condición; y sobre todo, lo hacen calladamente, porque dentro del ser congruente, no se necesita reconocimiento, sino sólo respeto y dignidad hacia lo que uno es y hace, y ese respeto va de uno mismo, hacia uno mismo y de ahí se expande como onda, resonando en nuestras acciones con y hacia los demás.
Analiza y observa, sin juzgarte, pero sí siendo consciente, si todo lo que dices y a todo lo que le das Me gusta o copias en tu perfil de las redes sociales, lo accionas, todos los días, si no, tienes mucho trabajo por hacer, desconéctate un poco de las redes y conéctate a tí mismo, a la vida, a la congruencia.
Gracias.
Cecilia V.
Si bien, gracias a las redes sociales obtenemos muchos beneficios, entre ellos podernos informar de asuntos que no circulan por otros medios, corremos el peligro de caer en la "filosofía" de las redes sociales "positiva" sin tener algo que es vital en la vida: Congruencia.
Para mí, la congruencia va ligada con la acción, no con la palabra ni dicha ni escrita. Congruencia es la relación lógica, coherente, que se establece entre dos cosas o más. De aquí que viene ligada a la acción ya en el ámbito del diario vivir.
Tanto a nivel del desarrollo de la conciencia como en otros asuntos, percibo que es muy escasa en las personas esta relación coherente entre lo que se dice y lo que se hace; llegando a ser tesoros preciados para la vida las personas que lo logran. Pero ¿Qué tienen estas personas que en todo momento son congruentes consigo mismas, con todo y todos? Tienen la capacidad de transformar en acciones sus ideas, tienen la cualidad de poder llevar a un plano creativo sus convicciones y principios, logrando la relación o coincidencia de lo que dicen y hacen.
En cierto momento, tal vez como desahogo, se permite la queja y la manifestación de desacuerdos, pero también en cierto momento, debemos entender que lo que más suma e importa es la acción, son las acciones que diario llevamos a cabo y el cómo las hacemos. Los niveles de profundidad de la congruencia son muchos y muchas veces no tan fáciles de alcanzar. Pongamos un ejemplo: Una persona que exige respeto, que se indigna de que han pasado por encima de ella, y para expresar su descontento, destruye cosas o causa daño a alguien más. Esto no es congruente, no se puede pedir y menos exigir, lo que no se acciona. Otro ejemplo, personas que a menudo hablan acerca de amar incondicionalmente, pero que no han trabajado arduamente dentro de ellas, para lograr este sentir, el cual no se logra sólo con decirlo. Y podríamos seguir con muchos ejemplos.
Siempre es necesario ir hacia nosotros, analizarnos desapegadamente y entender en qué puntos no somos congruentes, hablar menos y accionar más. Hay muchas personas en el mundo que están viviendo en un plano de congruencia total, que están llevando a cabo acciones que los mejoran a ellos y a los demás, bajo cualquier rubro, profesión o condición; y sobre todo, lo hacen calladamente, porque dentro del ser congruente, no se necesita reconocimiento, sino sólo respeto y dignidad hacia lo que uno es y hace, y ese respeto va de uno mismo, hacia uno mismo y de ahí se expande como onda, resonando en nuestras acciones con y hacia los demás.
Analiza y observa, sin juzgarte, pero sí siendo consciente, si todo lo que dices y a todo lo que le das Me gusta o copias en tu perfil de las redes sociales, lo accionas, todos los días, si no, tienes mucho trabajo por hacer, desconéctate un poco de las redes y conéctate a tí mismo, a la vida, a la congruencia.
Gracias.
Cecilia V.

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