La salud equilibrada.

Es un hecho, que todos en un juicio sano, queremos estar siempre sanos, sentirnos bien, vitales, joviales, y valernos por nosotros mismos.

Otro hecho es que la mayoría de las corrientes que se enfocan en la salud y mantenerla, se ubican en factores externos a nosotros que nos ayudarán a estar sanos o a enfermar, alimentos, hacer ejercicio, el clima, etcétera.

De los principales errores a nivel de conciencia, ha sido aceptar la enfermedad como una verdad en la vida del ser humano, cuando en estudios dentro del desarrollo de la conciencia sabemos que el estado natural del cuerpo es la salud, y que si manifestamos enfermedades es porque nos hemos salido de ese balance que la sostiene.

Entonces, si queremos ampliar nuestra conciencia con respecto a la enfermedad, debemos, revisar nuestras creencias acerca del aspecto de la salud en nuestra vida. ¿Creemos algo porque escuchamos desde siempre que así era? O ¿Creemos algo porque tenemos ese saber interno que nos hace entender que eso sí es o no verdadero en esencia?

A lo largo de mi experiencia como terapeuta he tenido la fortuna de ver cómo personas logran curar a su cuerpo, de padecimientos que la medicina alópata considera incurables, esto me ha hecho comprobar un postulado que solemos olvidar: "La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma". Así, cualquier enfermedad o padecimiento es energía, posible, por ser energía, de ser cambiada a otra cosa, a otra manifestación. Es claro que para que esto suceda hay que hacer un trabajo riguroso sobre uno mismo, y tomar en cuenta a trabajar muchos factores, pero esto último no quita la verdad del postulado.

Podría decir que como primer factor para una curación es la responsabilidad de uno mismo, es decir, dejar actitudes de victimismo y tomar una decisión de qué se va a hacer sobre uno mismo, respecto a ese padecimiento, el que sea, desde un dolor de cabeza, hasta algo que se considera grave. Nunca lograremos la curación integral del cuerpo y alma, si entregamos la capacidad de nuestra propia curación a alguien más; un médico, un terapeuta, puede ser un facilitador o guía de este proceso, pero las riendas de nuestra curación debemos aceptarlas y llevarlas nosotros mismos.

Se ha perdido el poder sobre el cuerpo. ¿Qué quiere decir esto? Que la humanidad al ir renunciando a su responsabilidad y decisión sobre su cuerpo y las vías para curarlo, ha ido olvidando, qué es lo mejor, y ha entrado en respuestas autómatas, programadas, en una desconexión de sí mismo, ejemplo: Me duele la cabeza, tomo una aspirina. Pocas personas se detienen a indagar porqué tienen ese dolor, de dónde puede venir, y ya muy pocas se atreven a intentar quitárselo ellos mismos sin necesidad de la pastilla, muchas personas podrían decirme, que esto  último no es posible, cuando lo es.

Uno de los factores primordiales de perder ese estado natural que es la salud, es este desconocimiento de nosotros mismos, de nuestro interior, de las estructuras y aspectos internos, que no son físicos, pero que debemos estar trabajando para lograr recuperar y mantener el estado de salud en equilibrio. Todo de lo que depende una salud en equilibrio, está dentro y nada fuera de nosotros, hemos olvidado qué es eso de adentro que debemos atender, nos hemos volcado por siglos al afuera creyendo que ahí hay respuestas, cuando muchas veces esas supuestas respuestas son vías a más laberintos que no nos ayudan a resolver.

Cuando he visto personas vegetarianas, que meditan horas, que llevan años practicando yoga, que nunca han fumado, que nunca han tomado, que por años han sido atletas, enfermar como una persona que aparentemente no se cuida nada, reafirmo, que no está afuera el conseguir la salud, cada día más, lo sé, está adentro.


Cecilia V.




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