Mucho tiempo, al ejercer mi otra profesión, directora de teatro, quise realizar trabajos que movieran conciencias, que movieran hacia reflexiones profundas. Ayer, vi una película que como primer objetivo abarca esto. La película en Inglés se llama Detachment, en español la encontramos como Indiferencia.
De entrada quiero decir que no la recomiendo, es decir, personalmente sí, pero no escribo este artículo para recomendarla, ya que otras veces he recomendado películas que no son percibidas como yo lo hago y no quiero generar molestias en nadie. Lo que me ocupa es hablar del contenido de ésta.
Detachment nos presenta un marco referencial de la sociedad estadounidense en una preparatoria pública; la vida de un maestro suplente y las situaciones anímicas de alumnos, demás maestros, personas del entorno y todo un sistema educativo, que se traducirá en un sistema social y de relación entre las personas. Pero al verla, como mexicanos, no está alejada, ojalá pudiéramos verla y pensar que esas situaciones no atañen a nuestro país, desgraciadamente no es así.
Personalmente cada quien puede opinar acerca de su realización, actuaciones, estética, desarrollo, guión, etcétera, pero creo que nadie puede quedarse indiferente ante lo que ahí se plantea. Me atrevo a decir que el contenido de la película radica en decir que el origen de estas situaciones es la indiferencia. Para quiénes no saben qué es el contenido de una obra de arte, es eso acerca de lo cuál el autor quiere hablar, pero no como tema, sino como tesis.
A lo largo del filme vemos situaciones en los personajes que les generan un dolor emocional profundo, porque éstas, no están resueltas desde su pasado, porque nunca nadie les dijo en esa sociedad indiferente que todo eso era posible de resolverse, transformarse, curarse. Creo que una enfermedad social es que creamos que las cosas que nos duelen o lastiman, que nos quitan el bienestar, son normales, que son parte de la vida. Que creamos que es casual que una persona esté sumida en abismos profundos, que creamos que estar bien en la vida sea cuestión de suerte, o peor, porque "Dios así lo quiso".
La película nos habla en su tesis que se va haciendo toda una cadena de indiferencia, que degenera en situaciones decadentes y sin salida aparente. El asunto de no ser capaz de hacerse responsable de uno mismo, y la incapacidad de poder darle a otra persona lo que necesita por miedos arraigados, aunque esto sea un sencillo abrazo. La incapacidad para renunciar a situaciones que están huecas, vacías, y que se siguen perpetuando, la incapacidad de los adultos de poderse comunicar y ayudar a los jóvenes para que ellos se vayan encontrando a sí mismos. La incapacidad de salir del dolor porque ya se está vacío por dentro y ya no hay nada que dar.
La luz dentro del filme es una vida aparentemente salvada y una relación incondicional que se da, gracias a que no existe la indiferencia. El contenido de la película nos dice que al dejar de ser indiferentes, y voltear hacia el otro, abrir el corazón hacia el otro, podemos hacer que algo oscuro se llene de algo luminoso.
Si dejamos de ser tan egoístas algunas veces y preguntarnos cómo están los demás, tal vez logremos saber dónde necesitan algo que sin problema y alegremente podemos darles. Sí, lo reitero, de lo peor que el ser humano puede sentir es la indiferencia.
Cecilia V.

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