El momento de México.

Todos los que habitamos este país sabemos los asuntos que están en la mesa a nivel político, acontecimientos de hace años, y de estos días. Todos sabemos que es un momento crucial para nuestro país.

Cuando un paciente llega a mi consultorio y me expone un desequilibrio que padece, yo tengo que abordarlo en todos los niveles, en todos los niveles tengo que buscar y quitar causas que han originado su desequilibrio, a nivel mental, emocional, físico, psíquico, de su alma, buscar y quitar pautas, programas, archivos, registros, memorias, huellas, grabaciones, frecuencias; debo hacerlo en su pasado, presente y futuro, al igual que en sus planos, vamos a mencionar aquí lo más simple, desde sus átomos, pasando por moléculas, (ADN), células, tejidos, órganos, sistemas del cuerpo físico y partículas de los demás cuerpos sutiles. Si no hago esto, es muy complicado que pueda facilitar una curación a las personas.

Pensemos que México es un paciente, con muchos desequilibrios, y obviamente tienen una raíz, un origen, que si no logramos encontrar y deshacer, esos desequilibrios se replican una y otra vez. Entonces para "curar" a México, tenemos que discernir cada una de las partes que conforman a México en todos sus niveles. La política abarca varios de estos niveles, pero no todos, no porque sea inadecuada, sino porque su campo de acción energético no puede abarcar el todo de un país, esto todos lo tenemos entendido. Hay propuestas y cada uno debe elegir la que le parezca más honesta, congruente y lógica de acuerdo al momento que vive el país.

A cada uno de los que habitamos el país, nos toca, así como al próximo presidente, una tarea titánica, que exige un compromiso y lealtad al país, a su belleza, riqueza, y esencia. Para mí, la palabra clave es Responsabilidad, saber qué responsabilidades me tocan en todos los niveles como habitante de México (y en consecuencia del planeta Tierra), reitero, en todos los niveles.

Si queremos sumar, es momento de también hacer un análisis honesto y consciente de los asuntos de nuestro hogar, calle, colonia, entorno, delegación, municipio; darnos cuenta (tomar conciencia) qué necesita mejorarse, qué está  originando los desequilibrios y qué acciones vamos a llevar a cabo para ir generando una transformación real.

Nunca he estado de acuerdo con la postura de exigir todo al gobierno, de soltar la responsabilidad de mi vida y exigir que ellos la resuelvan, creo que los seres humanos nos limitamos mucho a nosotros mismos e ignoramos que el cambio es desde nosotros. Está muy bien opinar, e incluso estar, a la usanza de circo romano, "devorando" a los candidatos, lo veo también como necesidad de las personas a gritar ante tanto cansancio y opresión, pero una vez desahogados, creo que lo correcto es también ver hacia adentro. ¿Cómo están las cosas en mi casa? ¿Con mi esposa, esposo o mis hijos? ¿Cómo están las cosas con mis vecinos? Mi entorno, mi colonia ¿Puedo hacer propuestas para mejorar o crecer? en fin la lista de preguntas puede llegar a ser grande. La clave es hacerme responsable de mí y mi entorno y desde la base se irán gestando cambios.

A lo que me refiero es que a los habitantes de México, también nos toca una tarea permanente de trabajo por la evolución del país, no sólo será en este año, es todos los años, y generar y crear en nuestros hogares, comunidades, trabajos, entorno, eso que queremos del presidente del país. Tenemos el compromiso de mejorarnos a nosotros mismos, bajo las pautas y maneras que libremente elijamos. México va despertando, eso es claro, pero le falta despabilarse más de la queja sin accionar y la no confianza en el propio país y en su propia gente, necesita un buen baño de acciones con fuerza, voluntad, verdad, para vivir el nuevo día que todos deseamos, pero parte del despertar es saber y asumir que nadie nos lo va a dar, es una conquista personal, y será de México cuando la mayoría de sus habitantes haya logrado esta conquista; es una ley universal y esas no se pueden cambiar:

Como es arriba, es abajo, como es adentro es afuera.

Gracias.

Cecilia V.




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