Particularidad del Ser humano.

Salí a desayunar y mientras desayunaba, como ya es común en muchos establecimientos o restaurantes, había una televisión encendida, sintonizaba el canal 2 y transcurría el programa Hoy. Mientras observaba más allá de lo evidente en el programa, salió un reportaje acerca de la conmemoración de los 100 años del hundimiento del Titanic.

Todo iba bien, como en las ya acostumbradas conmemoraciones humanas de las tragedias, hasta que el reportero textual dice: "Para celebrar el hundimiento del Titanic..." Saltó mi registro auditivo, al preguntarse, ¿Dónde está el motivo de la celebración? Continué poniendo atención y posteriormente se informaba que para la conmemoración de la tragedia, salió un crucero, del mismo puerto, con el mismo número de pasajeros, con una banda musical, que tocará, la misma música que se tocó en el Titanic, con el mismo menú para degustar que se cocinó en el barco hundido, y demás detalles...

Y pensé en la particularidad del ser humano, y aunque se lea petulante, no lo es, pero no me incluyo en estos casos dentro de esta particularidad humana. Es digno de estudio antropológico, filosófico, energético y de conciencia, el hecho de que el ser humano se place en conmemorar tragedias de una manera tan superficial y comercial como la que me entero hoy en la mañana. A costa de una tragedia, quiénes pagaron para subir a ese crucero, están contribuyendo al regodeo comercial y de poca conciencia humana en una tragedia.

Decían también que se decía que ese barco no lo hundía ni Dios...también me dió mucho para pensar.

Para agregar variedad a la conmemoración supe que se reestrenará la película Titanic en tercera dimensión.

¿Hasta cuándo los seres humanos van a aprender a entender los orígenes, en todos sus rubros (energético, ético, antropológico, filosófico, etc) de una tragedia? Como especie, las repetimos una y otra y otra vez, como ratoncitos haciendo girar su propia rueda de desgracias.

Como especie, es necesario que soltemos ya las zonas de confort, el "Dios así lo quiso" y demás trampas mentales, para responsabilizarnos de lo que no hemos sabido hacer bien, de los descuidos y faltas de ética, para no volver a repetir tragedias de la misma índole. Pero no hace mucho se repitió con el hundimiento del crucero Concordia en costas italianas y de nuevo, como en el Titanic, una intransigencia humana y falta de ética generaron todo.

Pero ya sabemos que la evasión es una flor que le gusta al ser humano llevar en la solapa.

Parece que la conmemoración del hundimiento del Titanic, es un episodio humano más para controlar, manipular, y seguir dando chochos de "No pienses, tú diviértete" al ser humano.

Me quedo de todo este show indigno, con la historia del mexicano Uruchurtu que viajaba en el Titanic, cedió su lugar en una balsa a una mujer con un niño en brazos, él murió en el hundimiento. Me preguntaba mientras desayunaba:

¿Cuántos hombres hoy, harían esto en un momento de vida o muerte?

Cecilia V.




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