El arte y su función...última parte.

Historiadores serios del arte no me dejarán mentir, cuando digo que muchos creadores, detrás de sus obras maestras, estaban dotados de conocimientos esotéricos u ocultos, e impregnaron sus obras con información referente a estos temas, y esto va desde los grabados en piedra Sumerios, pasando por el Renacimiento, y llegando hasta nuestros días.

En una de las muchas cosas que coincido conscientemente con Alejandro Jodorowsky, es cuando dice que el arte que no sea hecho para sanar, no le interesa. A mí tampoco. Es decir, existen muchas obras maestras del arte universal que han sido creadas y desarrolladas, para sostener una frecuencia determinada la cual está totalmente ligada con la evolución humana. Pocas personas saben por ejemplo, que el renacimiento, fue una expresión artística que empezó a cimentar los avances evolutivos de la conciencia humana. Muchos estilos en el arte están directamente relacionados con movimientos de la conciencia importante a nivel humano.

Así, muchos artistas dejaron en sus obras códigos, símbolos, o significantes potentes que hasta el día de hoy, ejercen un efecto positivo en su espectador. Un ejemplo de esto, es la Capilla Sixtina, en la cual Miguel Ángel, plasma aparentemente ocultos, sus conocimientos esotéricos profundos, principalmente, kabalísticos y cosmogónicos. Ni papas ni gobernantes de su época fueron capaces de descifrar los elementos de una índole muy lejana a la concepción católica de la realidad, elementos que siguen hasta hoy plasmados en esa capilla.

Todo arte concebido desde el corazón humano (quitándole lo cursi a la frase), está impregnado del actuar del alma del artista, una obra artística tiene el potencial de mover conciencias y llevar a la acción reconstructiva, tiene el potencial de llevarnos a nosotros mismos, porque el buen arte, no actúa dentro del mundo lógico, sino dentro del mundo subjetivo de la percepción humana.

Personalmente creo que una vida sin arte es muy parca, plana. El arte es la expresión sublime del potencial humano de crear belleza, de darle manifestación a esa pulsión de la especie humana que es crear. Afortunadamente hoy en día, existen muchas opciones a través de la web de conocer expresiones artísticas valiosas de todos los tiempos, existen posibilidades de ver virtualmente el museo Del Pardo en España por ejemplo o la ya aquí mencionada Capilla Sixtina, también existen muchos portales que introducen al arte contemporáneo.

Está a nuestro alcance el arte, en música, teatro, danza, cine, pintura, arquitectura, escultura y demás expresiones. Esta Ciudad de México, tiene una amplia oferta y desgraciadamente poca demanda, de espacios museos, teatros, foros, galerías y demás, que ofrecen muchas propuestas de expresiones que valen la pena. Hay que informarse si no se es experto o conocedor, ya que también existen propuestas que degradan al ser humano. Pero México cuenta con artistas de gran talento que ofrecen su arte desde la humildad más amorosa.

Resulta una necesidad llenarnos de la belleza y caminos del arte que ha sido realizado con estados elevados de la conciencia. De las experiencias más relevantes de la vida es contemplar una obra maestra y después tener la sensación de haber entendido algo más, de saber algo que antes no sabíamos de la vida, de la existencia, sentir que algo adentro de uno se ha curado, se ha acomodado.

Lo impresionante de las obras de arte es que son atemporales, pueden tener siglos literales de existencia y siguen proyectando las frecuencias con las que y para las que fueron creadas.

Larga vida a los artistas que dan su propio amor al arte mismo, sin buscar reconocimientos, aplausos, pero que justo ahí radica su trascendencia y eternidad...mientras siga existiendo este planeta.

Me pregunto ¿Qué sentiría Miguel Ángel, por ejemplo, si le hubieran dicho que en el futuro, hacia el año 2012, un grupo de estudiosos descifraría los códigos y símbolos detrás de su arte descubriendo que es un arte que jamás podría caducar?

Siempre existirá una conexión entre el arte y la espiritualidad humana.

Gracias.

Cecilia V.

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