Sabemos que hoy existen muchos enfoques terapéuticos, que usan expresiones artísticas para curar y equilibrar aspectos de las personas. De eso no tratará este tema semanal, sino más bien, de la fusión entre el ejercicio artístico y el alma. Entendamos el término espiritualidad, como lo que le confiere al alma, el término correcto de origen de esa cualidad que nos genera vida es alma, el término espíritu, surge mucho después que el término alma. Así contemporáneamente, podemos decir que cuando nos referimos a vida espiritual, nos estamos refiriendo a la vida del alma.
El arte, en sus diversas expresiones,siempre ha denotado el nivel de conciencia de quien lo ejecuta, de quién o quiénes lo han creado, o de la época a la cual pertenece la pieza artística.
Así, es claro, observar notables diferencias entre los iconos bizantinos, las pinturas renacentistas, o las expresiones dadás, surrealistas, impresionistas, etcétera. Siempre, un movimiento artístico o estilo, va a depender del estado de conciencia en el cual se encontraba o el artista, o el grupo artístico o la sociedad. Pero observo, y es una constante que casi siempre, el artista, los artistas, están o han estado en niveles de conciencia superiores a sus mentores, mecenas, su sociedad o a quiénes hacían los encargos.
Al hablar aquí de arte, me refiero a lo que tiene ese nivel de creación que podemos llamar arte. Si bien la definición de arte tiene una complejidad asombrosa, a niveles de semiótica y demás, en este tema semanal, me referiré a las expresiones que han alcanzado o pueden alcanzar ser catalogadas como obras maestras.
Pero ¿Cuál es la relación del arte con lo que nos compete ahora que es el desarrollo de conciencia y el alma? Que la gran mayoría de la humanidad, no se ha percatado que en el arte existe un enorme potencial de curación, reequilibrio, armonización y potenciales para vivir más plenos. Recordemos que todo tiene energía y por lo tanto tiene frecuencias vibratorias, cada obra de arte, tiene frecuencias vibratorias específicas, que están generando un efecto en quien lee la obra, o la observa, o la escucha, etcétera, dependiendo del tipo de arte y cómo sea percibido. Así, no causa energéticamente el mismo efecto, vámonos a la pintura, observar el Guernica de Picasso que Los lirios de Monet, ambos pintores pero de estilos muy diferentes con fines artísticos y expresivos muy diferentes.
Por ello, tenemos que estar conscientes de qué efectos produce en nuestra alma una obra artística, cómo nos hace sentir, hacia dónde nos proyecta a pensar o percibir. Evolutivamente, se consideran nocivas energéticamente, las obras artísticas que llevan hacia emociones tormentosas, enfoques de la vida decadentes, desesperanzadores, o que sólo son una especie de vómito energético del autor, es decir, son esas obras en las cuáles su creador, plasma toda su serie de miedos, disfrazados con frustraciones, quejas, denuncias, agresión, violencia, caos.
Toda persona que esté dentro de un camino evolutivo claro, no va a apoyar ni a consumir este tipo de arte, que por lo general, nunca tiene un sentido más allá que expresar dolores humanos, pero no ofrece alternativas de cambios, de posibilidades y mucho menos ofrece una curación o un reequilibrio automático al ser apreciadas.
Por ello, si nos interesa estar dentro de un camino que cure el alma, que nos haga evolucionar, observemos qué efectos tiene en nosotros el arte que nos gusta, o todo el arte que hay a nivel mundial. Por lo pronto, los dejo con la imagen de una obra maestra que hasta estos días, sigue otorgando muchos beneficios energéticos.
Continuará.
Gracias.
Cecilia V.
El arte, en sus diversas expresiones,siempre ha denotado el nivel de conciencia de quien lo ejecuta, de quién o quiénes lo han creado, o de la época a la cual pertenece la pieza artística.
Así, es claro, observar notables diferencias entre los iconos bizantinos, las pinturas renacentistas, o las expresiones dadás, surrealistas, impresionistas, etcétera. Siempre, un movimiento artístico o estilo, va a depender del estado de conciencia en el cual se encontraba o el artista, o el grupo artístico o la sociedad. Pero observo, y es una constante que casi siempre, el artista, los artistas, están o han estado en niveles de conciencia superiores a sus mentores, mecenas, su sociedad o a quiénes hacían los encargos.
Al hablar aquí de arte, me refiero a lo que tiene ese nivel de creación que podemos llamar arte. Si bien la definición de arte tiene una complejidad asombrosa, a niveles de semiótica y demás, en este tema semanal, me referiré a las expresiones que han alcanzado o pueden alcanzar ser catalogadas como obras maestras.
Pero ¿Cuál es la relación del arte con lo que nos compete ahora que es el desarrollo de conciencia y el alma? Que la gran mayoría de la humanidad, no se ha percatado que en el arte existe un enorme potencial de curación, reequilibrio, armonización y potenciales para vivir más plenos. Recordemos que todo tiene energía y por lo tanto tiene frecuencias vibratorias, cada obra de arte, tiene frecuencias vibratorias específicas, que están generando un efecto en quien lee la obra, o la observa, o la escucha, etcétera, dependiendo del tipo de arte y cómo sea percibido. Así, no causa energéticamente el mismo efecto, vámonos a la pintura, observar el Guernica de Picasso que Los lirios de Monet, ambos pintores pero de estilos muy diferentes con fines artísticos y expresivos muy diferentes.
Por ello, tenemos que estar conscientes de qué efectos produce en nuestra alma una obra artística, cómo nos hace sentir, hacia dónde nos proyecta a pensar o percibir. Evolutivamente, se consideran nocivas energéticamente, las obras artísticas que llevan hacia emociones tormentosas, enfoques de la vida decadentes, desesperanzadores, o que sólo son una especie de vómito energético del autor, es decir, son esas obras en las cuáles su creador, plasma toda su serie de miedos, disfrazados con frustraciones, quejas, denuncias, agresión, violencia, caos.
Toda persona que esté dentro de un camino evolutivo claro, no va a apoyar ni a consumir este tipo de arte, que por lo general, nunca tiene un sentido más allá que expresar dolores humanos, pero no ofrece alternativas de cambios, de posibilidades y mucho menos ofrece una curación o un reequilibrio automático al ser apreciadas.
Por ello, si nos interesa estar dentro de un camino que cure el alma, que nos haga evolucionar, observemos qué efectos tiene en nosotros el arte que nos gusta, o todo el arte que hay a nivel mundial. Por lo pronto, los dejo con la imagen de una obra maestra que hasta estos días, sigue otorgando muchos beneficios energéticos.
Continuará.
Gracias.
Cecilia V.

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