El otoño, es una estación singular y que muestra cambio, o mejor dicho preparación para una transformación fuerte. Nos gustan las imágenes otoñales y tienen mucho que ofrecernos si profundizamos en su energía.
Es sencillo y a la vez complejo, los árboles sueltan las hojas que ya están secas, que ya han cumplido su ciclo, pero estas hojas, a su vez nutren y provocan el nuevo ciclo, y los árboles, vitales en sólo sus troncos, se disponen a esperar las heladas y vientos del invierno, para después prepararse para un nuevo renacer.
Los árboles son maestros en el soltar, que podemos ligar con el dejar ir. Y los humanos tenemos que ser más humildes y aceptar cuándo debemos soltar y dejar ir los asuntos de nuestra vida que están mostrando y evidenciando que están listos para una transformación. Aceptar que estas evidencias de cambio son y están y que por mucho que evadamos, la naturaleza se impone.
Saltan siempre miedos, porque al no estar arraigados, consciente o inconscientemente, pensamos ¿De dónde me voy a agarrar? Pero es sano saber que no necesitamos agarrarnos de nada, necesitamos ejercer nuestra seguridad y confianza (ambas facultades de nuestra esencia), y observar mucho a la naturaleza, ahí están las pautas y una sabiduría profunda que nunca nos podemos permitir, dejar de contemplarla.
Aceptar que tal vez el invierno y las heladas serán fuertes, pero pasar a través de ellos con valor, confiando en lo nuevo, enfocados en la nueva primavera, recobraremos el sentido profundo de lo que nos sucede.
Experimentamos una gran liberación, cuando naturalmente, nos atrevemos a soltar, cuando valientemente dejamos ir lo que, repito, evidencia transformación. Aprovechemos el otoño, que nos permite este proceso.
Cecilia V.
Es sencillo y a la vez complejo, los árboles sueltan las hojas que ya están secas, que ya han cumplido su ciclo, pero estas hojas, a su vez nutren y provocan el nuevo ciclo, y los árboles, vitales en sólo sus troncos, se disponen a esperar las heladas y vientos del invierno, para después prepararse para un nuevo renacer.
Los árboles son maestros en el soltar, que podemos ligar con el dejar ir. Y los humanos tenemos que ser más humildes y aceptar cuándo debemos soltar y dejar ir los asuntos de nuestra vida que están mostrando y evidenciando que están listos para una transformación. Aceptar que estas evidencias de cambio son y están y que por mucho que evadamos, la naturaleza se impone.
Saltan siempre miedos, porque al no estar arraigados, consciente o inconscientemente, pensamos ¿De dónde me voy a agarrar? Pero es sano saber que no necesitamos agarrarnos de nada, necesitamos ejercer nuestra seguridad y confianza (ambas facultades de nuestra esencia), y observar mucho a la naturaleza, ahí están las pautas y una sabiduría profunda que nunca nos podemos permitir, dejar de contemplarla.
Aceptar que tal vez el invierno y las heladas serán fuertes, pero pasar a través de ellos con valor, confiando en lo nuevo, enfocados en la nueva primavera, recobraremos el sentido profundo de lo que nos sucede.
Experimentamos una gran liberación, cuando naturalmente, nos atrevemos a soltar, cuando valientemente dejamos ir lo que, repito, evidencia transformación. Aprovechemos el otoño, que nos permite este proceso.
Cecilia V.
Comentarios
Publicar un comentario