El real conocimiento.

Quiero hoy escribir de un asunto que me inquieta mucho a nivel evolutivo, aclarando, de antemano que no pretendo hacer una crítica de lo que aquí expondré, sino compartir mis puntos de vista, y que no soy la única que los tiene.

Hace días, supe de un caso de una mujer, que asistió a un retiro de meditación y demás trabajos espirituales; ella, sufría de un tremendo miedo a cruzar una calle, le generaba mucho pánico, y esta fobia, limitaba mucho su vida. Al final de este retiro, existía la actividad de pasar corriendo por carbones ardiendo sin quemarse o sentir algo, y por supuesto, sin tener miedo a cruzar.

La mujer logró hacer esto al final del retiro, cruzó los carbones y afrimaba que lo hizo sin miedo. Cuando en su vida cotidiana, quiso de nuevo, cruzar una calle, no pudo y su más grande miedo de nuevo se apoderó de ella. Quedando ella desilusionada al pensar que cómo era posible que si logró eso en el retiro, ahora en su vida, no pueda. Esto fue real.

Y de aquí me vienen muchos cuestionamientos de nuestra responsabilidad enorme como terapeutas o facilitadores de herramientas para el bienestar humano y su evolución. Y creo que siempre es necesario plantearnos tanto como facilitadores y terapeutas, y como alumnos, qué es realmente lo que estamos ayudando a resolver o si lo que me están enseñando es realmente, lo que yo, individualmente, necesito.

Hay y persiste, una tendencia, a creer que todos debemos caminar los mismos caminos o alcanzar las mismas metas y realizaciones espirituales, y creo que esto es falso. En el caso de esta mujer, pensamos, otras personas y yo, que le quitaron el miedo a caminar por carbones ardiendo (no sé si le enseñaron a quitarse el miedo o sólo se lo quitaron), pero no le enseñaron o no le quitaron su miedo a cruzar las calles.

Y de aquí parte la primera primicia para mí esencial de nuestro trabajo como terapeutas y facilitadores: Darle las herramientas a las personas que realmente necesitan para resolver sus propias limitantes y enseñarlos a usarlas y abrirles vías para que las sigan desarrollando.

Hoy es necesario, compartir un conocimiento real con las personas, me refiero a darles herramientas para vivir mucho mejor, en el mundo de hoy, en las cosas cotidianas, en las heridas reales que trae el alma de cada persona, darles herramientas para que se encuentren a ellos mismos y entonces sí, ahora, caminen hacia las metas espirituales que ellos con fortaleza y voluntad propia consciente elijan.

Es delicado, ilusionar a las personas desde sus carencias, creo que debemos hacerlos ver su realidad y darles herramientas y guía para cambiarla, con real conocimiento.

Cecilia V.

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