Parece ser que en lo que se conoce como historia de la humanidad, no hay datos de que haya existido tanta información para el bienestar humano, como en este tiempo que vivimos. Y muchos hemos vivido búsquedas y otros ya tenemos un camino definido a nivel evolutivo, pero una ecuación que no podemos pasar por alto en toda esta abundancia de información es: El cuerpo es el vehículo del gozo humano.
Sabemos que muchas tradiciones espirituales y religiosas le han conferido al cuerpo un lugar complejo en la psique humana y se ha bloqueado mucho la pulsión natural que tiene el cuerpo que es el gozo. Se ha complejizado intelectualmente y tradicionalmente tanto la naturaleza del cuerpo humano, que han nacido desde hace muchos años, creencias, miedos y bloqueos que nos impiden vivir esa pulsión.
Debemos entender por gozo, la capacidad de sentirnos vivos, sentirnos, no pensarnos, en todos hay un pensamiento implícito de que estamos vivos, podríamos decir que es una de las obviedades cotidianas, pero no muchas personas se sienten totalmente vivas, y sentirse totalmente vivo genera gozo. Existe mucho miedo al gozo por las condenas y malos entendidos de libertinaje y no respeto al cuerpo. Vivir en gozo, no es entregarse y perderse en placeres mundanos que no aportan nada a un nivel de conciencia y mucho menos evolutivo. Vivir en gozo, es vivir mi cuerpo con conciencia.
El cuerpo humano fluye libremente y naturalmente cuando está moviéndose, un cuerpo humano que no se mueve, está muriendo aunque esto no sea perceptible a los sentidos. El sentido del cuerpo humano es moverse, pero moverse más allá de los movimientos cotidianos que hacemos como sentarnos, caminar, mover extremidades etcétera. La esencia del cuerpo es la acción y si el cuerpo no acciona, bloqueamos el gozo y así el gozo de estar vivos.
La respiración profunda, es una de las vías más poderosas para sentirnos vivos, y abrir espacios para el gozo. Decidir mover el cuerpo bailando, haciendo cualquier ejercicio que nos guste, aprendiendo movimientos que lo relajan profundamente, vamos a ir consiguiendo poco a poco vivirnos en el cuerpo y evolucionarlo.
Si conseguimos regularmente mover el cuerpo no tendría jamás porque existir un estado depresivo o desganado, y mucho menos una degeneración del mismo.
En un proceso evolutivo el cuerpo no debe ser negado, ni olvidado, debe conferírsele el mismo grado de sacralidad que al alma, y a toda nuestra totalidad espiritual; el cuidado al cuerpo no es sólo el alimento que le damos, abarca mucho más allá, abarca qué tan capaces somos de experimentar nuestra encarnación como un cúmulo de experiencias plenas y llenas de sentido.
Sentir gozo es sentir que cada célula respira, vibra y que todo absolutamente todo, tiene un sentido en la vida. El sentido del cuerpo es moverse profundamente, para estar vivos y alegres.
La bioenergética, tiene como fundamento, ayudar a devolverle al cuerpo su condición natural gozosa, liberando nuestra historia pasada y abriendo espacios corporales de libertad de ser y expresarse.
Todo ser humano merece vivir en su cuerpo conociéndolo, aceptándolo, amándolo y gozándolo. Ningún ser debería sentir miedo del cuerpo, porque es el primer vehículo de sabiduría real espiritual.
Cecilia V.
Sabemos que muchas tradiciones espirituales y religiosas le han conferido al cuerpo un lugar complejo en la psique humana y se ha bloqueado mucho la pulsión natural que tiene el cuerpo que es el gozo. Se ha complejizado intelectualmente y tradicionalmente tanto la naturaleza del cuerpo humano, que han nacido desde hace muchos años, creencias, miedos y bloqueos que nos impiden vivir esa pulsión.
Debemos entender por gozo, la capacidad de sentirnos vivos, sentirnos, no pensarnos, en todos hay un pensamiento implícito de que estamos vivos, podríamos decir que es una de las obviedades cotidianas, pero no muchas personas se sienten totalmente vivas, y sentirse totalmente vivo genera gozo. Existe mucho miedo al gozo por las condenas y malos entendidos de libertinaje y no respeto al cuerpo. Vivir en gozo, no es entregarse y perderse en placeres mundanos que no aportan nada a un nivel de conciencia y mucho menos evolutivo. Vivir en gozo, es vivir mi cuerpo con conciencia.
El cuerpo humano fluye libremente y naturalmente cuando está moviéndose, un cuerpo humano que no se mueve, está muriendo aunque esto no sea perceptible a los sentidos. El sentido del cuerpo humano es moverse, pero moverse más allá de los movimientos cotidianos que hacemos como sentarnos, caminar, mover extremidades etcétera. La esencia del cuerpo es la acción y si el cuerpo no acciona, bloqueamos el gozo y así el gozo de estar vivos.
La respiración profunda, es una de las vías más poderosas para sentirnos vivos, y abrir espacios para el gozo. Decidir mover el cuerpo bailando, haciendo cualquier ejercicio que nos guste, aprendiendo movimientos que lo relajan profundamente, vamos a ir consiguiendo poco a poco vivirnos en el cuerpo y evolucionarlo.
Si conseguimos regularmente mover el cuerpo no tendría jamás porque existir un estado depresivo o desganado, y mucho menos una degeneración del mismo.
En un proceso evolutivo el cuerpo no debe ser negado, ni olvidado, debe conferírsele el mismo grado de sacralidad que al alma, y a toda nuestra totalidad espiritual; el cuidado al cuerpo no es sólo el alimento que le damos, abarca mucho más allá, abarca qué tan capaces somos de experimentar nuestra encarnación como un cúmulo de experiencias plenas y llenas de sentido.
Sentir gozo es sentir que cada célula respira, vibra y que todo absolutamente todo, tiene un sentido en la vida. El sentido del cuerpo es moverse profundamente, para estar vivos y alegres.
La bioenergética, tiene como fundamento, ayudar a devolverle al cuerpo su condición natural gozosa, liberando nuestra historia pasada y abriendo espacios corporales de libertad de ser y expresarse.
Todo ser humano merece vivir en su cuerpo conociéndolo, aceptándolo, amándolo y gozándolo. Ningún ser debería sentir miedo del cuerpo, porque es el primer vehículo de sabiduría real espiritual.
Cecilia V.

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