En el Zen los preceptos no son moralistas sino que representan la norma de vida, en sí mismos son el orden natural; no respetarlos para quienes siguen esta filosofía, es no respetar el orden cósmico y al contrario, acatar los kai al pie de la letra, debilita el espíritu y hace que pierda su impulso y su actividad. Hay que respetar los kai y al mismo tiempo, respetar la libertad del espíritu.
Los diez KAI del Zen:
- No matar con acto físico, ni con la mirada, con las palabras o el pensamiento.
- No apropiarse de lo que no nos pertenece, todo es uno, querer tomar una parte para uno mismo, es separarse de la totalidad. Todo pertenece a la totalidad de la cual nosotros formamos parte. Nada puede poseerse ni siquiera el mismo cuerpo.
- No mentir, sobre todo, no mentirse a sí mismo.
- No mantener mala sexualidad, es decir, no tomar a las personas como objetos. Hay que encontrar el verdadero amor.
- No alcoholizarse, no tomar drogas. No intoxicarse con el egoismo, todo esto quiere decir también, no ilusionarse.
- No criticar, no denigrar a los demás para valorarse a uno mismo.
- No sobrevalorarse despreciando al otro. No engrandecerse. No hay diferencia entre exterior e interiror.
- No ser avaro. Dar.
- No montar en cólera, no ser apasionado.
- No blasfemar, no criticar nada acerca del propio camino o del de los demás.
Independientemente de creencias personales o ideologías de vida, me parece valiosa esta información Zen, podríamos integrarla a nuestra vida si lo deseamos.
Cecilia V.

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