El estar.

Pocas personas hoy en día abracan la conciencia del ESTAR, sabemos, todo se ha vuelto más rápido, y cada vez vamos incorporando más elementos a la vida cotidiana que van alejando de esta conciencia del estar.

Me refiero a esa facultad, capacidad, de poder estar siendo conscientes de quiénes somos, dónde estamos, qué estamos haciendo y con quién estamos (si es que compartimos cualquier experiencia con más personas). Capacidad que puede ser abarcada desde la conciencia en cualquier momento y lugar. Mucho del cansancio humano en todos los niveles, se refiere a esto, a que las personas no tienen una conciencia del estar, si bien su cuepo puede estar en un espacio, pero su mente está en otro tiempo y en otro lugar.

Tal vez todos hemos vivido alguna vez la sensación de estar hablando con alguien y saber que esa persona, no está con nosotros, a pesar de que nos esté "manteniendo"  la conversación,está pensando en qué hará en unos minutos, está en sus preocupaciones, está pensando en otra persona, está en su celular, en internet, en todo, menos con su interlocutor que somos nosotros. O las personas que en los viajes, ven todo a través de sus cámaras digitales o de video. Cientos de veces me he percatado que las personas en su gran mayoría no observan y no viven la experiencia de un lugar, sino que llegan, ven cual es el mejor enfoque de su cámara y le toman fotos o lo graban y al terminar esto, se van a buscar la siguiente foto o video. Personas que leen varias páginas y al terminarlas, no pueden decir cuál es el contenido anecdótico o filosófico de lo que están leyendo, porque no estuvieron ahí al estar leyendo. Y así nos podríamos seguir con más y más ejemplos.

Al suceder estas ausencias, se van limitando las experiencias de vida y aunque suene trillado, es verdad, se nos escapa el presente y nos perdemos de un sin fin de posibilidades de sentir, de experiementar la vida; además de que no logramos un auténtico compartir con el otro, y las relaciones pasan a un ámbito superficial.

También esta es una de las causas de tantas faltas éticas a nivel humano, como engaños de pareja y demás, las personas en su mayoría, están cansadas de su actual pareja, y quieren algo nuevo, y son incapaces de percibir que si se compartieran en un presente y una conciencia de estar todos los días con su pareja, este estar en pareja, todos los días sería nuevo y divertido. El no saber estar, nos va mecanizando la vida, el trabajo, las relaciones, todo.

Comparto el contenido y fondo de un principio zen: "Cuando como, como. Cuando duermo, duermo". Es decir, estoy en eso que hago, no como pensando en otras cosas, simplemente como, cuando duermo, me relajo para hacer eso, no comienzo a resolver en la cama mis pendientes o aflicciones.

Estar en lo que uno hace, es un arte y maestría que confiere a terrenos del Ser, y que para quienes lo logran, las cosas más sencillas se tornan las más profundas y plenas, porque la plenitud no está en el hacer, está en desde dónde hago esa acción, desde dónde vivo, y si logro estar presente en todo momento, lugar, con cada persona, cada día será diferente, aunque haga todos los días lo mismo, descubriré que no es lo mismo, porque mi Ser siempre se va transformando, así como el universo. El desgaste sólo ocurre cuando no estoy en el presente.

Por dignidad humana todos deberíamos otrogarnos la práctica de esta facultad, que con el tiempo se irá haciendo muy orgánica y natural. El otro es un abismo ontológico que jamás puede aburrirme si hablamos y compartimos desde un auténtico y mutuo estar; lo que hago jamás puede aburrirme porque en presente descubro siempre cosas y así se activa en mí el gozo, el gozo de vivir, situación que puedo vivir desde hoy, en cualquier momento y cualquier lugar porque NO HAY LUGAR MÁS SAGRADO EN EL MUNDO QUE YO MISMO. (Y no repitas esto como un decreto, acciónalo).

Cecilia V.



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