Sin duda este tema es uno de los más claros en cuanto a niveles de conciencia se refiere. El sentido de pertenencia varía de una persona a otra de acuerdo a su nivel de conciencia, así podemos sentirnos pertenecientes a nuestra familia, grupo de amigos, lugar en el cual trabajamos, ciudad o pueblo que habitamos, a nuestra colonia, a nuestra casa, a nuestro país, etcétera.
Comprendiendo que los niveles de conciencia no se miden como niveles verticales, sino como círculos concéntricos que se van extendiendo y que uno nuevo que se extiende está abarcando al anterior, nos será fácil comprender cómo es el flujo del sentido de pertenencia en la vida.
Así, como decía anteriormente, podemos decir que sentimos y sabemos que pertenecemos desde nuestra casa, hasta nuestro planeta, pero ¿qué encierra el sentido de pertenecia para la vida?
Pertenecer significa saberse y sentirse parte de algo, si bien el pertenecer no se da de manera automática y a veces no hay un sentido de pertenencia completo ya que el saber y el sentir no están unificados; por ejemplo: Alguien puede saber que es de un país porque ahí nació, pero puede que no se sienta de ese país. En este caso el sentido de pertenencia no está completo y hay que buscar que se complete.
Cuando tenemos un sólido sentido de pertenencia en la vida, tenemos una identidad, sabemos los muchos dóndes de donde venimos, y esto nos da estructuras para una rica vida emocional, además de proporcionarnos plataformas de despegue hacia nuevas construcciones en todos los aspectos de la vida.
Es interesante analizar a qué sentimos y sabemos que pertenecemos y a qué no, ya que esto denotará mucho de nuestro nivel de conciencia y así podremos ir trabajando unificar todos los sentidos de pertenencia con uno solo; así también iremos logrando el desapego, al ir comprendiendo que el verdadero sentido de pertenencia es uno solo y único.
Cuando el alma empieza a unificarse va abarcando en conciencia todos los sentidos de pertenencia y los unifica en uno solo (Trabajo espiritual que lleva unos cuantos años), al sentir un único sentido de pertenencia, dejamos de estar fragmentados o divididos a muchas pertenencias, y si éstas se mueven o dejan de estar, no nos generan ningún tipo de angustia, tristeza o miedo, ya que el único sentido de pertenencia es inamovible e inmutable: Es nuestro origen esencial del alma.
Cecilia V.

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