Nuestra relación con el cuerpo físico.

Hoy, deseo compartir un tema fundamental en nuestra vida y del cual depende "casi" toda nuestra realidad en este plano: La relación que tenemos con nuestro cuerpo físico.
Debido a las tendencias de imagen de últimos años, creemos que la única forma de estar al tanto de nuestro cuerpo, es qué alimentos consumimos, y qué tipo de ejercicio practicamos. Y creemos que la salud y apariencia de nuestro cuerpo, dependerá del cuidado en estas dos cosas; lo cual es totalmente falso.

Se olvidan dos áreas escenciales de nuestra relación con nuestro cuerpo físico: Los pensamientos y las emociones.

Es sano preguntarnos qué pensamos realmente de nuestro cuerpo, y qué sentimientos tenemos con respecto a él. ¿Nos gusta cómo es de pies a cabeza? ¿Nos gusta el color y lo que proyectan nuestros ojos? ¿Nos gusta nuestro color de cabello natural?  ¿Nos agrada el color de nuestra piel? ¿Nos da vergüenza mostrarlo y nos da un pudor excesivo? Tal vez la mayoría de las personas, tristemente, contesten negativamente a todas o casi todas estas preguntas. La mayoría de las personas se niegan a sí mismas a través del cuerpo, se castigan a través del cuerpo, se juzgan fuertemente, se comparan con otras personas y proyectan sus ideales en las falsedades de imágenes de marketing.

De ahí, el auge de las abundantes técnicas como el botox y demás para "evitar" el envejecimiento, miles de ofertas para bajar "milagrosamente" de peso o perder tallas. Todo generando un enajenamiento mental con respecto al yo en las personas.

Es necesario cambiar la relación con el cuerpo, si queremos estar libres de estas ataduras mentales y sociales buscando aceptación. Esto por un lado, y por otro lado, está el miedo al cuerpo, miedo a que tarde o temprano se va a enfermar y a envejecer.

Con todo esto y demás ejemplos que a diario observamos, es claro que las personas, en su mayoría, viven, una relación en desamor con el cuerpo y de falta total de poder sobre él. Se le ha entregado el dominio del cuerpo físico, a un sin fin de creencias y miedos que lo único que generan es enfermedad y envejecimiento.

Cada una de las células del cuerpo físico tiene conciencia, y percepción, las paredes receptoras de las células, a la vez que reciben nutrientes para la célula misma, también reciben frecuencias de pensamientos y emociones. De ahí que aunque se hagan miles de dietas, se coloquen miles de veces botox, y se hagan miles de tratamientos para "verse bien" y se cuide demasiado la alimentación para "estar sanos", si los pensamientos hacia nuestro cuerpo son de desagrado, desaprovación, disgusto, rechazo; y si lo que sentimos es desconfianza hacia el cuerpo, miedo de que se enferme, sentimos que no es un cuerpo hermoso, entonces las células reflejarán esas frecuencias y nuestros órganos generarán enfermedades a consecuencia de la acumulación de todas estas cargas emocionales negativas hacia el cuerpo.

No estoy  a favor de la frase: "Somos los que comemos", porque a mi juicio y experiencia, está incompleta, somos también lo que pensamos y lo que sentimos; y también somos el cómo nos relacionamos con el cuerpo.

Hay una sabiduría sin límites en cada célula, existe en ella albergada una información valiosísima que no llegará ni se activará jamás en nosotros si hay un rechazo al cuerpo, a sus procesos y evolución a través del tiempo.

Debemos abrir la percepción a qué nos va indicando nuestro cuerpo, a qué va necesitando, cada organismo es distinto, no somos una serie que lo que le hace mal a uno, le hace mal a todos, que lo que le hace bien a uno, le hace bien a todos. ¿Qué te hace bien a tí? ¿Qué le hace bien a tu cuerpo?

No es sencillo pero tampoco tan difícil, empezar una nueva relación con tu cuerpo, generando nuevos pensamientos y emociones elevados hacia el cuerpo. Hay una frase que me encanta y siempre tengo en cuenta, se las comparto:

Un cuerpo perfecto se puede comprar, producir un pensamiento perfecto, no.

Gracias!
Cecilia V.


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